Claudia Sheinbaum defendió la educación como un derecho fundamental durante un discurso en el que compartió su experiencia personal y su visión sobre el acceso universal para los jóvenes de México

 

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En un emotivo discurso, Claudia Sheinbaum, presidenta de México, compartió su experiencia personal y su visión sobre la educación en el país, resaltando la importancia de garantizar el acceso a la misma para todos los jóvenes.

“Es un sueño hecho realidad”, comenzó, aludiendo a su trayectoria y a los desafíos que enfrentó en su juventud.

Con 63 años, Sheinbaum se mostró orgullosa de su edad, desafiando los estereotipos machistas que rodean a las mujeres y su derecho a hablar sobre su edad.

Durante su intervención, recordó su participación en un movimiento estudiantil en el Colegio de Ciencias y Humanidades de la UNAM, donde miles de jóvenes marchaban pidiendo acceso a la educación.

“Imagínense lo que significa para un joven ser rechazado”, expresó, enfatizando el derecho que tienen todos los jóvenes a estudiar, independientemente de su situación económica.

“Queremos estudiar”, era el clamor de aquellos jóvenes que luchaban por sus derechos.

Sheinbaum también mencionó los obstáculos que enfrentó durante su tiempo en la universidad y cómo la educación fue vista como un privilegio en lugar de un derecho.

“Si hay colegiaturas, entonces se convierte en una mercancía, no es un derecho”, afirmó, recordando los movimientos que surgieron en respuesta a la intención del gobierno de cobrar por la educación superior.

 

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A lo largo de su discurso, Sheinbaum destacó la transformación que ha vivido México desde 2018, cuando el pueblo decidió un nuevo rumbo.

“Fueron seis exenios de gobiernos que se dedicaron a gobernar para los de mero arriba”, comentó, refiriéndose a la corrupción y al desinterés por el bienestar de la población.

“El salario mínimo no aumentó, no había becas, no había pensiones para el adulto mayor”, recordó, contrastando esa época con los avances logrados en su administración.

La presidenta subrayó que el acceso a la educación y a la salud son derechos fundamentales.

“No es que si tienes dinero ve por tus medicinas, no es que si tienes dinero paga”, dijo, reafirmando su compromiso de garantizar que todos los mexicanos tengan acceso a estos derechos.

“Estamos construyendo más preparatorias y universidades para que ningún joven se quede sin escuela”, aseguró, anunciando la creación de 200,000 nuevos lugares en preparatorias y 300,000 en universidades.

 

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“Hoy hay pensión universal, apoyo a personas con discapacidad, becas para todos los jóvenes de preparatoria”, enumeró, describiendo las políticas implementadas para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

También mencionó el compromiso del gobierno en la construcción de viviendas para aquellos que ganan menos de dos salarios mínimos, asegurando que “el acceso a la vivienda es un derecho”.

El discurso de Sheinbaum culminó con un llamado a la acción y a la unidad.

“Nadie le va a arrebatar la transformación al pueblo de México”, afirmó con determinación.

“Este es un movimiento honesto, honrado, que le cumple al pueblo”, concluyó, dejando claro que su compromiso con la educación, la salud y el bienestar de todos los mexicanos es inquebrantable.

El mensaje de Claudia Sheinbaum es claro: la educación es un derecho, no un privilegio, y su gobierno está decidido a luchar para que todos los jóvenes de México tengan las oportunidades que merecen.

 

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Su discurso resonó con fuerza, recordando a todos los presentes la importancia de la lucha por la justicia social y la equidad en el acceso a la educación y a los derechos fundamentales.