Lucía Sosa debía declarar por la muerte de su hija de 2 años mientras la investigación avanzaba sobre las circunstancias del caso
Lucía Sosa debía declarar por la muerte de su hija de 2 años mientras la investigación avanzaba sobre las circunstancias del caso
La investigación por la muerte de Isabella, la niña de dos años fallecida en Villa Gesell, ingresó en una etapa decisiva cuando la Justicia citó a declarar a su madre, Lucía Sosa, considerada la principal imputada en la causa. Su testimonio era esperado como una pieza clave para intentar esclarecer qué ocurrió durante las horas previas al fallecimiento de la menor y determinar si existían responsabilidades penales.
La convocatoria se produjo luego de la detención de Sosa durante un operativo realizado por personal policial y de la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) en Villa Gesell. La medida fue ordenada por la fiscalía que conduce la investigación, la cual buscaba avanzar en la reconstrucción de los hechos y reunir nuevos elementos de prueba.
En ese momento, la causa estaba siendo investigada bajo la figura de abandono de persona seguido de muerte agravado por el vínculo, una calificación que contemplaba la posibilidad de agravarse a medida que avanzaran las pericias médicas y los análisis forenses. El objetivo de la audiencia era escuchar la versión de la madre sobre lo ocurrido antes de la llegada de Isabella al hospital.
El caso comenzó cuando la niña fue trasladada de urgencia al Hospital Municipal Arturo Illia de Villa Gesell. Según la explicación inicial brindada por su madre, la pequeña habría sufrido una broncoaspiración mientras tomaba una mamadera, lo que le habría provocado un paro respiratorio.
Sin embargo, esa hipótesis empezó a perder fuerza después de que los médicos forenses realizaran la autopsia correspondiente. Los primeros resultados indicaron que la muerte se produjo por una asfixia obstructiva que derivó en una hipoxemia y posteriormente en un paro cardiorrespiratorio, una conclusión que modificó el rumbo de la investigación y generó nuevas sospechas sobre las circunstancias del fallecimiento.
A partir de esos hallazgos, la fiscalía comenzó a reconstruir minuciosamente las últimas horas de vida de Isabella. Para ello ordenó distintas medidas de prueba, entre ellas declaraciones testimoniales, análisis médicos complementarios y pericias sobre diversos elementos secuestrados durante la investigación.
La comparecencia de Lucía Sosa era considerada especialmente relevante porque representaba la primera oportunidad para que respondiera oficialmente sobre las contradicciones detectadas entre su relato inicial y las conclusiones preliminares obtenidas por los especialistas.
Mientras tanto, el procedimiento de detención realizado en Villa Gesell generó una fuerte repercusión entre los vecinos del barrio donde residía la familia. Durante el operativo varias personas se acercaron al lugar para seguir de cerca el procedimiento y reclamar que la investigación avanzara hasta esclarecer completamente lo sucedido.
El expediente quedó a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción Descentralizada N.º 6 del Departamento Judicial de Dolores, que continuó reuniendo pruebas con el objetivo de establecer la secuencia exacta de los hechos ocurridos antes del ingreso de la niña al hospital.
Uno de los aspectos que también comenzó a ser analizado por los investigadores fueron los antecedentes judiciales de Lucía Sosa. Años antes había sido investigada por la muerte de otras dos hijas menores en distintos episodios ocurridos en Mar del Plata, aunque finalmente resultó absuelta por falta de pruebas suficientes. Si bien esos procesos concluyeron sin condena, el contexto volvió a cobrar relevancia tras la muerte de Isabella.
En paralelo, los investigadores intentaban establecer quiénes estuvieron presentes en la vivienda durante las horas previas al fallecimiento y qué acciones se realizaron antes del traslado de la menor al centro de salud. Cada testimonio incorporado al expediente buscaba aportar información para reconstruir con mayor precisión la cronología del caso.
La expectativa sobre la declaración de Sosa era elevada porque los fiscales entendían que cualquier explicación ofrecida por la imputada podría ser contrastada con los informes médicos, las pruebas periciales y el resto de la evidencia acumulada durante la investigación.
Con el paso de las horas, la causa fue adquiriendo una enorme repercusión pública debido tanto a la edad de la víctima como a los antecedentes que rodeaban a la madre. Diversos especialistas señalaron que los resultados definitivos de las pericias serían determinantes para definir si correspondía mantener la imputación inicial o avanzar hacia una figura penal más grave.
Mientras la investigación seguía su curso, la audiencia judicial aparecía como uno de los momentos más importantes del expediente. Las autoridades buscaban reunir todos los elementos necesarios para establecer qué ocurrió realmente con Isabella y determinar si existían responsabilidades penales por su muerte.
Aunque en ese momento la declaración de Lucía Sosa era presentada como un paso central para el avance del caso, la investigación continuaba abierta y dependía del análisis conjunto de las pruebas médicas, los testimonios y las pericias ordenadas por la fiscalía. El objetivo final seguía siendo reconstruir con precisión las circunstancias que rodearon la muerte de la niña y definir las acciones judiciales correspondientes.
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