El proyecto vial Mulaló–Lobo Guerrero fue presentado como una obra clave para Buenaventura, pero tras más de una década no se ha construido ni un solo kilómetro pese a contratos millonarios adjudicados a empresas ligadas a Sarmiento Angulo.

 

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En marzo de 2013, la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) lanzó con gran pompa el proyecto de construcción de la nueva vía Mulaló Lobo Guerrero en Cali.

En este evento, el entonces presidente de la ANI, Luis Fernando Andrade, presentó un proyecto que prometía transformar la conectividad en el Valle del Cauca, convirtiéndose en un puente vital entre Buenaventura y Cali.

Con una inversión estimada de 1.47 billones de pesos, la obra prometía generar más de 1,000 empleos directos durante su construcción y, una vez finalizada, reducir en una hora el tiempo de viaje y 52 kilómetros de distancia.

Sin embargo, la historia que se ha tejido alrededor de este proyecto es una de engaños y promesas vacías.

En el lanzamiento, el proyecto sonaba tan atractivo que atrajo el interés de 16 empresas constructoras de diversos países, desde España hasta México.

Entre ellas, se encontraban las polémicas firmas de Odebrecht y la constructora de Hidroituango, cuyas implicaciones en escándalos de corrupción fueron reveladas años más tarde.

A pesar de las advertencias sobre estas empresas, el proceso de preselección continuó, y el 27 de junio de 2013, Odebrecht fue preseleccionada junto a otras empresas.

Finalmente, el contrato fue adjudicado a Cobimar, una empresa vinculada al grupo Aval de Sarmiento Angulo.

Este contrato, firmado el 22 de enero de 2015, incluía la construcción de 32 kilómetros de carretera, con la posibilidad de establecer un peaje que se extendería hasta 2044.

La situación se tornó sospechosa cuando, en 2021, Sarmiento Angulo decidió emprender acciones legales para desvincularse del contrato, a pesar de que en 2014 Vargas Lleras había declarado que un nuevo país se estaba construyendo gracias al progreso en el Valle del Cauca.

 

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La contradicción es evidente: Vargas Lleras, quien fue testigo de la firma del contrato, ahora se encuentra en el centro de un escándalo en el que se cuestiona la viabilidad del proyecto.

Para 2024, Sarmiento Angulo exigía más recursos, pero el gobierno nacional se opuso, sugiriendo una liquidación del contrato.

La situación se complica aún más al revelarse que el concesionario había firmado un contrato por 1.

5 billones de pesos, solo para luego solicitar más fondos.

El concesionario argumentó que, debido a circunstancias ajenas a su control, no había podido continuar con la ejecución del contrato.

Sin embargo, estudios realizados durante el gobierno de Duque concluyeron que la ANI debería aportar más recursos, aunque el mismo gobierno, en 2022, se negó a hacerlo.

Así, en 2025, la carretera de 32 kilómetros sigue sin ser terminada, mientras Alfredo Mondragón denuncia que Vargas Lleras y Sarmiento Angulo han engañado a Buenaventura.

Mondragón enfatiza que, desde 2013, se prometió la construcción de la vía Mulaló Lobo Guerrero, y en 2015, las empresas de Sarmiento Angulo firmaron el contrato.

Sin embargo, diez años después, no se ha construido ni un solo kilómetro.

“Ni Vargas Lleras, quien hizo la promesa, ni Sarmiento Angulo, cuya empresa firmó el contrato, han cumplido.

Es un engaño a Buenaventura”, afirma Mondragón.

 

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Covimar SAS, la empresa responsable, ahora busca deshacer el contrato, alegando falta de licencia ambiental y problemas de viabilidad financiera.

Sin embargo, se estima que hay 2 billones de pesos en un encargo fiduciario del Estado en manos de privados, que les genera rendimientos financieros.

La situación es aún más alarmante: si el tribunal falla a favor de Sarmiento Angulo, el país podría verse obligado a pagar más de 700,000 millones de pesos sin haber recibido ni un solo kilómetro de carretera construida.

Este escándalo no solo pone en evidencia la falta de responsabilidad de las empresas involucradas, sino que también refleja una profunda crisis de confianza en las instituciones que deberían velar por el bienestar de la ciudadanía.

La comunidad de Buenaventura exige respuestas y acciones concretas.

“En nombre del pueblo caucano, exigimos que cumplan con lo que prometieron”, concluye Mondragón, dejando claro que la paciencia de los ciudadanos se ha agotado.

La historia de la vía Mulaló Lobo Guerrero es un recordatorio de cómo las promesas políticas pueden convertirse en engaños, afectando a comunidades enteras que dependen de la infraestructura para su desarrollo y bienestar.

Mientras tanto, Sarmiento Angulo y Vargas Lleras continúan en el ojo del huracán, con un pueblo que clama justicia y cumplimiento de lo prometido.

 

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