La Alcaldesa de Tenancingo y el Escandaloso Fraude de 40 Millones de Pesos
La presidenta municipal de Tenancingo, Nancy Nápoles Pacheco, simuló su propio secuestro el 31 de mayo de 2026 en complicidad con su esposo para ocultar un desfalco de 40 millones de pesos del erario público

La presidenta municipal de Tenancingo, Nancy Nápoles Pacheco, se encuentra en el centro de un escándalo que ha sacudido a la administración pública en México.
Según las investigaciones, Nápoles simuló un secuestro para justificar la desaparición de 40 millones de pesos del presupuesto municipal.
Este escándalo ha revelado una red de complicidad y corrupción que involucra a varios actores, incluyendo a su propio esposo, quien supuestamente fue el arquitecto del plan.
El 31 de mayo de 2026, se reportó que la alcaldesa había sido secuestrada.
Sin embargo, las cámaras de vigilancia capturaron imágenes que contradicen su versión de los hechos.
En el video, se observa a Nápoles subiendo a un vehículo sin resistencia, lo que plantea serias dudas sobre la veracidad de su relato.
“No se advierten actos de violencia física”, señala un analista forense que revisó las grabaciones.
“Uno de los probables intervinientes auxilia a la denunciante para que descienda de su vehículo”.
La situación se complicó cuando la fiscalía comenzó a investigar las llamadas telefónicas realizadas durante el supuesto secuestro.
Se registraron 135 llamadas entre los conspiradores, lo que llevó a la fiscalía a recuperar rápidamente la información necesaria para desmantelar la trama.
“Las evidencias son contundentes”, afirma un investigador.
“Cada llamada es un clavo en el ataúd del plan de Nápoles”.
La alcaldesa, quien había sido diputada local y presidenta del Consejo Estatal de su partido, conocía bien cómo funcionaba el dinero público.
Sin embargo, parece que subestimó la capacidad de la fiscalía para rastrear sus movimientos.
“¿Por qué una alcaldesa con poder y acceso al erario municipal necesitaba fingir su propio secuestro?”, se pregunta un analista político.
“La respuesta está en el hueco de 40 millones de pesos que ya no estaban donde debían estar”.
El plan de Nápoles y su esposo, a quien se refiere como “el arquitecto”, consistía en crear una narrativa de secuestro que justificara la salida de los fondos públicos.
“Si el ayuntamiento necesitaba justificar una salida de 40 millones de pesos sin que nadie preguntara, ¿qué mejor razón que un secuestro?”, comentan fuentes cercanas a la investigación.
Sin embargo, la ejecución del plan fue desastrosa.
La elección del vehículo, un Volkswagen Virtus rojo, resultó ser un error fatal, ya que era fácilmente identificable en la zona.
A medida que las investigaciones avanzaban, la madre de Nápoles se convirtió en un testigo involuntario del montaje, lo que complicó aún más la situación.
“No sabía que era una actuación. Para ella, el secuestro era verdadero”, relata un amigo de la familia.
“Llamaron a la policía y activaron la búsqueda, lo que desató una movilización policial que Nápoles no había anticipado”.

El 1 de junio, Nápoles acudió al Ministerio Público a presentar una denuncia formal por secuestro, llevando puesto el mismo conjunto que usó el día de su supuesta captura.
“Su voz era firme, su historia ensayada”, describe un agente del Ministerio Público presente en la declaración.
“Hablaba de dos hombres y una mujer que la obligaron a subir a un auto, de un celular que le pusieron en la mano para llamar a su familia”.
Sin embargo, la denuncia activó un protocolo que rápidamente apuntó hacia ella como la principal sospechosa.
“Cuando se denuncia un secuestro, no solo se moviliza la policía, se activa la unidad especializada en secuestros”, explica un oficial.
“Se solicita la videovigilancia de la zona y se cruzan bases de datos.
El proceso está diseñado para atrapar a los secuestradores, y en este caso, todo apuntaba a Nápoles”.
La fiscalía no tardó en obtener imágenes de una cámara de vigilancia privada que captó el momento exacto en que un supuesto secuestrador le abría la puerta a Nápoles.
“Ver con claridad cómo uno de los supuestos secuestradores le abría la puerta a Nancy con una mano y sostenía su bolso con la otra fue devastador para su defensa”, comenta un analista forense.
El 17 de junio, la Fiscalía General de Justicia del Estado de México emitió un comunicado oficial en el que se anunciaba la acción penal contra seis personas por el delito de simulación de secuestro.
“La investigación estableció que la presidenta municipal participó en la planeación y ejecución del esquema con el propósito de justificar un faltante de recursos públicos por la cantidad de 40 millones de pesos”, se afirmaba en el comunicado.
La situación de Nápoles es crítica.
A pesar de que su nombre sigue en los medios, la investigación sobre el origen del faltante de 40 millones de pesos apenas comienza.
“Esto es solo la punta del iceberg”, advierte un investigador.
“Cuando se abran los libros contables del Ayuntamiento de Tenancingo, se revelarán más nombres y más complicidades”.
La historia de Nancy Nápoles es un claro ejemplo de cómo la corrupción puede infiltrarse en los niveles más altos de la administración pública, dejando un rastro de engaños y fraudes que, aunque inicialmente parecen perfectos, pueden desmoronarse ante la verdad y la justicia.