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La carrera por la Casa de Nariño entra en su etapa decisiva y los candidatos intensifican sus mensajes en medio de una campaña marcada por la polarización, la tensión política y el desgaste social.

En ese contexto, Sergio Fajardo volvió a presentarse como la alternativa moderada frente a los extremos ideológicos y lanzó una de sus críticas más contundentes contra el presidente Gustavo Petro.

“Petro no sabe construir.

Petro es un guerrero.

Él sabe dañar, sabe confrontar”, afirmó el exgobernador de Antioquia durante una extensa entrevista en la que defendió su visión de país basada en la educación, el diálogo y la reconciliación nacional.

Fajardo aprovechó la conversación para insistir en que Colombia atraviesa uno de los momentos más peligrosos de confrontación política de las últimas décadas.

Según el candidato, el país vive atrapado entre el resentimiento, la rabia y los discursos agresivos que alimentan el enfrentamiento permanente entre sectores políticos y sociales.

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“El lenguaje político se convirtió en una guerra constante.

Si alguien no está conmigo, entonces es mi enemigo.

Y cuando alguien es visto como enemigo, el objetivo termina siendo destruirlo”, señaló.

Para el exalcalde de Medellín, tanto el petrismo como los sectores más radicales del uribismo han contribuido a profundizar un ambiente de tensión que amenaza la estabilidad institucional y social del país.

En su opinión, Colombia necesita romper urgentemente con esa lógica de odio antes de que la situación termine generando una crisis mucho más grave.

Durante la entrevista, Fajardo insistió en que la educación debe convertirse en el eje central de cualquier proyecto de transformación nacional.

Sin embargo, lamentó que el tema siga siendo relegado en las campañas presidenciales pese a los enormes desafíos que enfrenta el país.

“La educación no tiene dolientes en Colombia.

Solo aparece cuando hay protestas o paros, pero nadie sale a marchar para exigir mejor atención para los niños o una transformación profunda del sistema educativo”, afirmó.

El candidato aseguró que el país no está entendiendo el impacto que tendrá la inteligencia artificial sobre el empleo, la formación académica y el futuro de millones de jóvenes.

Según explicó, Colombia necesita replantear completamente su modelo educativo para adaptarlo a las nuevas exigencias tecnológicas y laborales.

Fajardo propuso fortalecer las competencias cognitivas, emocionales y digitales desde las primeras etapas de formación.

También defendió una educación más flexible, conectada con el mundo laboral y enfocada en carreras técnicas, tecnológicas y programas cortos que respondan a las necesidades reales del mercado.

“La inteligencia artificial cambió el mundo y nosotros seguimos actuando como si nada estuviera pasando”, advirtió.

El exgobernador también habló sobre la crisis emocional que enfrentan muchos jóvenes colombianos, marcada por la incertidumbre, la falta de oportunidades y el miedo al futuro.

En ese sentido, aseguró que la educación debe servir no solo para formar trabajadores, sino también ciudadanos capaces de convivir, pensar críticamente y construir sociedad.

A lo largo de la conversación, Fajardo intentó diferenciarse de otros candidatos mediante un discurso centrado en la moderación y el respeto.

“Podemos ser diferentes sin ser enemigos”, repitió varias veces como una especie de lema político frente al ambiente de confrontación que domina actualmente el escenario nacional.

El candidato recordó además sus múltiples campañas presidenciales y reflexionó sobre el largo camino político que ha recorrido desde que comenzó repartiendo volantes en las calles de Medellín hace más de dos décadas.

“Yo nunca empecé en política pensando que iba a ser presidente de Colombia.

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Todo esto comenzó caminando las calles, hablando con la gente, sin padrinos políticos, sin maquinarias y sin grandes recursos”, explicó.

Fajardo también respondió a las críticas relacionadas con su postura durante la segunda vuelta presidencial de 2018, cuando decidió votar en blanco en lugar de respaldar a Gustavo Petro o Iván Duque.

Aunque muchos sectores todavía cuestionan esa decisión, el exalcalde aseguró que no se arrepiente.

“Yo sí tomé partido: tomé partido por el voto en blanco.

Lo hice por convicción y nunca me he arrepentido”, afirmó.

En medio de la entrevista, el candidato también defendió la transparencia de sus campañas políticas y rechazó las acusaciones relacionadas con supuestos acuerdos o favores económicos para mantenerse en competencia electoral.

Según explicó, una de las principales dificultades de su proyecto político ha sido precisamente la falta de recursos frente a campañas respaldadas por estructuras tradicionales y grandes inversiones publicitarias.

“Nuestra campaña en 2018 costó muchísimo menos que las de Petro y Duque.

Nosotros no teníamos vallas por todas partes ni grandes maquinarias.

Hemos hecho política con voluntarios y con personas que creen en otra forma de hacer las cosas”, aseguró.

Fajardo incluso recordó que en 2018 estuvo muy cerca de llegar a segunda vuelta presidencial y afirmó que, con un poco más de apoyo económico y estrategia política, el resultado podría haber sido diferente.

Sin embargo, dejó claro que no está dispuesto a renunciar a sus principios para alcanzar el poder.

“El fin no justifica los medios”, dijo al insistir en que nunca aceptó alianzas políticas que contradijeran su visión de país.

Otro de los momentos más fuertes de la entrevista llegó cuando advirtió sobre el riesgo de una explosión social en Colombia si continúa creciendo la polarización política.

Fajardo mencionó recientes enfrentamientos entre simpatizantes del petrismo y sectores uribistas como ejemplo del clima de tensión que vive el país.

Según explicó, situaciones aparentemente menores podrían terminar desatando episodios de violencia mucho más graves.

“Colombia está cargada de rabia e incertidumbre.

Y si seguimos alimentando el odio político, podemos llegar a una confrontación social que no alcanzamos ni siquiera a imaginar”, alertó.

A pesar del complejo panorama electoral, el candidato aseguró que continuará luchando hasta el último minuto por consolidar una alternativa distinta para Colombia.

También envió un mensaje especial a los jóvenes, invitándolos a rebelarse contra la violencia, el odio y la corrupción.

“Colombia es una berraquera, pero Colombia emberracada es fea”, expresó en uno de los cierres más emotivos de la entrevista.

Finalmente, Fajardo pidió a los colombianos no resignarse a elegir entre extremos políticos y apostarle a una visión basada en la educación, la transparencia y la construcción colectiva.

“Denos la oportunidad de demostrar que otra forma de hacer política sí es posible”, concluyó.