El misterio de los tres días: ¿A qué bajó Jesús a los infiernos antes de resucitar? - News

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El misterio de los tres días: ¿A qué bajó Jesús a los infiernos antes de resucitar?

El misterio de los tres días en los que el cuerpo de Jesús yacía en el sepulcro esconde su descenso al Sheol para proclamar la victoria de la cruz ante las fuerzas del mal

 

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La muerte de Jesús en la cruz es el evento central de la fe cristiana, pero lo que ocurrió inmediatamente después, durante el absoluto silencio del Sábado Santo, constituye uno de los pasajes más enigmáticos, profundos y debatidos de la teología universal.

Mientras su cuerpo yacía inerte en el sepulcro de piedra y el mundo de los vivos se sumía en la desesperación, la tradición doctrinal afirma que el Nazareno emprendió un viaje espiritual hacia las profundidades más oscuras del cosmos.

La pregunta sobre por qué Jesús visitó el infierno —o el lugar de los muertos— en ese limbo de tres días entre su crucifixión y su resurrección evoca una misión oculta de rescate, justicia y victoria absoluta.

Para comprender este suceso, es fundamental precisar que la noción del “infierno” visitado por Cristo no se refiere al espacio de condenación eterna conocido popularmente en la literatura como el hogar de los perdidos, sino al Sheol hebreo o el Hades griego.

En la cosmovisión antigua, este era el reino de las sombras, un lugar de espera donde residían todas las almas que habían dejado el mundo terrenal antes de la llegada del Mesías, tanto los justos como los injustos.

Los patriarcas, los profetas y millones de seres humanos estaban atrapados en una especie de cautiverio espiritual, imposibilitados de acceder a la presencia de Dios porque las puertas del cielo permanecían cerradas debido al pecado original.

 

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El propósito principal del descenso de Jesús a estas regiones subterráneas fue, en primer lugar, proclamar su victoria y rescatar a los justos.

Diversos escritos de la iglesia primitiva describen este acto no como una sumisión al castigo, sino como una irrupción triunfal.

Jesús no entró al infierno como un prisionero de la muerte, sino como el soberano de la vida.

Su presencia iluminó las tinieblas del Hades para anunciar a las almas de los antiguos santos, como Adán, Eva, Moisés, Abraham y David, que el tiempo de la espera había terminado y que el sacrificio en la cruz había pagado la deuda de la humanidad.

Fue un acto de liberación masiva en el que Cristo rompió las cadenas espirituales y los cerrojos de la muerte para llevarse consigo a los justos hacia la gloria eterna.

Además del rescate, este descenso posee un profundo significado teológico e histórico sobre la justicia divina.

Con su visita al reino de los muertos, Jesús demostró la universalidad de su obra de salvación.

El mensaje del Evangelio y los beneficios de la redención no quedaron limitados únicamente a las generaciones contemporáneas a Cristo o a las futuras; debían alcanzar de manera retroactiva a todos los seres humanos que vivieron y murieron con rectitud desde el principio de la creación.

De este modo, nadie que hubiera buscado a Dios en el pasado quedaba excluido de la gracia del Redentor.

 

Descendió a los infiernos - Blog CJ

 

Por otro lado, el descenso a los infiernos representa la derrota definitiva de las fuerzas del mal y de la muerte misma.

Al ingresar al territorio que el diablo consideraba su dominio absoluto, Jesús demostró que su autoridad se extendía por encima de todo lo creado, visible e invisible.

La teología clásica expone que el Nazareno despojó a la muerte de su aguijón y destruyó el poder que el Hades ejercía sobre las almas humanas.

Este hecho transformó la muerte de un abismo de perdición sin retorno a un simple puente de transición hacia la eternidad.

Finalmente, este misterioso episodio de tres días conecta de manera perfecta el drama del Viernes Santo con la explosión de alegría del Domingo de Resurrección.

El descenso al lugar de los muertos fue el paso necesario para que Jesús experimentara la muerte humana en su totalidad, compartiendo el destino común de los hombres para poder transformarlo desde adentro.

Al emerger del sepulcro al tercer día, no solo resucitó su propio cuerpo, sino que arrastró consigo a la humanidad entera fuera de las sombras, dejando las puertas del Hades abiertas y abriendo, por primera vez en la historia, el camino directo hacia el reino de los cielos.

 

5. DESCENDIO A LOS INFIERNOS Y AL TERCER DIA RESUCITO DE ENTRE LOS MUERTOS:  El Credo Símbolo de la fe de la Iglesia

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