La historia de Joaquina Lerena De La Riva, conocida como La Joaqui, recorre su infancia entre Mar del Plata y Tamarindo, Costa Rica, marcada por conflictos familiares, dificultades económicas y decisiones tempranas que impactaron su adolescencia

 

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Joaquinha Lerena De La Riva, conocida como La Joaqui, es hoy una de las figuras más representativas de la música urbana argentina, pero su historia está lejos de ser lineal o sencilla.

Nacida el 25 de octubre de 1993 en Mar del Plata, su infancia estuvo marcada por constantes cambios, tensiones familiares y una búsqueda temprana de identidad que la llevó a enfrentar situaciones límite desde muy joven.

Su niñez transcurrió en gran parte en Tamarindo, Costa Rica, donde se trasladó con su madre en busca de una vida diferente.

Allí, entre el mar y el surf, encontró un entorno que combinaba libertad con dificultades económicas.

“Es como que crecí enojada”, reconocería años más tarde, al recordar una etapa donde la ausencia de estabilidad emocional y económica pesaba más que cualquier paisaje paradisíaco.

La relación con su padre fue distante, no por falta de afecto, sino por la imposibilidad de compartir tiempo.

Ese vacío, sumado a un entorno permisivo, la llevó a tomar decisiones prematuras.

A los 12 años tuvo su primer contacto con sustancias y, durante su adolescencia, esa relación se intensificó.

“Tuve problemas con todas, pero creo que me gustaba mucho la cocaína”, confesó sin rodeos, evidenciando una etapa oscura que marcaría profundamente su vida.

Con el tiempo, su madre decidió enviarla de regreso a Argentina, donde quedó al cuidado de su abuela Mari, figura clave en su reconstrucción emocional.

Aunque el cambio fue difícil, poco a poco comenzó a encontrar un nuevo rumbo.

Fue entonces cuando apareció el freestyle.

 

Quién es La Joaqui: una historia de dolor y superación

 

Impulsada por amigos, La Joaqui dio sus primeros pasos en plazas y competencias.

Lo que comenzó como un desahogo pronto se convirtió en una herramienta poderosa para canalizar su historia.

“Voy a tirar toda mi ira sin importar nada”, decía, encontrando en el rap una forma de decir lo que no podía expresar de otra manera.

Su talento la llevó a escenarios importantes como El Quinto Escalón y competencias nacionales de alto nivel.

En una escena dominada por hombres, su presencia fue disruptiva.

Junto a otras pioneras, abrió camino en un ambiente que no siempre era justo.

“Siendo mujer te buscaban la vuelta para todo”, recordaba sobre aquellos años.

El 2014 marcó un punto de quiebre.

Su participación en Red Bull Batalla no solo la posicionó en la élite del freestyle, sino que también la enfrentó a una situación personal compleja: competir contra su expareja.

“Por favor Dios, yo te pido… es obvio que me tocó contra él”, pensó al conocer el cruce.

Antes de subir al escenario, le dijo: “Dale, tiremos freestyle”, a lo que él respondió: “Yo vine a ganar”.

Aquella batalla fue más que una competencia: fue el cierre de una etapa emocional.

“Ahí nos dimos con toda”, resumió.

Aunque no avanzó en el torneo, ese momento le dejó una certeza: podía sostenerse por sí sola.

“Por primera vez sentí que la gente estaba de mi lado”, confesó, describiendo una mezcla de dolor y validación que la marcó para siempre.

 

Tamarindo (Costa Rica) - Wikipedia, la enciclopedia libre

 

En 2016, su vida volvió a cambiar con el nacimiento de su primera hija.

Ese momento fue determinante.

“Ser mamá me salvó la vida”, afirmó, señalando el inicio de un proceso de transformación profunda.

Decidió alejarse de los hábitos que la perjudicaban y enfocarse en construir un futuro distinto.

Poco después, optó por retirarse de las batallas.

El ambiente había cambiado y ya no se sentía cómoda.

“Ya no me estás atacando con la posta, me estás pegando con cosas que yo confié en vos”, explicó, denunciando la pérdida de códigos dentro de la escena.

Su transición hacia la música fue natural.

Canciones como “Perdón mamá por mi vida loca” o “No siento nada” reflejan con crudeza sus vivencias.

Cada letra funciona como una confesión, una forma de sanar y conectar con quienes atraviesan situaciones similares.

Entre 2018 y 2019, amplió su horizonte artístico con su participación en la serie argentina *El Marginal*, donde interpretó a Mecha.

Sobre esa experiencia, relató con humor e incomodidad: “Si actuaba muy bien, iban a pensar que me gustaba de verdad; si actuaba mal, me iban a matar en redes”.

En paralelo, su carrera musical seguía creciendo.

En 2019 lanzó el álbum *Harakiri*, un trabajo cargado de emociones y considerado por muchos como una obra subestimada dentro del género.

Sin embargo, el verdadero punto de inflexión llegaría en los años siguientes.

 

Biografía de La Joaqui

 

Tras un período de silencio y dudas, regresó con más fuerza.

“Pensé que no iba a funcionar más… y funcionó”, dijo sobre su vuelta.

Motivada por ver a sus pares triunfar, decidió apostar definitivamente por su música.

El 2021 marcó su consolidación con el auge del RKT.

Su colaboración con El Noba y otros artistas la posicionó como una de las principales referentes femeninas del movimiento.

Su estilo directo, sin filtros, conectó rápidamente con el público.

A partir de allí, su crecimiento fue imparable: presentaciones en escenarios masivos, colaboraciones con figuras clave y millones de reproducciones.

Pero también enfrentó momentos difíciles, como la pérdida de su abuela Mari, a quien consideraba su segunda madre.

“Quería que me viera triunfar”, había dicho en vida.

Hoy, La Joaqui representa mucho más que música.

Es la prueba de que incluso en los contextos más adversos se puede reconstruir una vida.

Su historia no es perfecta, pero es real.

Y en esa autenticidad radica su fuerza.

“Esto es aprender, es trabajar todos los días”, sostiene, consciente de que su camino no fue casualidad.

Desde las plazas hasta los grandes escenarios, su voz sigue siendo la de alguien que eligió no rendirse.

 

La Joaqui, la amiga incondicional de Cazzu que la ayudó en los momentos más  complicados | ¡HOLA!