El candidato presidencial Abelardo de la Espriella encendi贸 las alarmas institucionales tras lanzar un vehemente llamado a las fuerzas armadas para recordar su juramento constitucional frente al Gobierno, un acto interpretado por el progresismo como una incitaci贸n a un quiebre democr谩tico

 

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**BOGOT脕.** El ambiente pol铆tico en Colombia ha alcanzado niveles de hostilidad sin precedentes tras consolidarse los resultados de la primera vuelta presidencial, abriendo un complejo e incierto camino hacia el balotaje definitivo.

La controversia principal de las 煤ltimas horas gira en torno a las alarmantes declaraciones del candidato de la derecha radical, Abelardo de la Espriella, quien emiti贸 un en茅rgico mensaje dirigido directamente a los estamentos militares del pa铆s.

En su pronunciamiento, el aspirante opositor inst贸 a las fuerzas armadas a recordar su juramento constitucional frente a lo que denomin贸 las pretensiones de un par de dementes, en clara alusi贸n al presidente Gustavo Petro y al candidato oficialista Iv谩n Cepeda.

Este llamado encendi贸 de inmediato el debate p煤blico, dado que diversos sectores pol铆ticos y ciudadanos interpretaron la exhortaci贸n como una peligrosa incitaci贸n a un quiebre institucional o un golpe de Estado en caso de que la derecha no consiga la victoria en las urnas durante la segunda vuelta electoral.

A pesar de la gravedad que reviste un emplazamiento de esta naturaleza hacia los cuerpos castrenses, amplios sectores del progresismo han denunciado el silencio y la supuesta complacencia de los principales medios de comunicaci贸n tradicionales del pa铆s.

Seg煤n los l铆deres de la campa帽a oficialista, la gran prensa ha enfocado sus esfuerzos exclusivamente en cuestionar y debilitar la candidatura de Iv谩n Cepeda, mientras omite debatir sobre los discursos incendiarios y las propuestas radicales de De la Espriella, quien en sus alocuciones p煤blicas ha mantenido una ret贸rica de confrontaci贸n total basada en la promesa de destripar y deshumanizar a las vertientes de izquierda.

Los estrategas gubernamentales sostienen que esta agresividad responde a un profundo estado de desespero en el bloque opositor, el cual vio frustrada su estrategia inicial de aglutinar el voto moderado en torno a la figura de Paloma Valencia, obligando a una concentraci贸n prematura de toda la derecha radical que ahora carece de un margen real de maniobra para conquistar a los sectores independientes y centristas representados por votantes de Sergio Fajardo, Claudia L贸pez o Juan Daniel Oviedo.

 

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La tensi贸n entre ambas facciones se traslad贸 tambi茅n al terreno de los debates de cara al tramo final de la contienda.

La direcci贸n de la revista Semana, se帽alada por el oficialismo como una plataforma de marketing pol铆tico al servicio de la oposici贸n, extendi贸 una invitaci贸n formal para realizar un debate presidencial el pr贸ximo martes 9 de junio a las 7:00 de la noche, citando tanto a los candidatos presidenciales como a sus respectivas f贸rmulas vicepresidenciales, la l铆der ind铆gena A铆da Quilcu茅 y el economista Jos茅 Manuel Restrepo.

El candidato opositor presion贸 p煤blicamente para la realizaci贸n de este encuentro en dicho escenario bajo la premisa de que Cepeda debe aceptar los resultados de la primera vuelta electoral, los cuales el Pacto Hist贸rico ha pedido tomar con cautela a la espera de los escrutinios oficiales y legales en lugar de los datos del preconteo informativo.

La respuesta de Iv谩n Cepeda ante esta propuesta fue un emplazamiento directo a Abelardo de la Espriella para sostener un debate pol铆tico cara a cara, pero rechazando categ贸ricamente las condiciones y los escenarios propuestos por los medios tradicionales afectos a la oposici贸n.

El candidato progresista anunci贸 que las reglas y garant铆as para efectuar la discusi贸n deben ser acordadas de manera bilateral a trav茅s de delegados asignados por cada campa帽a, evitando lo que calific贸 como una encerrona medi谩tica dise帽ada para favorecer los intereses de la derecha.

Por su parte, De la Espriella rechaz贸 la intervenci贸n de negociadores para fijar las pautas del debate, argumentando que los aspirantes deben dar la cara directamente ante el pueblo, una postura que el oficialismo interpret贸 como una muestra de temor a enfrentar una discusi贸n program谩tica sin el blindaje de sus plataformas aliadas, especialmente ante propuestas pol茅micas de la oposici贸n como la eliminaci贸n inmediata de 700.000 empleos estatales y la intervenci贸n agresiva en ecosistemas estrat茅gicos y p谩ramos del territorio nacional.

 

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A este complejo panorama se sum贸 la activa intervenci贸n de altos funcionarios de la organizaci贸n electoral, lo que reaviv贸 los cuestionamientos sobre las garant铆as democr谩ticas.

El magistrado del Consejo Nacional Electoral, 脕lvaro Hern谩n Prada, public贸 un video institucional defendiendo la transparencia de la jornada electoral y afirmando que solo los tiranos desconocen la voluntad popular.

Aunque el funcionario no mencion贸 nombres propios, el progresismo denunci贸 que sus declaraciones constituyen una participaci贸n indebida en pol铆tica y un ataque directo hacia las denuncias del presidente Petro sobre el presunto fraude con 800.

000 c茅dulas del censo y la compra de sufragios, demostrando que los organismos de control se encuentran bajo la influencia de los sectores tradicionales.

Finalmente, la disputa por el relato pol铆tico lleg贸 al uso de los s铆mbolos identitarios del pa铆s.

Iv谩n Cepeda radic贸 una solicitud formal ante la Federaci贸n Colombiana de F煤tbol para que la entidad se pronuncie sobre el uso masivo de la camiseta de la selecci贸n nacional como prenda distintiva de la campa帽a de Abelardo de la Espriella, argumentando que se trata de un s铆mbolo de unidad patria con restricciones comerciales y pol铆ticas que no debe ser instrumentalizado con fines electorales partidistas en v铆speras de la Copa Mundial.

Mientras la Federaci贸n y el Consejo Nacional Electoral evitaron emitir sanciones al respecto, la pol茅mica se traslad贸 al plano social al revelarse que la f贸rmula vicepresidencial de la derecha, Jos茅 Manuel Restrepo, acudi贸 a las urnas vistiendo una r茅plica no oficial de la indumentaria de f煤tbol.

El oficialismo capitaliz贸 este hecho se帽alando la contradicci贸n de que l铆deres de altos recursos econ贸micos utilicen prendas piratas, afirmando que dicha acci贸n representa la informalidad, el contrabando y la destrucci贸n del empleo nacional que caracterizar铆an a un eventual gobierno de la extrema derecha colombiana.

 

Mundo. El abogado Abelardo de la Espriella se impuso con 43,7 % de los votos  sobre el favorito de la izquierda, el senador oficialista Iv谩n Cepeda 40,9  %, en las elecciones presidenciales