El cantante ha dejado claro que tiene mucho cariño a la casa donde nació y que es una de las propiedades que jamás venderá

 

Joan Manuel Serrat

 

Joan Manuel Serrat (80 años) puede presumir de ser uno de los cantautores más exitosos y queridos de la historia de España. Retirado oficialmente de los escenarios en 2022 (dio el último concierto de su gira de despedida ‘El vicio de cantar’ en Barcelona), el catalán está disfrutando de una merecida jubilación al lado de su familia y seres queridos. “Me sentía bien, no tenía ninguna enfermedad. Un día tomé una decisión: antes de que te echen, vete. Para hacer giras hacen falta muchas cosas, no estoy dispuesto a sacrificar tanto”, relató en EFE.

Pero aunque se haya retirado de las giras por todo el país, Serra siempre ha tenido muy claro que sí va a cantar en eventos o fiestas de manera puntual. Eso sí, en este tiempo libre que tiene ahora se está dedicando a deshacerse “de muchas cosas” que ha acumulado con el paso de los años. “Tengo muchas cosas que hacer. Una de las que más tiempo me ocupan es romper papeles… Hay que darle tiempo a la vida para deshacerse de cosas que son inútiles y que solo pueden darle dolores de cabeza a los que quedan y tentaciones a algún yerno”, bromeó el artista.

 

Joan Manuel Serrat

La vida de Serrat
Dedicado durante más de 60 años a la música, Joan Manuel vive en uno de los barrios más antiguos de Barcelona. A pocos minutos del centro de la ciudad condal, entre Gràcia y Horta-Guinard, Serrat tiene una casa con un pequeño jardín en Vallcarca. Tranquila y residencial, esta zona es el hogar que el artista ha escogido para disfrutar de la mayor tranquilidad y de una vista privilegiada. “Aquí soy extraordinariamente feliz”, aseguró hace unos meses.

“Yo me siento bien. Me siento bien en mi casa. Soy un hombre poco sociable, me muevo mejor en casa o en los ámbitos más controlables, sencillo… Hay un espacio de pérdida que echo de menos: un fin de semana con unos amigos. Pero soy un hombre familiar de toda la vida”, relató hace unos años al periodista Juan Cruz. “Con el tema de la pandemia y el encierro, durante aquellos días, yo, que tengo la fortuna de vivir en una casa unifamiliar y con un pequeño jardín, pude percibir un fenómeno maravilloso: volvieron a aparecer los pájaros. Lo cual me llevó a desplazar mi atención del mundo de la lectura al mundo de la observación. A medida que vas perdiendo el tiempo, te das cuenta de lo escaso que es”, añadió a Carlos Marcos.

 

Joan Manuel Serrat

 

La casa de su infancia 
A pesar de que Serrat está muy feliz en su casa habitual, hay uno de sus inmuebles al que tiene especial ilusión: la vivienda donde creció de Poblec Sec; “Ahora vivo cerca de la montaña de Montjuic en una casita con jardín, muy distinto de donde nací, una calle oscura cerca del puerto. Sigo yendo allí porque aún me queda algún amigo y porque la casa donde yo nací es probablemente la última de mis propiedades que yo vendería. En ella ha podido vivir mi hermano hasta que murió. Allí vivieron mis tíos hasta que murieron. La voy restaurando constantemente a medida de que diferentes miembros de la familia la van ocupando”, aseguró hace unos años en una entrevista en Youtube.

 

Sobre aquellos años, Serrat también contó que, a pesar de que sus padres no habían podido tener una formación, le dieron una de las mejores educaciones posibles. Una herencia que ha podido pasar a sus tres hijos. “No tuve un padre intelectualmente formado, pero humanamente estaba bien amueblado. Sabía hacer de carpintero, de fontanero, de electricista, de albañil. Era un prodigio de todas estas cosas. Pero sobre todo era un buen tipo, un hombre educado y correcto. Yo no he necesitado que me dijeran qué era lo bueno y lo malo, me bastaba con ver lo que ocurría en casa. No nos pusieron unas normas de comportamiento, nos venían de fábrica”, aseguró.

 

Joan Manuel Serrat

 

Su madre, siempre en el recuerdo
De aquella niñez tan feliz cerca del puerto de la ciudad condal, Serrat siempre cuerda también lo buena que era su madre. “La mamá era el ying y el yang de mi casa. Era muy cariñosa y trabajadora, un poco exagerada como buena latina. Era muy temperamental, ponía orden cuando tenía que hacerlo”, aseguró sobre su infancia, una etapa a la que sin duda tiene muchísimo cariño.

 

Joan Manuel Serrat y su mujer Candela 'Yuta' Tiffon

 

Lo último que perdemos es la niñez y la música. No nos acordamos de lo que hicimos hace 4 años pero sí de cómo se llamaba la lechera de nuestra calle. Vas recuperando la infancia”, añadió.