El violento pasado que une a Zárate: Manuel Ibero de Gran Hermano fue víctima de los rugbiers que asesinaron a Fernando Báez Sosa
La familia de Manuel Ibero, participante de Gran Hermano, desmintió categóricamente los rumores de redes sociales que lo vinculaban con los rugbiers condenados por el asesinato de Fernando Báez Sosa y reveló que el concursante fue en realidad una víctima de su violencia en Zárate

La convivencia dentro de la casa de Gran Hermano Generación Dorada, el exitoso reality show de la televisión argentina emitido por Telefe, ha quedado en un segundo plano tras una serie de impactantes revelaciones que conectan de forma directa a uno de sus participantes con una de las mayores tragedias policiales y sociales de la historia reciente de Argentina.
En las últimas horas, las redes sociales se inundaron de versiones cruzadas, rumores y especulaciones malintencionadas que pretendían vincular sentimentalmente o por vía de la amistad a Manuel Ibero, actual concursante del programa, con el grupo de rugbiers condenados por el brutal asesinato de Fernando Báez Sosa, el joven estudiante de derecho que perdió la vida tras recibir una paliza a la salida de un club nocturno en Villa Gesell en enero de 2020.
Ante el crecimiento desmedido de estas difamaciones digitales, la familia de Manuel Ibero decidió romper el silencio y realizar una aclaración pública que no solo desmintió categóricamente cualquier lazo de complicidad o cercanía con los asesinos, sino que sacó a la luz un oscuro y violento episodio del pasado: Manuel también fue víctima directa de la brutalidad de ese mismo grupo de agresores en su ciudad natal.
El encargado de brindar los detalles más precisos y estremecedores sobre el incidente fue el propio hermano del participante, quien ofreció una entrevista exclusiva en La Linterna, el programa de espectáculos conducido por la reconocida periodista Laura Ubfal a través del canal de streaming Bondi Live.
Lejos de las versiones que apuntaban a una relación de camaradería, el relato familiar describió un escenario de agresión y vulnerabilidad.
Según explicó el hermano de Manuel, el conflicto entre el participante de Gran Hermano y los ahora condenados se tradujo en un ataque físico unilateral y desproporcionado durante una celebración local.
El joven relató que uno de los miembros de la banda de rugbiers atacó a Manuel propinándole una fuerte piña en la cabeza y otra en la rodilla, un ensañamiento que cobró un matiz de extrema gravedad debido al estado físico en el que se encontraba Ibero en ese preciso momento.

Los detalles aportados en el programa televisivo subrayan el modus operandi violento que caracterizaba a los agresores de Zárate mucho antes de la fatídica noche de Villa Gesell.
Su hermano precisó que Manuel había asistido a una fiesta de Navidad utilizando muletas, puesto que se encontraba atravesando un postoperatorio inmediato debido a una intervención quirúrgica compleja tras sufrir la rotura de los ligamentos cruzados mientras disputaba un partido de fútbol.
El ataque, perpetrado contra una persona que lógicamente no tenía la menor capacidad de defensa ni de movilidad, fue de tal magnitud que el golpe recibido en el cráneo dejó a Manuel completamente inconsciente en el suelo, requiriendo asistencia médica inmediata.
Esta impactante revelación se introdujo en la agenda mediática del reality luego de que otra de las participantes de la casa, Florencia Cabrera, mencionara frente a las cámaras que Manuel había llegado a comentar brevemente en la convivencia que en el pasado tuvo un fuerte altercado con los asesinos de Fernando Báez Sosa.
La coincidencia geográfica de que tanto Manuel Ibero como los ocho rugbiers implicados en el crimen sean oriundos de Zárate, una localidad bonaerense situada a orillas del río Paraná, funcionó como el caldo de cultivo ideal para que usuarios en redes sociales tejieran teorías conspirativas, llegando a señalar que el hermano del concursante seguía en sus plataformas digitales una cuenta dedicada a pedir la liberación o el apoyo de los detenidos.
Para frenar la ola de cancelaciones virtuales, dado que Manuel se encuentra actualmente en la placa de nominación y corre el riesgo de ser eliminado por el voto del público, la familia Ibero emitió un comunicado oficial y contundente a través de los perfiles digitales gestionados en el exterior de la casa.
En el texto, los allegados del participante rechazaron cualquier tipo de vinculación con los condenados por el Tribunal en lo Criminal N°1 de Dolores, aclarando de forma taxativa que Manuel jamás practicó el deporte del rugby y que el simple hecho de compartir procedencia geográfica o tener un contacto digital aislado con una persona de la misma localidad que resultó sobreseída en la causa judicial no faculta a nadie a instalar la falsa idea de que existe una relación de amistad profunda.
La familia advirtió con firmeza que utilizar una tragedia nacional con el único propósito de desacreditar la imagen de un participante dentro de un juego televisivo no constituye una estrategia válida, sino una forma directa de infligir daño psicológico y moral a personas inocentes.

Durante la emisión de La Linterna, Laura Ubfal enfatizó que la necesidad de aclarar este episodio no respondía a un intento corporativo de proteger la permanencia de Manuel dentro del juego de Telefe, sino a una cuestión de ética y respeto hacia los familiares de Fernando Báez Sosa, quienes continúan batallando en los tribunales a la espera de que la Corte Suprema de Justicia de la Nación deje firmes las sentencias dictadas.
Cabe recordar que la justicia argentina condenó a prisión perpetua a Máximo Thomsen, Ciro Pertossi, Luciano Pertossi, Enzo Comelli y Matías Benicelli en calidad de coautores del homicidio, mientras que Lucas Pertossi, Blas Cinalli y Ayrton Viollaz recibieron una pena de 15 años de cárcel como partícipes secundarios.
La postura de Ubfal fue secundada en el plató por la panelista Nenu López, quien se identificó públicamente como una amiga cercana de la exnovia de Fernando, expresando su absoluto repudio ante la mezcla de contenidos banales de entretenimiento con un dolor tan profundo y persistente.
El comunicado de la familia de Manuel Ibero concluyó con una sentida y severa advertencia dirigida a la opinión pública y a los fanáticos del programa, recordando que en la búsqueda de rating o estrategias de juego existen límites morales que jamás deberían cruzarse, puesto que estas acusaciones infundadas no solo perjudican injustamente a un joven dentro de una competencia, sino que reviven de manera cruel e innecesaria un hecho profundamente doloroso para una madre y un padre que perdieron a su hijo de la forma más violenta posible.