Rui se presenta en First Dates como terapeuta de yoga, masajista y creador de técnicas energéticas como la “kiroveda”, generando sorpresa con su discurso espiritual y sus afirmaciones sobre conciencia expandida

 

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En una nueva entrega del programa de citas más conocido de la televisión, un encuentro entre Rui y María dejó momentos de desconcierto, choque de expectativas y una conversación marcada por afirmaciones espirituales, diferencias físicas y un inesperado rechazo a un masaje que debía ser un gesto de conexión.

Desde el primer minuto, Rui se presentó con una identidad tan extensa como llamativa: “Yo soy médico animósico arcón mor de la casa real sagrada de Cirus Grey Alfa, conectora temporal del grupo de sabios y guardián de la psiquana galáctica”, una descripción que provocó risas incluso en el propio entorno del programa.

El participante explicó que había estudiado en India como profesor de yoga y masoterapeuta, asegurando haber creado una técnica propia: “He creado una técnica que se llama nememosía cuántica”.

Además, afirmó haber desarrollado un método de masaje denominado “kiroveda”, mezcla de varias disciplinas.

En su discurso, Rui insistía en una visión espiritual del ser humano: “Mi alma es una alma sanadora que se dedica a sanar a través de la energía anímica”.

Durante la cita, también reveló su faceta como escritor: “Ya tengo tres libros publicados en castellano y cinco libros publicados en portugués”, añadiendo una visión muy particular sobre su vida personal: “Yo utilizo mis poderes amando, confiando, perdonando, creyendo, conociendo, juzgando y cobrando”, frase que generó sorpresa y humor en el ambiente del programa.

 

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Por su parte, María escuchaba con atención, aunque con evidente desconcierto ante algunas afirmaciones.

Rui explicó que llevaba años sin pareja: “Estoy desde 2016 solo”, atribuyendo su situación sentimental a una supuesta evolución espiritual: “El hecho de ser solitario es porque los niveles de conciencia expandida que tengo son asustadores para la mayoría de las personas”.

En el inicio de la conversación, María dejó claro su tipo de pareja ideal: “Que sea emocionalmente disponible, pero independiente”.

Sin embargo, la primera impresión física influyó rápidamente en su percepción.

Al ver a Rui, confesó: “Al principio me ha dado un yuyu que no veas”, una expresión que marcó el tono del resto del encuentro.

Rui, en cambio, mantenía una postura más introspectiva sobre el amor: “He perdido el interés en el sexo. El sexo es la última cosa que yo voy a pensar cuando formar una pareja”, aunque matizó que buscaba conexión emocional.

La conversación derivó hacia temas de desarrollo personal, registros akáshicos y heridas emocionales, donde él afirmaba trabajar con conceptos como la “niña interior” y el “hambre emocional”.

 

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María también compartió su visión personal, explicando su proceso emocional y su relación con la comida como refugio afectivo.

Rui analizó su perfil con una interpretación contundente: “Yo creo que ella está desarmonizada físicamente y emocionalmente”, justificando su opinión en su visión del equilibrio corporal y espiritual.

Sus palabras generaron controversia: “Cuando la forma corporal es grande, significa que la persona tiene mucha pereza”, una afirmación que tensionó el ambiente de la cita.

El punto más incómodo llegó cuando el programa organizó una sorpresa: un masaje por parte de Rui.

Sin embargo, María reaccionó con rechazo inmediato: “No me daba un poco de grima”, rechazando el contacto físico pese a tratarse de una actividad profesional.

Ella explicó: “Me resultaba muy violento que tocara mi cuerpo”.

Rui, visiblemente sorprendido, defendió su intención terapéutica, pero la situación ya había generado distancia entre ambos.

A pesar de ello, la conversación continuó con temas como el cuerpo, la energía y la percepción física.

María insistió en que la conexión no había surgido: “Físicamente no he sentido nada de conexión, nada de conexión”.

 

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Rui también expresó su percepción sobre la diferencia física entre ambos: “Soy muy pequeñito. Tú eres más grande que yo. Si me abrazas yo desaparezco”, una frase que intentó suavizar con humor, pero que reforzó la sensación de incompatibilidad.

A pesar de las diferencias, ambos encontraron puntos de acuerdo en lo emocional e intelectual.

María reconoció: “Me ha gustado mucho conocerla… eres una persona muy interesante”, mientras Rui concluyó con una valoración similar: “Me ha gustado mucho conocerla, pero creo que en plan pareja no combinamos”.

El desenlace fue una decisión mutua de no avanzar como pareja, aunque ambos aceptaron mantener una relación cordial.

Rui resumió su impresión final destacando la parte positiva del encuentro: “Me gusta tu forma de ver la vida y eso es algo muy bonito que me llevo”.

El episodio dejó una nueva muestra de cómo las diferencias de percepción, las expectativas físicas y las creencias personales pueden influir de forma decisiva en una primera cita televisada, donde lo espiritual, lo emocional y lo corporal chocaron en un mismo espacio, generando una conversación tan insólita como reveladora.

 

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