Los disparos rompieron la calma del paseo más emblemático de Barranquilla: un crimen ejecutado en segundos desató una investigación que busca revelar quién estaba detrás del ataque
Los disparos rompieron la calma del paseo más emblemático de Barranquilla: un crimen ejecutado en segundos desató una investigación que busca revelar quién estaba detrás del ataque
Prestamista fue asesinado a bala en el Malecón del Río en Barranquilla
La noche avanzaba con la normalidad propia de un fin de semana en el Gran Malecón del Río.
Decenas de familias caminaban junto al río Magdalena, parejas disfrutaban del paisaje iluminado y grupos de amigos ocupaban los espacios gastronómicos y recreativos de uno de los lugares más visitados de Barranquilla.
Nadie imaginaba que, en cuestión de segundos, el sonido de varios disparos transformaría un escenario pensado para el descanso en una escena acordonada por la Policía Judicial.
Todo ocurrió con una rapidez que aún sorprende a quienes presenciaron el ataque.
Según la información preliminar recopilada por las autoridades, un hombre que se encontraba en el lugar fue sorprendido por sicarios que llegaron hasta el Malecón con un objetivo claramente definido.
Sin mediar palabras, uno de los atacantes desenfundó un arma de fuego y disparó repetidamente contra la víctima antes de huir junto con su cómplice.
El atentado sembró el pánico entre los visitantes.
Muchos corrieron buscando refugio detrás de las estructuras del Malecón, mientras otros intentaban comprender qué acababa de suceder.
Algunos testigos afirmaron haber escuchado una sucesión rápida de detonaciones, seguida por el ruido de una motocicleta que abandonó el lugar a gran velocidad.
Cuando cesaron los disparos, un hombre permanecía tendido sobre el pavimento.
La víctima fue identificada por las autoridades como Jhony Ernesto Pérez Soza, conocido en algunos sectores con el alias de “El Negro Sosa”, quien, de acuerdo con la información oficial, se dedicaba actualmente al préstamo informal de dinero bajo la modalidad conocida como “cobradiario” en distintos sectores de Barranquilla.
(Diario La Libertad, 29 de junio de 2026).
Los equipos de emergencia acudieron rápidamente al sitio.
Sin embargo, la gravedad de las heridas ocasionadas por los impactos de bala hizo imposible salvarle la vida.
Los profesionales de la salud únicamente pudieron confirmar su fallecimiento, mientras unidades de la Policía Metropolitana iniciaban el acordonamiento del área para preservar todas las evidencias.
La escena del crimen ofrecía información importante para los investigadores.
Peritos del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) realizaron la inspección judicial del cadáver y comenzaron la recolección de elementos materiales probatorios.
Durante las diligencias fueron recuperadas 14 vainillas calibre 9 milímetros, evidencia que ahora será sometida a análisis balísticos con el propósito de identificar el arma utilizada y establecer si ha sido empleada anteriormente en otros hechos violentos.
(Diario La Libertad, 29 de junio de 2026).
Mientras avanzaban las labores técnicas, los investigadores comenzaron a reconstruir los últimos movimientos de la víctima.
Uno de los primeros aspectos analizados fue su actividad económica.
De acuerdo con la información conocida oficialmente, Pérez Soza administraba rutas de cobro diario en el barrio La Luz, una modalidad de préstamo informal ampliamente conocida en diferentes ciudades colombianas.
Ese dato no constituye por sí solo una explicación sobre el crimen, pero sí hace parte del conjunto de elementos que actualmente examinan las autoridades para establecer si existía alguna relación entre su actividad y el atentado.
Paralelamente, los investigadores revisaron los antecedentes judiciales registrados a nombre de la víctima.
La Policía Metropolitana informó que Pérez Soza presentaba varias anotaciones en el Sistema Penal Oral Acusatorio (SPOA), relacionadas con investigaciones por concierto para delinquir agravado, tráfico de estupefacientes, extorsión, lesiones personales y violencia contra servidor público.
Asimismo, las autoridades recordaron que en el año 2019 había sido capturado durante una operación desarrollada por la DIJÍN contra integrantes de la organización delincuencial conocida como Los Papalópez.
