Mayans volvió a encender el Senado con un discurso cargado de acusaciones, tensión política y fuertes cuestionamientos contra el gobierno de Javier Milei.

 

 

 

 

El senador presentó el caso Adorni como una señal del deterioro institucional que, según él, atraviesa la administración nacional.

En su intervención, describió al jefe de Gabinete como una figura central dentro de un esquema político marcado por sospechas de corrupción, privilegios y falta de respuestas públicas.

Mayans sostuvo que el oficialismo intenta mostrar una imagen de orden y moralidad, pero que esa narrativa se habría derrumbado frente a los escándalos que rodean al poder.

Uno de los puntos más duros de su discurso fue el caso Libra, al que calificó como una presunta estafa con consecuencias políticas y judiciales.

Según su planteo, ese episodio no solo habría golpeado la credibilidad presidencial, sino que también habría beneficiado económicamente al entorno más cercano del mandatario.

El senador también apuntó contra el área de discapacidad y mencionó supuestos sobreprecios en sillas de ruedas, andadores y sistemas médicos.

Para Mayans, esos números muestran un nivel de abuso que no puede quedar sin investigación.

En ese contexto, insistió en que varias de estas denuncias terminarán en la justicia y que tarde o temprano deberán establecerse responsabilidades.

También habló de la venta de bienes del Estado, las privatizaciones y los negocios vinculados a sectores empresariales cercanos al poder.

Según él, el gobierno estaría llevando adelante una liquidación acelerada de recursos públicos, mientras ciertos grupos privados aparecen como posibles beneficiarios.

Mayans remarcó que Tecnópolis, el INTA, el INTI y distintas propiedades estatales forman parte de una trama que debería ser revisada con lupa.

En su mirada, no se trata de decisiones aisladas, sino de un patrón político donde el Estado pierde patrimonio y algunos sectores ganan influencia.

 

 

El senador José Mayans pidió evaluar un juicio político contra Manuel Adorni

 

 

Otro eje fuerte fue la economía.

El senador afirmó que el programa económico de Milei fracasó y que sus efectos ya se sienten en el consumo, la inversión, el empleo y los salarios.

Mencionó la caída de empresas, los conflictos laborales y el endeudamiento provincial como señales de una crisis que golpea de manera directa a la población.

También cuestionó el aumento de la mora y el uso creciente de tarjetas para comprar comida, medicamentos y pagar servicios.

Según Mayans, muchas familias quedaron atrapadas en una rueda de deuda mientras el gobierno celebra cifras que no reflejan la realidad cotidiana.

El senador fue especialmente duro al hablar de los servicios públicos y la energía.

Aseguró que la dolarización de tarifas genera una presión insoportable sobre trabajadores, pymes y economías regionales.

Para él, esa transferencia de ingresos hacia sectores energéticos revela una política económica injusta y profundamente regresiva.

Luego apuntó contra la deuda pública y acusó al equipo económico de aumentar los compromisos financieros sin controles suficientes del Congreso.

En su discurso, Caputo apareció como una figura clave de ese endeudamiento, al que Mayans describió como parte de una estrategia peligrosa para el país.

El tema Adorni volvió a ocupar el centro cuando el senador ironizó sobre su crecimiento político y económico.

Dijo que, mientras millones de argentinos sufren pobreza y pérdida de ingresos, Adorni habría sido uno de los pocos que realmente “salió de la pobreza”.

La frase buscó instalar una imagen demoledora: la de un funcionario que prospera en medio del ajuste general.

Mayans también acusó al gobierno de intentar controlar las conferencias de prensa y limitar las preguntas incómodas.

 

 

Manuel-adorni

 

 

Según él, el oficialismo no quiere responder por corrupción, sino imponer los temas que le convienen.

Esa actitud, afirmó, demuestra un maltrato hacia la prensa y una falta de tolerancia frente a las críticas.

El senador sostuvo que el presidente se irrita cuando los periodistas o la oposición exponen el sufrimiento social y los escándalos internos.

En otro tramo, vinculó los cambios en Justicia e inteligencia con un intento de garantizar impunidad.

Afirmó que el nombramiento de nuevas autoridades no busca mejorar el sistema, sino proteger al círculo político más cercano al presidente.

También habló de persecución política, operaciones internas y disputas dentro del propio oficialismo.

Según su versión, el gobierno estaría más preocupado por controlar daños que por resolver los problemas estructurales del país.

Mayans cerró su intervención con una advertencia política.

Dijo que muchos aliados del oficialismo terminarán intentando despegarse del mileísmo cuando el costo político sea demasiado alto.

Su mensaje fue claro: quienes hoy acompañan al gobierno deberán explicar mañana por qué avalaron sus decisiones.

 

 

El senador Mayans exigió pensar en la posibilidad de un juicio político  contra Adorni tras las denuncias de corrupción - Política Argentina

 

 

El discurso dejó una escena de alto voltaje en el Senado.

Mayans no solo atacó a Adorni, sino que construyó una acusación mucho más amplia contra el gobierno entero.

Presentó al oficialismo como una administración atravesada por denuncias, internas, ajuste económico y pérdida de legitimidad.

Para sus seguidores, fue una intervención contundente contra el poder.

Para sus críticos, fue una ofensiva cargada de exageraciones y acusaciones políticas.

Pero nadie pudo negar que el Senado volvió a convertirse en el escenario de una batalla feroz.

Y en esa batalla, Mayans buscó dejar una idea instalada: que el caso Adorni no sería un episodio aislado, sino apenas la punta de un conflicto mucho más profundo.