Nikolai de Dinamarca ha transformado su salida forzosa de la primera línea de la realeza en una exitosa carrera como modelo profesional para firmas de lujo como Dior y Burberry tras ser despojado de su título de príncipe por la reina Margarita II en 2022

 

thumbnail

 

La historia de la realeza europea ha dado un giro cinematográfico en la figura de Nikolai de Dinamarca.

Lo que para muchos podría haber sido una tragedia institucional —perder el título de “Príncipe” por decreto real— se ha convertido para él en el pasaporte definitivo hacia una libertad que el protocolo de Copenhague jamás le habría permitido.

A sus casi 27 años, el hoy Conde de Monpezat no solo es considerado “el royal más guapo del mundo”, sino que ha consolidado una carrera en la industria del lujo que desafía los estigmas de la sangre azul.

El origen de este “príncipe rebelde” se remonta a una unión que ya en su día rompió esquemas.

Su padre, el príncipe Joaquín, se enamoró de Alexandra Christina Manley, una joven ejecutiva de Hong Kong sin una gota de sangre noble.

En 1995, Alexandra se convirtió en la primera princesa de origen asiático en una casa real europea.

De esa mezcla de culturas nació Nikolai en 1999, ocupando inicialmente el tercer lugar en la línea de sucesión al trono.

Sin embargo, la estabilidad de su infancia se vio sacudida en 2004 por el primer divorcio en la familia real danesa en 150 años.

A pesar de la ruptura, sus padres priorizaron su bienestar, permitiéndole destacar en disciplinas como el rugby y el esquí, mientras asistía a instituciones de élite como la Escuela Herlufsholm.

 

El Príncipe Nicolás de Dinamarca: un fashion icon muy royal

 

El momento decisivo llegó en 2018.

Siguiendo la tradición familiar, Nikolai ingresó en la Escuela de Sargentos del Ejército Real Danés.

Pero la rigidez militar fue su límite.

Tras solo dos meses, el joven decidió colgar el uniforme.

Su madre, la condesa Alexandra, fue la encargada de comunicar la noticia con una honestidad brutal: “Nikolai se fue porque no se sentía cómodo y sentía que no estaba en el lugar correcto”.

En lugar de las armas, Nikolai eligió las cámaras.

Ese mismo año, firmó con Scoop Models y debutó para Burberry en Londres.

Pero fue su aparición con Dior la que selló su destino.

En una entrevista posterior con *Vogue Scandinavia*, el joven confesó que aquel desfile fue el momento que “realmente lanzó su carrera”.

Sin embargo, el verdadero “terremoto” ocurrió en 2022.

La reina Margarita II, en un movimiento estratégico para reducir la monarquía, despojó a Nikolai y a sus tres hermanos de sus títulos de príncipes y princesas.

La decisión fue un golpe seco para la familia del príncipe Joaquín.

Nikolai no ocultó su vulnerabilidad ante la prensa danesa, declarando sentirse “muy triste” y “en shock” por la rapidez e inesperada forma en que se tomó la medida.

Su madre fue más allá al expresar el sentimiento de sus hijos: “No pueden entender por qué se les está arrebatando su identidad”.

 

Chàng Hoàng tử Đan Mạch quyến rũ với mái tóc bồng bềnh và đôi môi dày gợi  cảm

 

Pero el destino suele tener planes irónicos.

Sin el peso de las obligaciones reales, el conde Nikolai ha podido entregarse por completo a su pasión y a su relación con Benedikte Thoustrup.

La joven, hija del expresidente de Danske Southern Bank y fundadora de la marca de accesorios BénéSoie, ha sido su compañera inseparable desde 2018.

Juntos han recorrido el mundo, desde París hasta Sídney, compaginando sus estudios de negocios con campañas de moda.

En junio de 2024, Nikolai alcanzó un nuevo hito al graduarse con una Maestría en Ciencias en Merchandising en la Copenhagen Business School, demostrando que su belleza está respaldada por una mente empresarial.

Hoy, Nikolai es un habitual de las portadas de *Numéro* y *Vogue*.

Ha logrado lo que pocos royals consiguen: ser respetado en una industria ferozmente competitiva sin depender exclusivamente de su linaje.

Al ser consultado sobre su futuro, su respuesta es clara y denota una madurez forjada bajo la presión pública: espera seguir trabajando en la industria de la moda “el mayor tiempo posible”.

La mirada verde esmeralda que antes buscaba su lugar en los salones de Amalienborg, ahora brilla con luz propia en las capitales del diseño.

Lo que comenzó como un rayo inesperado que amenazaba con marginarlo, terminó por otorgarle las alas necesarias para volar fuera de la jaula de oro.

El conde Nikolai de Dinamarca es la prueba viviente de que perder un título puede ser, en realidad, la mejor forma de ganar una identidad propia.

Con una boda en el horizonte y un máster bajo el brazo, el joven aristócrata parece haber encontrado, finalmente, su “lugar correcto” lejos del trono, pero muy cerca del éxito global.

 

Nicolás de Dinamarca, el príncipe que continúa su carrera de modelo | Moda