La fiesta que terminó en caos: la histórica celebración de Argentina en el Obelisco acabó con disturbios, heridos y decenas de detenidos - News

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La fiesta que terminó en caos: la histórica celebración de Argentina en el Obelisco acabó con disturbios, heridos y decenas de detenidos

La fiesta que terminó en caos: la histórica celebración de Argentina en el Obelisco acabó con disturbios, heridos y decenas de detenidosimage

La emoción por una clasificación épica al Mundial 2026 reunió a miles de argentinos en uno de los lugares más emblemáticos de Buenos Aires. Apenas sonó el pitazo final que confirmó la agónica victoria de la Albiceleste sobre Egipto, una multitud comenzó a llegar al Obelisco para celebrar una noche que prometía quedar grabada como una verdadera fiesta nacional.

Banderas celestes y blancas, bombos, cánticos y abrazos se adueñaron de la Avenida 9 de Julio. Familias enteras, grupos de amigos y turistas compartían el mismo sentimiento: la felicidad de ver a la selección seguir con vida en la Copa del Mundo.

Durante las primeras horas, el ambiente fue completamente festivo.

Los hinchas coreaban el nombre de Lionel Messi, recordaban la histórica remontada y soñaban con volver a levantar el trofeo más importante del fútbol. Cada nuevo grupo que llegaba hacía crecer aún más el clima de celebración, mientras cientos de teléfonos registraban imágenes que rápidamente comenzaron a viralizarse en las redes sociales.

Sin embargo, cuando parecía que la jornada terminaría sin sobresaltos, la situación comenzó a cambiar.

Con el paso de la noche, un pequeño grupo de personas protagonizó distintos episodios de violencia que alteraron el ambiente familiar que predominaba en la zona. Según informaron las autoridades, algunos individuos en estado de ebriedad comenzaron a generar disturbios y a enfrentarse con los efectivos encargados del operativo de seguridad.

La intervención policial para despejar los sectores más conflictivos desencadenó momentos de máxima tensión. Botellas, piedras y otros objetos fueron lanzados contra los agentes, mientras decenas de personas corrían para alejarse del lugar en medio de la confusión.

Lo que pocos minutos antes era una auténtica fiesta popular se transformó rápidamente en un escenario de caos.

Las autoridades reforzaron el operativo con un importante despliegue de efectivos para controlar la situación y proteger tanto a los asistentes como a quienes transitaban por el centro porteño. El objetivo principal era evitar que los incidentes siguieran extendiéndose por las calles cercanas al Obelisco.

Como consecuencia de los enfrentamientos, varios policías sufrieron lesiones durante el operativo. Algunos presentaron heridas de consideración tras recibir impactos de botellas y piedras lanzadas por los grupos más violentos. Paralelamente, al menos 19 personas fueron detenidas bajo acusaciones relacionadas con resistencia a la autoridad, atentado y lesiones.

Uno de los episodios que más repercusión generó ocurrió incluso antes de los disturbios principales.

En medio de la multitud, un hombre fue señalado por varios presentes tras intentar robar un teléfono celular. La reacción de algunos hinchas fue inmediata y el sospechoso estuvo a punto de ser agredido por decenas de personas, que comenzaron a lanzarle botellas y vasos mientras lo insultaban. Finalmente, la Policía intervino para retirarlo del lugar y evitar que la situación terminara en una tragedia mayor. Las imágenes del episodio circularon rápidamente por distintas plataformas digitales y generaron un intenso debate entre los usuarios.

A pesar de estos hechos aislados, la inmensa mayoría de los aficionados vivió la celebración de manera pacífica.

Miles de personas compartieron canciones, fotografías y abrazos para conmemorar una remontada que ya forma parte de la historia reciente de la selección argentina. Muchos permanecieron durante horas en los alrededores del Obelisco simplemente disfrutando del ambiente y celebrando la clasificación a los cuartos de final.

Con el objetivo de recuperar la normalidad, las autoridades implementaron cortes de tránsito en distintos accesos al centro de Buenos Aires mientras personal de limpieza trabajaba para retirar los restos de botellas, basura y otros objetos que habían quedado sobre la vía pública tras la desconcentración de la multitud.

La noche dejó así dos imágenes completamente opuestas.

Por un lado, la pasión de miles de argentinos que volvieron a demostrar el vínculo inquebrantable que mantienen con su selección nacional. Por otro, la actuación de un reducido grupo de violentos que terminó empañando una celebración que había comenzado como una verdadera fiesta popular.

Las autoridades continuarán investigando los hechos registrados durante los incidentes para determinar las responsabilidades correspondientes, mientras los detenidos permanecen a disposición de la Justicia. Entretanto, el resto del país intenta volver a concentrarse en lo verdaderamente importante: el próximo desafío de la Albiceleste en el Mundial.

Porque, más allá de los disturbios que marcaron el cierre de la jornada, millones de argentinos prefieren quedarse con la imagen de un equipo que nunca dejó de creer, de un pueblo que volvió a ilusionarse y de una clasificación heroica que hizo vibrar a todo un país.

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