Un operativo federal en Coyuca de Benítez, Guerrero, permitió asegurar un rancho de 4.7 hectáreas donde se fabricaban 53 vehículos blindados artesanales en distintas etapas de construcción

 

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Un operativo federal realizado la madrugada del lunes 13 de abril de 2026 en el municipio de Coyuca de Benítez, Guerrero, permitió el aseguramiento de un amplio complejo utilizado para la fabricación de vehículos blindados artesanales, conocidos como “monstruos”, presuntamente vinculados a actividades del crimen organizado.

La intervención, encabezada por elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), derivó en el hallazgo de 53 unidades en distintas fases de construcción, así como armamento, materiales especializados y documentación relevante para investigaciones en curso.

El predio, identificado como un rancho de aproximadamente 4.7 hectáreas, se encontraba ubicado a un kilómetro de la carretera Coyuca–Pueblo Viejo, oculto entre vegetación densa y con accesos discretos por caminos de terracería.

En registros oficiales figuraba como un taller mecánico agrícola, operado por una empresa formalmente constituida.

Sin embargo, labores de inteligencia previas detectaron actividad inusual en la zona, incluyendo patrones térmicos nocturnos, tránsito constante de vehículos pesados y movimientos que no correspondían a actividades agrícolas.

El operativo se llevó a cabo alrededor de las 5:40 de la mañana, en un horario considerado estratégico por las autoridades para maximizar el factor sorpresa.

Elementos federales ingresaron simultáneamente por distintos puntos del predio, apoyados por vigilancia aérea.

La intervención concluyó en menos de 20 minutos con el control total del lugar y sin una resistencia significativa.

 

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En el interior del rancho se localizó una estructura principal tipo hangar equipada con maquinaria industrial, entre ella soldadoras de arco, cortadoras de plasma, prensas hidráulicas y herramientas de precisión.

También se encontraron grandes cantidades de acero balístico, láminas de policarbonato multicapa y componentes utilizados para reforzar carrocerías.

Estas instalaciones permitían la transformación completa de vehículos convencionales en unidades blindadas adaptadas para confrontaciones armadas.

Los 53 vehículos asegurados presentaban diferentes niveles de avance.

Algunos estaban completamente terminados, con blindaje integral, escotillas y sistemas de disparo instalados.

Otros se encontraban en proceso de ensamblaje o en etapas iniciales de modificación.

Las unidades incluían principalmente camionetas tipo pickup, vehículos utilitarios y al menos dos camiones de carga media adaptados para uso táctico.

No existía un modelo único, lo que evidencia una capacidad técnica flexible para trabajar con distintos tipos de chasis.

Las características de estos vehículos reflejan un diseño orientado a operaciones de combate.

Incorporan placas de acero en múltiples capas, cristales reforzados, aberturas estratégicas para el uso de armamento desde el interior y estructuras frontales diseñadas para embestir obstáculos.

Algunos modelos incluían sistemas adicionales como dispersores de objetos punzantes y modificaciones mecánicas para soportar el peso extra del blindaje.

 

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Además de los vehículos, las autoridades aseguraron un arma de largo alcance, municiones de diversos calibres, equipos de comunicación encriptada y sustancias ilícitas.

También se localizaron documentos físicos y digitales que contienen registros de pedidos, entregas, pagos y posibles identificaciones de los vehículos antes de su modificación.

Estos elementos son considerados clave para reconstruir la red logística asociada a la operación del taller.

De acuerdo con los protocolos, cada unidad será sometida a análisis pericial para documentar sus características, verificar su procedencia y determinar si han sido utilizadas en hechos delictivos.

Una vez concluido este proceso, las autoridades confirmaron que los vehículos serán destruidos, debido a que no tienen uso legal y representan un riesgo si permanecen en resguardo.

Uno de los aspectos más relevantes del caso está relacionado con la propiedad del terreno.

Registros catastrales indican que el rancho pertenece a una empresa formalmente constituida, con representante legal identificado.

Las investigaciones han establecido que dicho representante mantiene vínculos documentados con un funcionario público, lo que ha abierto una línea adicional de investigación para determinar posibles responsabilidades.

 

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El predio se encuentra actualmente bajo aseguramiento federal, y se ha iniciado el proceso para evaluar la aplicación de la figura de extinción de dominio, que permite al Estado reclamar bienes utilizados en actividades ilícitas, independientemente de la participación directa del propietario en los hechos.

El hallazgo pone de manifiesto la existencia de infraestructura logística compleja para la fabricación de este tipo de vehículos en la región.

Las autoridades también investigan la cadena de suministro de los materiales utilizados, particularmente el acero con especificaciones balísticas, cuyo acceso está regulado y requiere proveedores especializados.

El operativo representa un golpe significativo a la capacidad de producción de vehículos blindados en la zona, aunque las autoridades reconocen que estas estructuras suelen operar de manera descentralizada.

La información obtenida a partir de los equipos de comunicación y los registros asegurados será fundamental para futuras acciones.

En el contexto regional, la presencia de este tipo de instalaciones ha estado asociada a dinámicas de violencia, desplazamiento y actividades ilícitas que afectan a comunidades locales.

La investigación continúa en curso y se espera que en los próximos meses se generen nuevos avances derivados del análisis de la evidencia recabada durante el operativo.

 

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