La exministra le comunicó al Presidente que no acompañará el bloqueo a la jueza Michelli en el Congreso. El Presidente la confirmó en el cargo, aunque aumenta la disputa con la Casa Rosada.

 

 

La escena política argentina atraviesa horas de máxima ebullición tras desatarse una profunda crisis interna en el núcleo duro del oficialismo.

Patricia Bullrich ha protagonizado un audaz desafío político al poner a disposición su renuncia como jefa del bloque libertario en el Congreso de la Nación.

La determinación de la influyente dirigente fue comunicada directamente al presidente Javier Milei, abriendo una grieta profunda en la estrategia legislativa de la Casa Rosada y evidenciando las fuertes discrepancias que coexisten en la cúpula gubernamental respecto al manejo de las instituciones del Estado y los nombramientos en el Poder Judicial.

El detonante de este cisma político ha sido la postulación y el posterior tratamiento parlamentario de la jueza Michelli, una figura clave cuya designación ha generado intensos debates dentro y fuera del espectro libertario.

La estrategia diseñada desde el entorno más cercano al primer mandatario contemplaba un bloqueo sistemático en las comisiones del Congreso para evitar la consolidación de la magistrada, una directriz que buscaba alinearse con los intereses de los sectores más radicales del oficialismo.

 

Patricia Bullrich mide fuerzas: ofreció su renuncia como jefa del bloque  libertario – Página|12

 

Sin embargo, Bullrich, con un extenso bagaje político y una visión institucional propia, notificó formalmente al Jefe de Estado que bajo ninguna circunstancia acompañaría dicha directiva, considerando que dinamitar el avance de la magistrada representa un costo institucional innecesario y un quiebre en los consensos básicos que el Gobierno necesita mantener en el Senado.

Ante la drástica postura de la exministra, quien no dudó en ofrecer su dimisión inmediata para no convertirse en un obstáculo en la disciplina de bloque, la reacción de la Casa Rosada fue de contención urgente.

Javier Milei, plenamente consciente del peso político de Bullrich y del riesgo que implicaría una fractura abierta de la bancada oficialista en un Parlamento donde la Libertad Avanza cuenta con una marcada minoría, optó por rechazar la renuncia y ratificarla de forma expresa en su cargo.

Con este movimiento, el Presidente buscó enviar una señal de unidad hacia los mercados y la oposición, intentando sofocar los rumores de una ruptura definitiva en la coalición gobernante.

Pese a la ratificación presidencial y las declaraciones de compromiso mutuo emitidas en las últimas horas, las aguas están lejos de volver a su cauce.

Bullrich le ofreció su renuncia a Milei y escala la tensión por el pliego  de la jueza

Analistas políticos en Buenos Aires coinciden en que este episodio no representa un cierre, sino el inicio de una abierta disputa por el control de la agenda legislativa entre el sector que lidera Bullrich y los asesores de la mesa chica presidencial instalados en la Casa Rosada.

La jefa de la bancada ha demostrado que posee la capacidad y la autonomía suficiente para medir fuerzas con el propio Ejecutivo, marcando un límite difuso pero firme a las órdenes que emanan directamente de Balcarce 50.

El conflicto subraya la complejidad de la ingeniería política que enfrenta el Gobierno para sostener su gobernabilidad.

Mientras la Casa Rosada intenta imponer una disciplina partidaria inflexible para avanzar con sus reformas estructurales, figuras con peso territorial y legislativo propio como Bullrich exigen un espacio real de deliberación y toma de decisiones.

El desenlace de la polémica en torno a la jueza Michelli será el termómetro que mida el verdadero equilibrio de poder dentro del oficialismo, en un Congreso donde cada voto cuenta y donde las disidencias internas pueden costar muy caro al proyecto político del Ejecutivo.

 

Arde la interna oficialista: Bullrich ofreció su renuncia como jefa del  bloque y Milei la rechazó – Página|12