El cruce de declaraciones entre Angi Rodríguez y Carlos Carrillo reaviva las tensiones internas en el Gobierno colombiano tras señalamientos sobre presuntas irregularidades y filtraciones

 

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Una nueva tormenta política se instaló en el Gobierno de Colombia tras las fuertes declaraciones cruzadas entre la directora del Fondo de Adaptación, Angi Rodríguez, y el director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), Carlos Carrillo, en medio de señalamientos sobre supuestas irregularidades, tensiones internas y acusaciones de manipulación mediática que han escalado en la opinión pública.

El episodio se desató luego de una entrevista concedida a medios nacionales en la que Rodríguez realizó afirmaciones sobre presuntas dinámicas internas del Ejecutivo, señalando conflictos entre funcionarios, decisiones administrativas controvertidas y supuestas filtraciones de información.

Sus declaraciones generaron una inmediata reacción de Carrillo, quien respondió en una extensa entrevista radial en la que rechazó de manera categórica las acusaciones.

“Yo simplemente acepto esta entrevista por respeto a ustedes y para que no puedan utilizar la carta de que me estoy escondiendo”, afirmó Carrillo al inicio de su intervención, en la que defendió su actuación dentro del Gobierno y negó cualquier participación en un supuesto entramado de espionaje o filtraciones.

Rodríguez, por su parte, habría cuestionado la gestión de varios funcionarios y mencionado presuntos conflictos internos en entidades del Ejecutivo, incluyendo el DAPRE y otros organismos del Estado.

Entre sus afirmaciones, aseguró haber identificado irregularidades administrativas y relaciones tensas entre altos cargos, lo que, según su versión, estaría afectando la estabilidad institucional.

 

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Las declaraciones encendieron el debate político, especialmente cuando se mencionaron supuestos chats y conversaciones privadas como parte del material que sustentaría las denuncias.

Carrillo fue enfático en rechazar la autenticidad de dichos elementos.

“Esto claramente es una prueba fabricada y eso se cae de su peso”, sostuvo, al referirse a los supuestos mensajes difundidos.

Añadió que su forma de comunicación no coincide con los contenidos presentados: “Todas las personas que han cruzado una conversación conmigo por WhatsApp saben cómo escribo”.

En su intervención, el funcionario insistió en que las acusaciones responden a una estrategia de desestabilización política.

“Ella quiere generar una tormenta mediática para hacerle daño a este Gobierno”, afirmó, sugiriendo que las declaraciones de Rodríguez tendrían un trasfondo político en un contexto preelectoral.

El debate escaló cuando se abordaron temas relacionados con la UNGRD y la gestión de recursos públicos.

Carrillo defendió los procesos internos de la entidad y cuestionó algunas decisiones administrativas del Fondo de Adaptación, señalando que ciertas contrataciones serían “altamente discutibles desde el punto de vista técnico”.

En particular, hizo referencia a convenios y gastos logísticos, indicando que “no tiene ningún sentido que una entidad técnica requiera operadores logísticos de esa magnitud”, en alusión a contratos que han sido objeto de controversia en el sector público.

No obstante, no aportó documentación adicional durante la entrevista.

 

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El intercambio también dejó entrever profundas diferencias sobre la forma en que se comunican las denuncias en Colombia.

Carrillo criticó lo que considera una tendencia a hacer acusaciones en medios de comunicación sin sustento judicial previo.

“Si ella tiene una denuncia, pues uno va a la Fiscalía y la pone.

Otra cosa es utilizar un micrófono para generar duda sin pruebas”, expresó, defendiendo la necesidad de que las investigaciones sigan canales institucionales.

La tensión aumentó cuando el funcionario describió el ambiente dentro del Gobierno como complejo, aunque rechazó la idea de una crisis estructural de gobernabilidad.

Reconoció, sin embargo, la existencia de disputas internas propias de cualquier gabinete.

“Hay pugnas por el poder internamente, por supuesto que las hay, por la naturaleza de los gabinetes”, admitió, aunque insistió en que ello no implica un colapso institucional.

Las declaraciones de Rodríguez, que incluyen señalamientos sobre supuestos vínculos entre funcionarios y decisiones administrativas irregulares, no han sido corroboradas públicamente por las autoridades competentes.

Tampoco se ha emitido hasta el momento un pronunciamiento oficial del DAPRE en relación con los hechos específicos mencionados.

En paralelo, Carrillo también abordó la difusión de información sobre supuestos contratos y gastos dentro de la UNGRD y otras entidades.

Según su versión, algunas cifras han sido presentadas de manera “descontextualizada”, lo que habría contribuido a la polémica.

 

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“Se están mezclando contratos reales con interpretaciones que no corresponden a la realidad administrativa”, afirmó, subrayando que varias de las cifras mencionadas en la discusión pública no reflejan el funcionamiento real de las entidades.

El caso ha reavivado el debate sobre la estabilidad interna del Ejecutivo colombiano y la relación entre altos funcionarios, en un contexto político marcado por tensiones partidistas y una creciente polarización.

Analistas consideran que este tipo de enfrentamientos públicos entre funcionarios de alto nivel puede afectar la percepción de gobernabilidad.

Mientras tanto, las versiones continúan siendo contradictorias.

Rodríguez sostiene la existencia de irregularidades que deben ser investigadas, mientras Carrillo insiste en que se trata de afirmaciones sin sustento utilizadas para generar impacto mediático.

“Yo no estoy buscando polémica, me estoy defendiendo de acusaciones falsas”, concluyó el director de la UNGRD, dejando abierta una controversia que, lejos de cerrarse, parece profundizar las divisiones dentro del aparato gubernamental.

Por ahora, las autoridades competentes no han confirmado la apertura de investigaciones formales relacionadas con las denuncias expuestas en la discusión pública.

Entretanto, el cruce de declaraciones sigue alimentando un ambiente político de alta tensión en el Ejecutivo colombiano.