El presidente argentino participó del tradicional Tedeum del 25 de Mayo. La homilía, centrada en la parálisis social, el diálogo y el fin de la polarización, conmovió profundamente al mandatario.

 

thumbnail

 

Un llamado a la unidad en la Catedral Metropolitana

En el marco de las celebraciones por el 25 de Mayo, la Catedral Metropolitana fue escenario de un emotivo encuentro eclesiástico y político. Con una oración centrada en la patria, las autoridades religiosas rogaron por la prudencia de los gobernantes y la honestidad de los ciudadanos, con el objetivo de robustecer la concordia, la justicia, la paz y la prosperidad en la República Argentina.

Durante la lectura del Evangelio según San Marcos, se revivió la historia del paralítico de Cafarnaúm, cuyos cuatro amigos rompieron el techo para acercarlo a Jesús. Este pasaje bíblico sirvió como eje central para analizar la delicada realidad social y política que atraviesa el país actual.

Dura homilía en el Tedeum del 25 de mayo: Hay que tomarnos en serio las  parálisis de nuestro pueblo

Los cuatro actores esenciales para la Argentina de hoy

La homilía lanzó una fuerte advertencia sobre la situación de vulnerabilidad de millones de argentinos que se encuentran “paralizados en sus esperanzas, en sus oportunidades y en su dignidad”. Lejos de buscar culpables de manera apresurada, se hizo un llamado a la responsabilidad colectiva para sanar estas deudas sociales.

Para superar esta crisis crónica, se propusieron cuatro acuerdos fundamentales basados en la actitud de los hombres que cargaron la camilla del paralítico:

El bien común: Entendido no como la suma de intereses individuales, sino como la capacidad de la nación para velar por todos sus hijos, especialmente los más necesitados.

El diálogo: La importancia de escuchar a todos, respetando la diversidad y buscando consensos cordiales.

La amistad social: Un freno contundente a la división y la polarización constante. “Nadie se salva solo”, se recordó citando al Papa.

La esperanza: El motor interno que anima cotidianamente a los ciudadanos que se ponen la patria al hombro.

“El ‘sálvese quien pueda’ no es más que la expresión de un individualismo cruel que rompe los vínculos de fraternidad y descompone a la nación”, se advirtió firmemente durante la misa, alertando sobre las sombras de desmembramiento social.

Tedeum del 25 de Mayo: el arzobispo de Buenos Aires llamó a frenar la  polarización - Tucumán - el tucumano

Crítica a los “Haters” y el desarme del lenguaje del odio

Uno de los momentos más punzantes de la ceremonia fue la denuncia contra los sectores que critican desde la comodidad de sus privilegios. Se trazó un paralelismo entre los escribas que juzgaban a Jesús en Cafarnaúm y los detractores de la actualidad:

“Son los haters de hoy, sentados cómodamente instalados delante de una pantalla para hacer terrorismo de las redes, descalificando y difamando”.

En sintonía con las recientes palabras de la Iglesia en febrero de este año, se instó a la dirigencia política y a la sociedad a “desarmar el lenguaje”, renunciando a las palabras hirientes, a las calumnias y al juicio inmediato, para cultivar en su lugar la amabilidad en los debates públicos y medios de comunicación.

“Argentina, levántate y camina”

Hacia el final de la ceremonia, el mensaje fue de resurrección y acción directa. Inspirado en el bicentenario del nacimiento del beato Fray Mamerto Esquiú, se exclamó: “Argentina, toma tu camilla”, una invitación a no olvidar la historia, a los próceres y a los héroes que entregaron su vida por la libertad.

El encuentro concluyó con un pedido explícito para refundar el vínculo social, advirtiendo que una sociedad donde solo unos pocos se benefician está destinada al enfrentamiento. El mandatario nacional, visiblemente quebrado por la sensibilidad del mensaje ecuménico, se retiró bajo los sones de una marcha que resonó con fuerza en los presentes: “Es la marcha del león, llevando la libertad, tratando de cambiar la suerte”.

Tedeum del 25 de mayo: el mensaje de la Iglesia con Milei en la Catedral de  la ciudad de Buenos Aires - LA NACION