Escándalo en el mundo vallenato: Luis Mariano Díaz, hijo de Diomedes Díaz, aceptó cargos por secuestro y tortura vinculados a las mafias del ‘gota a gota’
Durante la audiencia, Luis Mariano Díaz González, hijo del fallecido cantante vallenato, reconoció su culpabilidad luego de llegar a un acuerdo con la Fiscalía General de la Nación
Un verdadero terremoto judicial y mediático sacude a Colombia tras confirmarse que Luis Mariano Díaz González, uno de los hijos del legendario y fallecido cantautor vallenato Diomedes Díaz, aceptó formalmente su responsabilidad penal en los delitos de secuestro y tortura.
La confesión se dio en el marco de una audiencia pública donde el acusado, tras verse acorralado por el contundente material probatorio recopilado por las autoridades, decidió suscribir un preacuerdo con la Fiscalía General de la Nación para obtener una rebaja en la pena.
Este caso ha dejado al descubierto los hilos más oscuros de una sofisticada y violenta red de préstamos ilegales de “cobradiarios”, popularmente conocida en el país como la modalidad del “gota a gota”.
Los hechos que originaron la captura de Díaz González se desencadenaron en la ciudad de Barranquilla a finales de junio, cuando unidades del Gaula de la Policía Nacional hicieron efectiva su detención y la de otros cinco presuntos integrantes de una organización delincuencial que operaba bajo la fachada de una empresa denominada Soluciones Mano a Mano.
De acuerdo con las investigaciones adelantadas por el ente acusador, esta estructura criminal utilizaba métodos de extrema violencia, intimidación con armas de fuego y castigos físicos severos para garantizar el recaudo de dineros y resolver los conflictos financieros internos derivados de sus actividades ilícitas.

Durante la audiencia de imputación de cargos, el fiscal delegado ante los jueces del circuito, Rodrigo Restrepo, expuso una escalofriante radiografía de cómo operaba la banda y detalló el rol protagónico que ejercía el hijo del ‘Cacique de La Junta’.
Según la Fiscalía, la retención ilegal y posterior tortura de un ciudadano, identificado como Carlos Alfredo Mejía Vargas —quien se desempeñaba como cobrador de la misma organización—, se ordenó a raíz de la presunta pérdida de una suma de dinero que oscilaba entre los 15 y los 30 millones de pesos, capital que pertenecía a la red ilegal.
El relato del fiscal Restrepo especificó que la víctima fue abordada y sacada por la fuerza de una vivienda ubicada en el barrio Ciudad Modesto, en el suroccidente de Barranquilla.
Hasta ese lugar llegaron cerca de 16 trabajadores de la organización distribuidos en unas 10 motocicletas, quienes intimidaron con armas de fuego a los ocupantes del inmueble y obligaron a Mejía Vargas a subirse a uno de los vehículos.
Posteriormente, el cobrador fue trasladado a una casa de seguridad en el barrio La Granja, en el vecino municipio de Soledad, Atlántico, donde permaneció retenido en condiciones deplorables durante varias horas.
Mientras la víctima se encontraba privada de la libertad de manera ilegal, los miembros de Soluciones Mano a Mano contactaron a sus familiares para exigirles inicialmente el pago inmediato de 15 millones de pesos en efectivo a cambio de no acabar con su vida.
Ante la desesperada respuesta de la familia, que manifestó no contar con los recursos económicos solicitados, la red criminal elevó sus pretensiones y les exigió traspasar, mediante escritura pública, una vivienda que pertenecía a la hija del núcleo familiar a nombre de una persona designada por la mafia de cobradiarios.

El papel de Luis Mariano Díaz González en esta trama criminal trascendió la simple autoría intelectual.
La Fiscalía demostró que el hijo del artista no solo ocupaba una posición de alto mando y liderazgo dentro de la empresa criminal, sino que además fue una de las figuras centrales en la ejecución material de las agresiones físicas y psicológicas sufridas por la víctima.
El fiscal Restrepo afirmó con severidad que Díaz González llegó personalmente al inmueble de Soledad donde se encontraba el secuestrado para asumir el control directo de la sesión de agresiones.
En el acta de imputación quedó consignado de forma literal que el procesado tuvo un “dominio funcional del hecho desde la dirección y además ejecución material parcial de la tortura”, además de haber autorizado, respaldado y presionado las exigencias económicas extorsivas contra el entorno cercano del retenido.
Ante la contundencia de las pruebas y los testimonios presentados, Luis Mariano Díaz González optó por allanarse a los cargos en la jornada judicial.
Tras avalar el preacuerdo entre la defensa y el ente acusador, la jueza de control de garantías notificó al procesado que le podría esperar una condena de hasta 70 meses de prisión.
No obstante, uno de los puntos más polémicos de la diligencia radicó en que la propia Fiscalía solicitó formalmente que la pena sea cumplida bajo la modalidad de prisión domiciliaria, un beneficio derivado de los términos pactados en la negociación legal.
Junto al hijo de Diomedes Díaz, también aceptaron su vinculación al proceso los ciudadanos Keiner David Rocha Gamero, Darío Andrés Tirado Bossio, José David Martínez Ibáñez, Alexis Rafael Jiménez Urina y Stiven Rafael Bolaño De La Hoz, quienes permanecen bajo estricta custodia judicial mientras se emite la sentencia definitiva.
