La locura del ‘guayabo’ mundialista: un hincha colombiano destruyó su televisor en plena calle tras la eliminación ante Suiza
El video en el que el hombre realizó la acción dura pocos segundos, pero sorprendió a los internautas, que no dudaron en dejar su opinión ante este tipo de actos impulsivos

La fatídica jornada del martes 7 de julio de 2026 quedará marcada en la memoria colectiva del pueblo colombiano como el día en que se esfumó la gran ilusión de ver a la Selección Colombia instalada entre los ocho mejores equipos del planeta.
Tras un extenuante compromiso de octavos de final que se definió desde el punto blanco del penalti en Vancouver, el combinado nacional cayó eliminado frente a Suiza, desatando un torbellino de emociones encontradas, tristeza y, en algunos casos extremos, episodios de ira incontrolable.
El fiel reflejo de este fuerte impacto emocional quedó registrado en un video de escasos segundos que se viralizó de forma masiva en las plataformas digitales, donde un aficionado tricolor llevó su frustración a un límite que dejó atónitos a los internautas.
El insólito suceso, captado por transeúntes y difundido inicialmente por medios digitales de entretenimiento como Es Viral Venezuela, muestra el preciso instante en que un hombre, vistiendo con orgullo la camiseta de la escuadra nacional, sale de su vivienda visiblemente fuera de sí.
Sosteniendo entre sus manos un televisor de gran formato, el ciudadano camina con paso firme hacia la mitad de la calle y, en un arranque de furia ciega por el adverso resultado deportivo, arroja el aparato electrodoméstico con extrema violencia contra el pavimento.
El violento impacto destruyó por completo el dispositivo, mientras el hincha, con una mezcla de rabia y desilusión profunda, vociferaba ante la mirada atónita de los vecinos la contundente frase: “¡Hijueputa, ya se acabó todo!”.
En cuestión de horas, el material audiovisual se convirtió en la tendencia número uno en redes sociales como Facebook y X, transformándose en el símbolo más radical del denominado “guayabo futbolero” que afectó a millones de personas dentro y fuera del territorio colombiano.
El video no tardó en despertar un intenso debate cibernético sobre los límites de la pasión y la alarmante falta de control de las emociones y el manejo de la ira en situaciones de alta tensión deportiva.
La masiva circulación de las imágenes generó miles de comentarios divididos entre la indignación, la preocupación psicológica y el infaltable humor negro de los usuarios.
Por un lado, una gran cantidad de personas cuestionaron con dureza el accionar violento del fanático, manifestando su preocupación por las repercusiones de este tipo de conductas en el entorno familiar.
“Eso lo hace aquel que primero no tiene control de sus emociones y, segundo, no le cuesta nada lo material.
Qué culpa tiene el televisor, imagínese si no controla su ira cómo será dentro de su casa con los suyos”, sentenció una usuaria en las plataformas digitales, mientras otras agregaban con tono satírico: “Y después dicen que las mujeres somos las dramáticas”.
Por otra parte, un sector considerable de internautas recibió el acontecimiento con profundo escepticismo, sugiriendo que todo podría tratarse de un montaje cuidadosamente planeado con el único objetivo de ganar visualizaciones y notoriedad en la red.
Varios técnicos y aficionados señalaron que el valor económico de un televisor moderno hace dudar de la autenticidad de la escena: “Sacó el televisor viejito que ya no servía para hacer el show”, “Pura mentira, ese es un aparato dañado” y “No entiendo la gracia, el único que se jode es él porque lo rompe, pierde la plata y no soluciona absolutamente nada de lo que pasó en la cancha”, fueron algunas de las réplicas más comunes que inundaron los foros de discusión.

Más allá de la veracidad o la teatralidad del polémico video, el incidente puso en evidencia el impresionante fenómeno social que ha representado el Mundial 2026.
Esta cita orbital se ha caracterizado por un respaldo masivo e histórico hacia la Selección Colombia, atrayendo incluso a sectores de la población que tradicionalmente jamás se habían interesado por el balompié, pero que terminaron contagiados por la fiebre mundialista.
Esta misma pasión ha permitido que la afición colombiana descubra y admire a diversas personalidades internacionales que se han robado las miradas en el certamen, tales como el carismático guardameta Vozinha, figura de la sorprendente selección de Cabo Verde, o el letal delantero noruego Erling Haaland.
A pesar de la amarga eliminación en la tanda de penales y del desolador panorama que dejó el partido del 7 de julio, la opinión pública generalizada coincide en que el plantel dirigido por Néstor Lorenzo firmó una participación sumamente destacada en la Copa del Mundo, compitiendo con un alto nivel técnico y dejando el nombre de Colombia en alto, a pesar de que el torneo concluyera para ellos con la destrucción de un televisor en una calle cualquiera como triste reflejo del final de un sueño colectivo.