La inteligencia artificial ha permitido reconstruir digitalmente el Ejército de Terracota revelando que las figuras eran originalmente policromadas y presentaban una gran diversidad de rasgos individuales

 

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Un reciente y avanzado análisis realizado mediante tecnologías de inteligencia artificial aplicada al estudio del famoso Ejército de Terracota ha aportado una nueva visión sobre uno de los hallazgos arqueológicos más importantes del mundo antiguo.

Este conjunto monumental, compuesto por miles de figuras de guerreros, caballos y carros de guerra enterrados durante más de dos milenios, vuelve a ser objeto de debate entre investigadores debido a una serie de resultados obtenidos a partir de escaneos tridimensionales, análisis de materiales y reconstrucciones digitales de alta precisión.

El Ejército de Terracota, descubierto en la década de 1970 en las cercanías de Xi’an, en la región de Shaanxi, China, ha sido tradicionalmente interpretado como una representación funeraria destinada a acompañar al primer emperador de China en su vida después de la muerte.

Sin embargo, los nuevos modelos digitales generados mediante inteligencia artificial han permitido observar detalles que antes pasaban desapercibidos, como variaciones individuales extremadamente precisas en los rostros de los soldados, diferencias en la fabricación de las piezas y rastros químicos que habrían desaparecido de la superficie con el paso del tiempo.

 

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Según los resultados de este análisis, las figuras no solo representarían una fuerza militar simbólica, sino que mostrarían un nivel de individualización sorprendente, comparable al de una población humana real.

Cada rostro presenta características únicas, lo que sugiere un proceso de modelado extremadamente detallado, posiblemente basado en personas reales o en una intención deliberada de representar diversidad dentro de la estructura militar imperial.

Uno de los hallazgos más llamativos se relaciona con la reconstrucción de los colores originales de las estatuas.

A través de técnicas de imagen hiperespectral, la inteligencia artificial habría detectado rastros de pigmentos como rojo cinabrio, verde malaquita, azul azurita, negro carbón y otros compuestos minerales utilizados en la antigüedad.

Esto permitió reconstruir digitalmente la apariencia original de los guerreros, revelando que no eran figuras monocromáticas como se observan hoy, sino esculturas pintadas con gran detalle y colores vivos que otorgaban un aspecto mucho más realista al conjunto.

Este descubrimiento ha modificado profundamente la percepción visual del Ejército de Terracota, ya que las reconstrucciones digitales muestran soldados con armaduras coloridas y expresiones faciales más dinámicas de lo que se creía.

Para los investigadores, esta apariencia sugiere que el objetivo original no era únicamente funerario, sino también simbólico y posiblemente ceremonial, con la intención de reproducir una fuerza militar completa en forma tangible.

 

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Otro aspecto relevante identificado mediante el análisis de inteligencia artificial es la presencia de huellas dactilares preservadas en la arcilla de las esculturas.

Estas marcas indicarían que miles de artesanos participaron en la creación del conjunto, dejando rastros únicos de su trabajo en cada figura.

Las variaciones en la composición del barro también sugieren que el proyecto se extendió durante varios años, con cambios en los equipos de trabajo, en las técnicas de fabricación y en la procedencia de los materiales utilizados.

Los estudios también han señalado diferencias en la calidad de las estatuas, lo que podría reflejar distintas etapas de construcción.

Las piezas más antiguas muestran un trabajo más refinado y uniforme, mientras que otras presentan acabados más toscos, posiblemente asociados a la incorporación de mano de obra menos especializada o a la presión por acelerar la finalización del proyecto.

Algunos análisis interpretativos basados en textos históricos antiguos han sido integrados en el estudio digital, lo que ha permitido comparar los datos físicos con descripciones tradicionales sobre la tumba del primer emperador de China.

Estas fuentes mencionan la existencia de estructuras subterráneas complejas, palacios simbólicos, sistemas de defensa e incluso ríos de mercurio.

Los nuevos modelos generados por inteligencia artificial sugieren que ciertas anomalías detectadas en el terreno podrían coincidir con estructuras subterráneas organizadas, aunque su naturaleza exacta aún no ha sido confirmada.

 

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Asimismo, se han identificado marcas en algunas armas de bronce encontradas junto a las figuras, las cuales presentan signos de uso real, como desgaste, pulido repetido y pequeñas deformaciones.

Esto ha generado nuevas hipótesis sobre si parte del armamento representado podría haber tenido un uso previo antes de ser depositado en el complejo funerario.

El análisis también ha detectado recubrimientos metálicos avanzados en algunas piezas, lo que ha abierto interrogantes sobre el nivel de conocimiento técnico alcanzado en la fabricación de estos objetos en la antigüedad.

Uno de los descubrimientos más impactantes proviene del análisis de imágenes de subsuelo mediante radar de penetración terrestre y sistemas de detección de densidad.

Estas técnicas habrían identificado posibles cámaras y pasajes no excavados en áreas cercanas al complejo principal, lo que sugiere que el conjunto arqueológico podría ser más extenso de lo que se había documentado hasta ahora.

Estas estructuras presentan formas geométricas regulares que no corresponden a formaciones naturales, lo que ha despertado el interés de los investigadores.

En paralelo, se han detectado restos humanos en zonas asociadas al complejo funerario, lo que ha reforzado interpretaciones históricas que mencionan prácticas extremas de construcción en la época imperial.

Los análisis sugieren que algunos de estos restos podrían corresponder a trabajadores que participaron en la construcción del conjunto y que habrían sido enterrados dentro del área del mausoleo, aunque este punto sigue siendo objeto de investigación.

 

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También se ha identificado una figura de mayor tamaño y complejidad que el resto de los soldados, interpretada como una posible representación de un alto mando militar.

La estructura de su armadura, las insignias presentes y su ubicación dentro del conjunto han permitido relacionarla con figuras históricas documentadas en registros antiguos, lo que abre la posibilidad de que algunas esculturas representen individuos específicos.

Finalmente, el estudio concluye que el núcleo central del complejo, donde se presume que se encuentra la tumba principal del primer emperador, aún no ha sido excavado.

Las mediciones geofísicas indican la presencia de altas concentraciones de mercurio en el subsuelo, un elemento que coincide con antiguas descripciones históricas del mausoleo imperial.

Se cree que esta área podría contener estructuras de gran complejidad arquitectónica, aunque su acceso ha sido limitado debido a riesgos potenciales y a la preservación del sitio.

Estos avances tecnológicos aplicados al estudio del Ejército de Terracota han abierto nuevas líneas de investigación y han renovado el interés global por uno de los conjuntos arqueológicos más enigmáticos del mundo antiguo.

Aunque muchas de las hipótesis aún requieren confirmación adicional, los resultados obtenidos hasta ahora sugieren que todavía queda mucho por descubrir bajo la superficie de este extraordinario legado histórico.