El expresidente Evo Morales retó abiertamente al mandatario Luis Arce a sostener un encuentro directo en la localidad de Lauca Ñ para discutir las demandas sociales de los sectores movilizados en medio de la grave crisis que atraviesa Bolivia

 

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La fractura interna dentro del oficialismo en Bolivia ha alcanzado un punto de no retorno debido a las recientes y contundentes declaraciones emitidas por el expresidente Evo Morales Ayma.

En un discurso marcado por un lenguaje confrontativo y directo, el líder cocalero arremetió contra la gestión del presidente constitucional Luis Arce Catacora, desestimando de manera tajante cualquier posibilidad de entablar un diálogo tradicional bajo las condiciones impuestas por el Órgano Ejecutivo.

El conflicto político, que inicialmente se manifestaba en disputas de carácter meramente electoral y administrativo, se ha transformado ahora en una abierta batalla por el control del territorio y el respaldo de las organizaciones sociales e indígenas de base.

La escalada de violencia retórica se intensificó luego de que el gobierno sugiriera de manera pública que las movilizaciones impulsadas por las facciones leales a Morales tenían los días contados en el país.

Ante estas afirmaciones, el exmandatario respondió de forma enérgica desde su bastión político en el trópico de Cochabamba, cuestionando la autoridad y la firmeza del jefe de Estado.

Morales desafió al presidente Arce a trasladarse personalmente a la región de Lauca Ñ para debatir sobre las reivindicaciones sociales y económicas pendientes, asegurando de forma irónica que en dicho encuentro las organizaciones sociales le enseñarían a gobernar bajo los principios ancestrales del ama sua, la transparencia institucional y la honestidad, acusando simultáneamente a la actual gestión de ser un gobierno mentiroso y corrupto.

 

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El detonante principal de esta nueva ola de indignación y movilización popular fue la reciente aprehensión de Vicente Salazar, un alto ejecutivo perteneciente a la influyente Federación Departamental Única de Trabajadores Campesinos de La Paz Tupaj Katari.

Esta detención fue calificada de manera inmediata por el entorno evista como un acto de persecución política sistemática ejecutado por el Ministerio de Gobierno con el objetivo de descabezar las protestas sociales.

Ante este escenario, Morales expresó públicamente su total solidaridad y respaldo hacia la familia del dirigente detenido, haciendo un llamado urgente a las bases campesinas para que no cedan ante las presiones del aparato estatal ni se vendan a los intereses del oficialismo centralista.

Como respuesta estratégica ante las acciones del aparato judicial y policial del Estado, el ala radical del Movimiento al Socialismo ha anunciado la conformación de una gran alianza de resistencia civil.

Esta coalición agrupa formalmente a las poderosas federaciones del trópico de Cochabamba, las facciones de la Confederación Única de Trabajadores Campesinos, las organizaciones del norte de Potosí y los sectores tradicionales de los Cacachacas.

El objetivo explícito de esta unión es coordinar medidas de presión extremas, que incluyen el bloqueo sistemático de las principales carreteras del eje troncal del país y la movilización permanente de miles de campesinos hacia las sedes de los poderes públicos en la ciudad de La Paz.

 

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Por su parte, la defensa de las demandas sociales planteada por Evo Morales se fundamenta en un pliego petitorio que exige soluciones prontas a la escasez de divisas extranjeras, el abastecimiento regular de combustibles y el reconocimiento oficial de las decisiones orgánicas de los congresos partidarios de su facción.

El líder indígena insistió en que las movilizaciones no buscan desestabilizar la democracia, sino defender la soberanía económica de las familias bolivianas frente a lo que considera una pésima administración de los recursos estatales por parte de Luis Arce y su equipo de ministros.

El panorama político en Bolivia se torna cada vez más complejo debido a que Morales condicionó su presencia en la sede de gobierno a la entrega de garantías de seguridad absolutas por parte de las fuerzas del orden, argumentando que existe un plan para atentar contra su integridad física o proceder a su detención inmediata.

Mientras el Palacio Quemado mantiene una postura de firmeza jurídica frente a los bloqueos, las bases evistas han jurado mantener la resistencia en las calles de forma indefinida, lo que amenaza con paralizar la economía nacional y profundizar el desabastecimiento de productos básicos en los mercados locales durante las próximas semanas.

 

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