Un operativo coordinado en Tijuana terminó con la neutralización de Felipe Alberto Agúndez Valdés, fugitivo desde el 18 de abril tras escapar del Hospital General durante un traslado médico bajo custodia

 

thumbnail

 

El sábado 2 de mayo, un operativo conjunto de corporaciones de seguridad en Tijuana culminó con la neutralización de un hombre identificado como Felipe Alberto Agúndez Valdés, de 45 años, quien permanecía prófugo desde el 18 de abril tras escapar del Hospital General de la ciudad durante un traslado médico bajo custodia.

Las autoridades confirmaron que el sujeto contaba con una sentencia de 20 años por robo de vehículos y robo calificado, y era considerado un riesgo activo para la población.

El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana federal, Omar García Harfuch, informó posteriormente que “las corporaciones de seguridad de Baja California actuaron con la velocidad y la precisión que este caso exigía”, subrayando que el objetivo fue neutralizado tras representar una amenaza directa en un hecho que se desarrolló en cuestión de minutos en un estacionamiento de la zona de Otay.

De acuerdo con el reporte oficial, el incidente comenzó alrededor de las 16:19 horas cuando se activó una alerta por intento de despojo violento de una motocicleta en las inmediaciones del Instituto Tecnológico de Tijuana.

La respuesta fue inmediata: unidades municipales, apoyo de monitoreo del centro de control C4 y un dron de vigilancia desplegado previamente en la zona convergieron en un operativo silencioso y coordinado.

 

Abaten a Presunto Implicado en Robo; Era Reo Fugado de Hospital General de  Tijuana | N+

 

“Alto. Policía municipal. No se mueva”, fue el primer comando emitido por los agentes al localizar al sospechoso en el estacionamiento de un supermercado cercano.

En ese momento, según el registro operativo, el hombre levantó un arma de fuego calibre 9 mm, lo que derivó en una escalada controlada del enfrentamiento.

Durante aproximadamente cuatro minutos, la escena se mantuvo en tensión.

Testigos relataron que varios civiles se encontraban en el área al momento del hecho, lo que obligó a los agentes a ajustar su posicionamiento para reducir el riesgo colateral.

Uno de los oficiales intentó reubicar la geometría del enfrentamiento para proteger a un adulto mayor que permanecía a corta distancia de la línea de fuego.

“Era una situación de segundos, todo se decidió en fracciones”, señaló posteriormente una fuente policial cercana al operativo, quien describió el procedimiento como una intervención de alto riesgo con prioridad absoluta en la protección de civiles.

El desenlace ocurrió cuando uno de los agentes efectuó un disparo reglamentario tras una maniobra del sospechoso que expuso a los presentes.

El impacto lo dejó gravemente herido.

Minutos después, paramédicos de la Cruz Roja lo trasladaron bajo custodia a un hospital, donde falleció a las 16:51 horas.

 

Registran Operativo por Presunto Artefacto Explosivo en Vía Pública de  Tijuana | N+

 

Lo que más llamó la atención de los peritos fue un detalle aparentemente menor pero revelador: en la muñeca del fallecido aún permanecía una banda de identificación hospitalaria fechada el 18 de abril, día de su fuga.

“Nunca se la quitó”, indicaron los informes forenses preliminares.

La investigación posterior reveló que el hombre no habría actuado solo durante su fuga.

Un teléfono celular incautado a uno de los detenidos asociados al caso contenía una conversación activa con un contacto identificado únicamente mediante un emoji de tijeras.

Los mensajes, según la fiscalía, incluían ubicaciones, instrucciones logísticas y advertencias enviadas hasta pocas horas antes del operativo.

Uno de los últimos textos registrados decía: “Ya váyanse de ahí”.

Sin embargo, el receptor del mensaje nunca lo habría leído a tiempo.

Las autoridades consideran que este dispositivo podría ser clave para esclarecer una posible red de apoyo interno que facilitó la evasión desde el Hospital General de Tijuana.

La hipótesis más delicada apunta a la posible complicidad de personal vinculado al sistema penitenciario durante el traslado médico del 18 de abril, cuando el detenido escapó presuntamente aprovechando una falla en la custodia.

Según los registros internos, el traslado habría contado únicamente con un custodio, lo que contraviene el protocolo establecido para internos con condenas superiores a 15 años, que exige al menos dos elementos de seguridad y notificación al centro de monitoreo.

Este punto ya es objeto de una investigación penal paralela.

 

Localizan un presunto explosivo cerca de instalaciones militares en Tijuana

 

En paralelo al operativo, un segundo individuo identificado como Edgar Iván fue detenido cuando intentaba huir en un vehículo con reporte de robo.

En su interior se localizaron dinero en efectivo, teléfonos desechables y una lista de direcciones en la colonia Florido, actualmente bajo análisis de la fiscalía.

La complejidad del caso ha llevado a los investigadores a mantener abierta la línea sobre un posible coordinador externo, identificado en los expedientes como “el sastre”, quien habría dirigido los movimientos del fugitivo durante los 15 días de evasión.

Las autoridades no han revelado su identidad, pero confirman que el análisis del teléfono recuperado podría ser determinante.

“Llegará hasta donde tenga que llegar”, afirmó García Harfuch en su declaración final, una frase que fuentes internas interpretan como una advertencia directa a quienes pudieran estar involucrados en la cadena de apoyo.

Mientras la investigación continúa, el caso ha reabierto el debate sobre la vulnerabilidad de los traslados médicos de internos en Baja California y la posible existencia de redes de corrupción dentro del sistema penitenciario.

Por ahora, el expediente sigue abierto bajo la clave FG-BC-2025, y las autoridades aseguran que los próximos días serán decisivos para identificar al responsable detrás de la coordinación externa de la fuga.

 

En Estacionamiento de un Supermercado Detienen a Delincuentes tras Balacera  en Otay, Tijuana