thumbnail

 

La madrugada en la capital veracruzana comenzó con un silencio denso, visibilidad reducida por la niebla baja y una temperatura que rozaba los 14°C.

Sin embargo, bajo esas condiciones meteorológicas, se ejecutó una de las operaciones de depuración policial más drásticas de la historia reciente de México.

Fuerzas federales de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) y del Ejército Mexicano cercaron por completo el Cuartel San José, oficialmente llamado Heriberto Jara Corona, el bastión operativo de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) de Veracruz.

La orden provino directamente desde las altas esferas de la estrategia de seguridad federal liderada por Omar García Harfuch.

El objetivo era contundente: detener a una célula de policías en activo que operaba una red de secuestro y extorsión dentro de las instalaciones del propio gobierno.

La inteligencia federal determinó que el arresto debía realizarse dentro del cuartel y bajo un factor sorpresa absoluto.

Cualquier filtración o mensaje de advertencia de escasos 30 segundos habría bastado para que estos elementos, expertos en tácticas de evasión y desaparición, se dieran a la fuga.

Son 8 los policías de SSP detenidos por secuestro y tortura en Xalapa: FGR  | e-veracruz.mx

 

A pesar de ser policías de carrera con años de entrenamiento, acceso a frecuencias institucionales y conocimiento de los puntos ciegos del sistema, la célula cometió tres fallos críticos que permitieron a la Fiscalía General de la República (FGR) armar un expediente de acero:

El uso de la patrulla oficial en video: En julio de 2023, durante la privación de la libertad de unas víctimas en la colonia CFE Ánimas, los criminales decidieron utilizar la pickup oficial número 4471 de la SSP Veracruz para infundir autoridad inmediata. Lo que no calcularon fue que la cámara de seguridad de alta nitidez de una gasolinera cercana capturó el número de la unidad de forma inconfundible. La FGR tuvo el vehículo identificado desde la primera semana.

El exceso de confianza ante los rumores: Tres semanas antes del operativo, comenzó a filtrarse dentro del cuartel el rumor de una investigación federal. El líder de la célula dentro del complejo, alias “El Bigotes”, convenció al grupo de no romper la rutina ni solicitar bajas temporales para no levantar sospechas. Siguieron firmando listas y reportando posiciones por radio, ignorando que la Unidad de Guerra Electrónica de la FGR ya había intervenido la frecuencia interna $154.740\text{ MHz}$ (canal secundario).

La trampa digital de la FGR: La noche anterior al golpe, a las 9:47 p.m., una de las integrantes clave, apodada “La Guerrera”, recibió un mensaje en su teléfono de prepago que decía: “Ya se enfrió, están en otra cosa. Respira”. El mensaje presuntamente venía de un contacto con acceso a información federal. Sin embargo, el texto fue generado y enviado por la propia inteligencia de la FGR como una maniobra de contención para asegurar que los objetivos durmieran tranquilos y asistieran al cuartel en sus horarios habituales.

Operativo federal en Xalapa deja 8 policías detenidos en el cuartel San José  - Eureka Medios

 

A las 4:47 a.m., el operativo, coordinado en el campo por el “Agente Cóndor”, cerró el cerco en tres frentes simultáneos:

Eje Aéreo

Un dron de vigilancia avanzada Matrice 300, equipado con una cámara térmica FLIR de largo alcance, sobrevoló el perímetro a 400 metros de altura. El operador monitoreó en tiempo real las siluetas de los cinco guardias de las garitas y confirmó que las dos siluetas de los objetivos principales dormían en el área de descanso del sector noreste.

Eje Perimetral

Doce vehículos sin identificación oficial bloquearon silenciosamente las tres salidas vehiculares y los dos accesos peatonales en un radio de 400 metros, evitando las cámaras externas del cuartel mediante aproximaciones escalonadas cada 6 minutos.

Eje de Comunicaciones

A partir de las 3:15 a.m., se activó un inhibidor de señal de frecuencia selectiva que bloqueó los canales de radio y telefonía celular de la SSP Veracruz dentro del complejo, garantizando que nadie pudiera pedir apoyo o alertar a terceros.

A las 5:04 a.m., los agentes federales ingresaron con las órdenes de aprehensión firmadas. En un lapso de 23 minutos de perfecta contención y escalada táctica, se detuvo a “El Jack” en su dormitorio, a “El Teo” y “El Max” cuando intentaban huir hacia el patio trasero para abordar una patrulla, a “El Bigotes” en los baños del tercer nivel, y a “La Guerrera” en la cocina mientras sostenía un teléfono sin señal. El operativo se extendió en paralelo a cinco municipios de origen (Cuitláhuac, Jilotepec, Xalapa, Puerto de Veracruz y Naolinco de Victoria), sumando un total de ocho policías detenidos.

 

Operativo cuartel San José de Xalapa deja ocho policías estatales detenidos  - Diario de Xalapa

 

Tras el control de las instalaciones, los peritos federales iniciaron un registro sistemático que arrojó evidencias contundentes para el juicio:

En el casillero de “El Teo” se localizaron 47,000 pesos en efectivo, el equivalente al salario integrado de tres meses de un oficial, guardado en fajos ilegítimos.

Dentro de la pickup 4471, los laboratorios forenses hallaron microfibras textiles en el piso de la cabina trasera que coinciden perfectamente con la ropa de las víctimas del secuestro de 2023.

Además, se decomisó un radio modificado Motorola APX6000 con un chip de programación dual que permitía sintonizar frecuencias encriptadas vinculadas a las células del crimen organizado de la región centro del estado.

El hallazgo más valioso para los analistas de inteligencia fue una agenda de pasta negra perteneciente a “La Guerrera”.

Sus 17 páginas escritas a mano contienen anotaciones en clave, fechas, rutas de traslado y montos de pago que configuran la arquitectura criminal de la célula y que ya se cotejan con expedientes abiertos por desaparición forzada.

 

Enfrentamiento en Xalapa: cayeron seis presuntos narcos y otro más fue  abatido - Infobae

 

La postura de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana fue tajante y cortó cualquier narrativa de normalidad. Al definir la infiltración policial no como un delito común, sino como una “amenaza directa al Estado”, el nivel de persecución jurídica cambió drásticamente.

El mensaje enviado por García Harfuch fue claro: “Vamos por cada uno sin importar el escudo que usen”. Esta frase tiene un destinatario directo en los archivos de inteligencia.

El expediente completo revela que la red no fue diseñada por los ocho policías capturados, sino por Heriberto “N”, alias “El Tigre”, exdirector operativo de la SSP de Veracruz.

Este alto mando construyó la célula quirúrgica, estableció los protocolos para usar el aparato estatal con fines delictivos y logró abandonar la corporación con su historial limpio antes de que el cerco federal se cerrara.

Las ocho detenciones representan el desmantelamiento de la base operativa, pero la FGR mantiene abierta la investigación ante el Centro de Justicia Penal Federal en Emiliano Zapata por un noveno implicado de nivel directivo.

Los policías uniformados que debían proteger a la ciudadanía terminaron en el patio central del Cuartel San José con las esposas puestas, dejando en evidencia la metamorfosis de la corrupción policial en Veracruz.