Martín Morales un maratonista de 90 años originario de Tingo María conocido popularmente como el Tingalés de oro destaca por su excelente estado físico y acumula 33 medallas en diversas competencias atléticas nacionales

 

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Martín Morales, conocido como el “Tingalés de oro”, es un hombre que a sus 90 años sigue desafiando los límites de la edad.

Originario de Tingo María, su energía y vitalidad sorprenden a quienes lo rodean.

Con un espíritu indomable, Martín se presenta como un maratonista nato, con 33 medallas obtenidas en competencias nacionales, y su sueño es conquistar una medalla a nivel internacional, específicamente en los Juegos Panamericanos del 2027.

A pesar de su avanzada edad, Martín se siente joven y fuerte.

Él mismo afirma que tiene “fuerza de oso, oído de lobo, vista de halcón” y una mente lúcida.

Su pasión por el atletismo no solo lo mantiene activo, sino que también lo impulsa a seguir participando en maratones, donde compite con jóvenes de todas partes.

Su objetivo es llevar la medalla de oro a Perú, representando no solo a su país, sino también a todos los que creen que la edad no es un obstáculo para alcanzar los sueños.

 

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El Tingalés de oro ha dedicado los últimos ocho años a correr y participar en competencias de larga distancia, logrando destacarse en maratones de 42 kilómetros.

Su historia es un testimonio de perseverancia y determinación.

A pesar de los desafíos que ha enfrentado, incluyendo la época del terrorismo en su país, Martín se mantiene positivo y de buen humor.

Su esposa, Griselda, lo acompaña en su camino, apoyándolo en cada paso de su carrera.

Martín ha recorrido diferentes lugares de Lima, como el Jirón de la Unión y Gamarra, donde muestra su habilidad y destreza al correr.

A menudo se detiene a interactuar con el público, compartiendo su historia y ganando algunas monedas que le permiten subsistir.

A pesar de las dificultades económicas, su espíritu sigue intacto, y su risa es contagiosa.

Se describe a sí mismo como un hombre afortunado, no solo por sus logros en el deporte, sino también por el amor y respeto que tiene por su esposa.

 

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Su rutina diaria incluye ejercicios físicos y una alimentación saludable.

Martín enfatiza la importancia de cuidar el cuerpo, evitando vicios y optando por alimentos orgánicos.

Asegura que su cuerpo está en óptimas condiciones, con cero colesterol y una presión arterial excelente.

Esta dedicación a su salud es lo que le permite seguir compitiendo y soñando con representar a Perú en competencias internacionales.

Martín también revela que su mejor medalla es su esposa, quien le brinda felicidad y apoyo incondicional.

Juntos, han viajado por diversas ciudades de Perú y han compartido momentos inolvidables.

Aunque enfrenta la realidad de no pertenecer a una federación de atletas de alto rendimiento, su determinación no se ve afectada.

Él sigue entrenando y preparándose para su próxima carrera en Tingo María, donde está decidido a ganar.

La historia de Martín Morales es un recordatorio de que nunca es tarde para perseguir los sueños.

A sus 90 años, demuestra que la pasión y el compromiso pueden superar cualquier barrera.

Su vida es un ejemplo de resiliencia y motivación, inspirando a otros a mantenerse activos y a no rendirse ante las adversidades.

Con su energía inagotable y su espíritu indomable, el Tingalés de oro continúa desafiando las expectativas y dejando una huella imborrable en el corazón de quienes lo conocen.

Su legado no solo es el de un atleta, sino el de un hombre que vive cada día con alegría y propósito, recordándonos que la vida es un maratón y no una carrera de velocidad.

 

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