Dos leyendas sin fecha de caducidad: Novak Djokovic rinde tributo a Lionel Messi tras firmar una noche eterna en la hierba de Wimbledon
Tras ganar un partido de más de cinco horas, Nole fue comparado con el capitán argentino y destacó una cualidad de suya

La historia del deporte contemporáneo se escribe con letras de oro gracias a atletas que se niegan a aceptar el paso del tiempo como un límite.
En una jornada memorable que ya forma parte de los anales del tenis, Novak Djokovic alcanzó las semifinales de Wimbledon tras superar una batalla titánica de más de cinco horas en la Pista Central.
A sus 39 años, la misma edad con la que Lionel Messi lidera la tabla de goleadores en el Mundial 2026, el tenista serbio demostró que la jerarquía y el corazón competitivo se mantienen intactos.
Fue precisamente tras este desgaste sobrehumano cuando Nole, con su habitual carisma, dejó una ingeniosa reflexión al ser comparado con el capitán de la selección argentina, sellando un nuevo capítulo de mutua admiración entre los dos máximos referentes de sus respectivas disciplinas.
El desafío para el ganador de 24 títulos de Grand Slam no pudo ser más exigente.
Al otro lado de la red se encontraba el canadiense Felix Auger-Aliassime, cuarto del ranking mundial y quien a sus 25 años desplegó un tenis agresivo que rozó la perfección, conectando la asombrosa cifra de 30 saques directos.
El enfrentamiento se transformó en la noche más larga de la historia en la ronda de cuartos de final del All England Club, extendiéndose por 5 horas y 15 minutos de pura tensión dramática.
Con un marcador final de 7-6 (10), 3-6, 6-3, 6-7 (4) y 7-6 (4), el duelo concluyó a las 22:55 de la noche, quedando a tan solo cinco minutos del estricto toque de queda nocturno que rige en las instalaciones londinenses y que habría obligado a suspender las acciones hasta el día siguiente.
En el supertiebreak definitivo, exhausto pero sostenido por su público, Djokovic tiró de experiencia para forzar el error final de su rival y celebrar con un particular baile que desató la ovación en las tribunas de la Catedral del tenis.
En la posterior rueda de prensa, con el cuerpo resentido por el esfuerzo y tras haber recibido atención médica en su pantorrilla izquierda durante el primer parcial, un periodista trazó un paralelismo entre su gesta en el césped y el presente de Messi en Estados Unidos, quien venía de anotar su octavo gol en el torneo ante Egipto para clasificar a Argentina a los cuartos de final.
Con una sonrisa cómplice, Djokovic devolvió una respuesta que combinó humor y absoluto respeto por el futbolista rosarino: “Sería bueno jugar 90 minutos como lo hace él”, bromeó el serbio, aludiendo a que el desgaste continuo de un partido de tenis a cinco sets suele superar ampliamente la duración reglamentaria de un compromiso futbolístico.
Nole reconoció que ganó el encuentro con la raqueta pero sobre todo con mucho corazón, manejando los nervios en los momentos de máxima presión de un choque que, según sus propias palabras, tuvo la intensidad digna de una final adelantada.
La jornada también estuvo marcada por la polémica extradeportiva y los reclamos del serbio hacia las autoridades del torneo.
Djokovic cuestionó con firmeza la decisión de los organizadores de techar la Pista Central a las 19:40, justo cuando el partido se encontraba igualado a un set por lado.
En un tenso diálogo con la jueza árbitro Denise Parnell, el tenista reclamó mayor consistencia en los criterios reglamentarios, argumentando que las condiciones climáticas aún permitían jugar al aire libre y recordando que en la primera ronda el techo no se cerró sino hasta pasadas las ocho y media de la noche.
A pesar de los contratiempos tácticos y físicos, el triunfo le permitió a Djokovic agigantar su leyenda escrita en la capital británica, registrando un récord absoluto de 107 victorias sobre hierba para superar las 105 del suizo Roger Federer, además de alcanzar su decimoquinta semifinal en este escenario, la octava de manera consecutiva.
Con este resultado, el balcánico elevó a 50 su historial de partidos definidos en el quinto set dentro de los torneos de Grand Slam, la marca más alta de la Era Abierta, y se colocó a solo dos pasos de capturar su vigesimoquinto torneo grande y su octava corona en el All England Club.
En el horizonte inmediato de las semifinales aparece el italiano Jannik Sinner, actual número 1 del mundo y campeón defensor, quien resolvió su compromiso ante el veterano alemán Jan-Lennard Struff en menos de la mitad del tiempo que Djokovic requirió en cancha.
El historial reciente entre ambos promete un choque de pronóstico reservado, recordando el triunfo de Sinner el año pasado en Londres y la posterior revancha del serbio en el Abierto de Australia.
Con el cuerpo aún adolorido pero el espíritu renovado, Djokovic bromeó sobre el hecho de que sus propios hijos se negaron a ir a dormir para ver el desenlace del partido, una muestra más de que, al igual que Messi con el balón, las hazañas de Nole con la raqueta siguen deteniendo el tiempo para las familias de todo el mundo.
