LEVY RINCÓN DEJA EN EVIDENCIA LAS CONTRADICCIONES DE ABELARDO DE LA ESPRIELLA EN PLENA CAMPAÑA PRESIDENCIAL

🔥 Lo que dijo hace apenas unos meses y lo que hace hoy parecen dos historias completamente distintas.

Un video rescatado de una antigua entrevista volvió a poner en el centro de la polémica a Abelardo de la Espriella y abrió un intenso debate sobre la coherencia de quienes aspiran a gobernar Colombia.

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La carrera presidencial en Colombia sigue dejando episodios que alimentan la confrontación política y las discusiones en redes sociales.

Esta vez, el protagonista de la controversia es el abogado y precandidato presidencial Abelardo de la Espriella, quien ha sido objeto de fuertes críticas tras la difusión de fragmentos de una entrevista realizada en diciembre de 2023, en la que expresó opiniones y posturas que hoy contrastan con varias de sus actuaciones públicas más recientes.

Las declaraciones, recuperadas y comentadas por el creador de contenido político Levy Rincón, han generado un intenso debate sobre la coherencia del aspirante presidencial.

Para sus críticos, el material muestra una serie de contradicciones entre lo que afirmaba antes de entrar de lleno en la contienda política y las actividades que actualmente realiza como figura pública en campaña.

Durante aquella entrevista, publicada en YouTube el 26 de diciembre de 2023, De la Espriella hablaba con naturalidad sobre su vida personal, sus preferencias y su visión de la política.

En uno de los momentos más comentados, explicó que había renunciado a los esquemas de protección estatal que tenía asignados cuando Gustavo Petro llegó a la Presidencia.

“No quiero absolutamente nada con el gobierno de ese señor”, afirmó entonces, justificando su decisión de devolver los escoltas que le proporcionaba el Estado.

 

 

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La conversación también dejó una frase que hoy vuelve a perseguirlo.

Al ser consultado sobre una eventual aspiración presidencial, respondió destacando la comodidad de su vida personal y profesional.

“Si yo tengo vida de rey, ¿para qué quiero vida de presidente?”, expresó, describiendo una rutina que incluía tiempo para leer, escribir, compartir con su familia y disfrutar de actividades como la cata de vinos.

Aquella respuesta fue interpretada en su momento como una negativa implícita a entrar en la política electoral.

Sin embargo, el panorama cambió con el paso de los meses y el abogado terminó convirtiéndose en una de las figuras visibles del debate presidencial colombiano.

Otro de los fragmentos que más repercusión ha tenido es el relacionado con el fútbol.

Durante la entrevista, De la Espriella aseguró que no le gustaba ese deporte y que jamás había sentido interés por él.

“Detesto el fútbol”, llegó a afirmar en otra conversación televisiva que también ha vuelto a circular en redes sociales.

No obstante, ya convertido en precandidato, ha participado en eventos relacionados con equipos de fútbol y ha aparecido públicamente vistiendo símbolos deportivos, especialmente vinculados al Junior de Barranquilla.

Para sus detractores, esto constituye una muestra de adaptación al escenario político; para sus seguidores, simplemente refleja una aproximación a sectores populares del país.

 

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La polémica aumentó aún más por unas declaraciones en las que criticaba las estrategias tradicionales de campaña utilizadas por algunos políticos para acercarse al electorado.

“La gente lleva a los candidatos a hacer tonterías para agradarle a todo el mundo”, dijo entonces.

También cuestionó a dirigentes que aparecían comiendo en plazas de mercado o participando en actividades populares únicamente para ganar simpatías.

Sin embargo, meses después, el propio De la Espriella protagonizó escenas similares durante recorridos y actos públicos, compartiendo comidas tradicionales y participando en encuentros ciudadanos que recuerdan precisamente aquellas prácticas que había cuestionado.

Las imágenes fueron utilizadas por Levy Rincón para elaborar una crítica política en la que sostiene que el aspirante presidencial ha terminado haciendo exactamente aquello que juró que nunca haría.

“Esa es una de las vainas por las cuales no puedo ser político”, había declarado De la Espriella en la entrevista original, una frase que hoy se ha convertido en uno de los argumentos más repetidos por quienes cuestionan su transformación en figura electoral.

 

 

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La controversia alcanzó un nuevo nivel cuando resurgieron otras declaraciones en las que el abogado explicaba que no deseaba ser presidente.

“Yo no quiero, pero me toca”, dijo posteriormente al referirse a su decisión de participar en la política nacional, una afirmación que generó reacciones encontradas tanto entre simpatizantes como entre críticos.

A partir de estas diferencias entre el discurso pasado y las acciones presentes, Levy Rincón publicó una serie de comentarios en los que acusa a De la Espriella de abandonar varias de las convicciones que defendía públicamente antes de convertirse en candidato.

Mientras sus detractores consideran que estos cambios evidencian oportunismo político, sus partidarios argumentan que toda figura pública evoluciona y adapta sus estrategias cuando decide asumir responsabilidades políticas de mayor alcance.

Lo cierto es que el debate ha vuelto a poner sobre la mesa una cuestión recurrente en la política colombiana: la distancia que puede existir entre las declaraciones de los dirigentes antes de iniciar una campaña y las decisiones que toman una vez entran de lleno en la competencia electoral.

En medio de una carrera presidencial que apenas comienza, las palabras del pasado se han convertido nuevamente en un arma política capaz de perseguir a sus protagonistas y condicionar la percepción de los votantes.