España recupera su brillo en el Mundial 2026: el regreso de Lamine Yamal desarma a una combativa Arabia Saudita y agita el Grupo H
La selección española de fútbol recuperó el liderato y su cartel de favorita en el Mundial 2026 tras vencer con autoridad a Arabia Saudita en la segunda jornada del Grupo H

La Furia Roja ha vuelto a sonreír en la gran cita norteamericana.
Tras un debut gris que encendió las alarmas y sembró dudas en la prensa ibérica, la selección española de fútbol saltó al terreno de juego con una fisonomía completamente renovada y una ambición voraz para medirse ante el siempre ordenado combinado de Arabia Saudita.
La gran novedad que trastocó los planes del cuerpo técnico saudí y devolvió la electricidad al ataque europeo fue la inclusión desde el arranque de Lamine Yamal.
El joven extremo catalán, cuya ausencia en el once inicial del primer partido había sido severamente criticada, asumió los galones de la ofensiva y se convirtió en el faro absoluto de un equipo que necesitaba imperiosamente recuperar sus credenciales de candidato al título.

Desde el pitazo inicial, el planteamiento de España dejó claro que la pasividad mostrada en su primera presentación formaba parte del pasado.
La circulación del balón recuperó la velocidad vertiginosa en el mediocampo, donde la presión alta asfixió la salida de los denominados “Hijos del Desierto”.
Arabia Saudita, fiel al libreto que le permitió rascar un valioso empate uno a uno frente a Uruguay en la jornada inaugural, intentó replegar sus líneas, poblar la zona central y apelar a la disciplina táctica para contener los embates españoles.
Sin embargo, la presencia de Lamine Yamal por la banda derecha estalló cualquier estructura defensiva.
Sus desbordes punzantes, la capacidad para ganar los duelos individuales y su visión periférica le otorgaron a España el desequilibrio que tanto había extrañado la afición.
Con este triunfo categórico, la tabla de posiciones del sector se sacude de manera dramática, dejando a España en una posición inmejorable para certificar su boleto a los octavos de final.
La Furia Roja capitalizó las licencias defensivas de sus rivales y exhibió una efectividad de cara al arco que desató la euforia en las tribunas.
Al mismo tiempo, el resultado profundiza la crisis en el bando charrúa, que mira con extrema preocupación el liderato y la solidez recuperada por los españoles.
Los árabes, por su parte, se quedan estancados con una unidad y se verán obligados a buscar una auténtica hazaña en la última jornada si pretenden colarse entre los clasificados o aspirar a ser uno de los mejores terceros del torneo.

La otra cara de la moneda se vive en el campamento de Uruguay, cuyo panorama se ha tornado verdaderamente trágico tras encadenar su segundo empate consecutivo, esta vez un doloroso dos a dos ante la debutante Cabo Verde.
La combinación de resultados obliga a los dirigidos por Marcelo Bielsa a jugarse la vida, a todo o nada, precisamente contra esta inspirada España en la fecha de cierre.
Los analistas y la prensa sudamericana ya califican la situación como una catástrofe táctica, señalando que mientras los europeos ajustaron sus piezas a tiempo e incorporaron el brillo de sus máximas figuras, el cuadro charrúa deambuló sin brújula y pagó caro sus desatenciones defensivas.
El choque de cierre del grupo promete ser un duelo de proporciones épicas y de alta tensión dramática.
España llegará al compromiso con la tranquilidad de haber disipado los fantasmas del debut, respaldada por un bloque colectivo que funciona a la perfección y un ataque liderado por un Lamine Yamal que parece no tener techo en este campeonato.
En contraste, Uruguay saltará al césped con el cuchillo entre los dientes, urgido por la victoria y arrastrando el peso psicológico de no haber podido doblegar ni a árabes ni a caboverdianos.
La mesa está servida para un desenlace electrizante en esta Copa del Mundo donde España ya ha demostrado que, cuando activa su maquinaria y sus estrellas están motivadas, es un rival temible dispuesto a reclamar el trono mundial.