No obstante, los funcionarios encargados del caso fueron enfáticos en aclarar que esos antecedentes no representan una conclusión sobre los móviles del homicidio.
Precisamente por esa razón, la investigación continúa abierta y ninguna hipótesis ha sido descartada oficialmente.
(Diario La Libertad, 29 de junio de 2026).
Entre las primeras líneas de investigación aparece la posibilidad de un ajuste de cuentas.
Sin embargo, los investigadores insisten en que esa hipótesis deberá ser respaldada mediante pruebas técnicas, testimonios y demás evidencias judiciales antes de formular cualquier conclusión definitiva.
Por ahora, ninguna persona ha sido capturada.
Las autoridades mantienen activos los operativos destinados a identificar tanto a los autores materiales como a quienes eventualmente planificaron el atentado.
Uno de los principales recursos con los que cuentan los investigadores son las cámaras de seguridad instaladas a lo largo del Gran Malecón del Río.
Durante los últimos años, este corredor turístico ha fortalecido sus sistemas de videovigilancia precisamente para facilitar la respuesta ante situaciones de emergencia y apoyar las investigaciones judiciales.
Los especialistas revisan cuidadosamente cada grabación obtenida durante la noche del ataque.
El objetivo consiste en reconstruir los movimientos realizados por los sicarios antes de llegar al lugar, establecer la ruta utilizada durante la huida e identificar posibles vehículos o personas que hubieran participado como apoyo logístico.
Las imágenes también permitirán verificar si la víctima estaba siendo seguida desde minutos antes del atentado o si los responsables aguardaban específicamente su llegada.
Además de los registros audiovisuales, los investigadores adelantan entrevistas con comerciantes, visitantes, personal de seguridad privada y demás personas que permanecían en el Malecón cuando ocurrieron los hechos.
Cada testimonio puede aportar información relevante sobre la apariencia física de los agresores, el tipo de motocicleta utilizada o cualquier comportamiento sospechoso observado antes del crimen.
Especialistas en investigación criminal explican que homicidios ejecutados mediante la modalidad de sicariato suelen requerir una cuidadosa planeación previa.
La selección del lugar, la coordinación de la huida y la rapidez con la que actúan los agresores representan elementos que posteriormente son evaluados por los fiscales para determinar si detrás del hecho existió una organización criminal o un conflicto particular.
En este caso, el elevado número de disparos y la precisión del ataque forman parte de los aspectos que ahora analizan los peritos.
Mientras tanto, el homicidio ha generado preocupación entre comerciantes y visitantes del Gran Malecón.
Este espacio se ha consolidado como uno de los principales símbolos turísticos de Barranquilla y recibe diariamente miles de personas provenientes de diferentes regiones del país y del extranjero.
La ocurrencia de un crimen en un lugar de tan alta afluencia vuelve a poner sobre la mesa el desafío permanente que enfrentan las autoridades para garantizar la seguridad en espacios públicos donde conviven residentes, turistas y actividades comerciales.
Por esa razón, la Policía reiteró que continuará reforzando los patrullajes preventivos y las labores de vigilancia en el sector, mientras la Fiscalía mantiene abiertas todas las líneas de investigación relacionadas con este caso.
El expediente continúa avanzando.
Los análisis balísticos, las inspecciones técnicas, el estudio de las grabaciones de videovigilancia y las declaraciones obtenidas durante las entrevistas serán fundamentales para reconstruir con exactitud cada minuto previo al asesinato.
Solo cuando todas esas piezas encajen será posible establecer quién ordenó el crimen, cuál fue el verdadero motivo del atentado y qué responsabilidad corresponde a cada uno de los implicados.
Mientras la investigación sigue su curso, el Gran Malecón intenta recuperar la tranquilidad que lo caracteriza.
Sin embargo, para quienes estuvieron presentes aquella noche, el recuerdo de los disparos, la desesperación de los visitantes y la imagen de un hombre que perdió la vida en uno de los espacios más representativos de Barranquilla permanecerán como el testimonio de una investigación que apenas comienza y cuyo desenlace dependerá exclusivamente de las pruebas que logren reunir las autoridades judiciales.