ALBARES QUEDA BAJO EL FOCO POR LOS 25 MILLONES CONCEDIDOS A OPENCHIP, DONDE TRABAJA SU PAREJA THERESE JAMAA
ALBARES QUEDA BAJO EL FOCO POR LOS 25 MILLONES CONCEDIDOS A OPENCHIP, DONDE TRABAJA SU PAREJA THERESE JAMAA
⚠️ Una empresa tecnológica, una ayuda pública millonaria y un nombre conocido en el entorno del ministro de Exteriores han vuelto a colocar el foco sobre José Manuel Albares.
Los datos conocidos cuentan una historia más compleja de lo que parece a primera vista.
👀 ¿Qué hay realmente detrás de los 25 millones?

La concesión de un crédito de 25 millones de euros por parte de la Generalitat de Cataluña a Openchip & Software Technologies ha vuelto a situar al ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y a su pareja, la ejecutiva Therese Jamaa, en el centro de la controversia política.
La coincidencia entre la financiación pública y la presencia de Jamaa en la dirección de la compañía ha provocado numerosas críticas en redes sociales y acusaciones de supuesto trato de favor.
Sin embargo, los datos disponibles no permiten afirmar que Albares interviniera en la concesión ni que exista una relación causal entre su relación sentimental y las ayudas recibidas por la empresa.
El nombre correcto de la ejecutiva es Therese Jamaa, nacida en Beirut y con una extensa trayectoria profesional en el sector tecnológico y de las telecomunicaciones.
Antes de incorporarse a Openchip, ocupó puestos directivos en organizaciones como GSMA y Huawei España.
En diciembre de 2023 fue nombrada consejera de Hispasat a propuesta de Redeia.
Hispasat confirmó entonces que Jamaa era vicepresidenta de la Fundación Cruz Roja Española, vocal del consejo de administración de Aigües de Barcelona y miembro del Comité Asesor de Diversidad de CaixaBank.
Su relación con Albares también está documentada públicamente.
Diversos medios han informado de que ambos mantienen una relación sentimental desde 2023.
La controversia actual tiene como protagonista a Openchip, compañía catalana especializada en el diseño de microprocesadores avanzados y vinculada al Barcelona Supercomputing Center y a la empresa GTD.
En marzo de 2026, la Generalitat aprobó un préstamo de 25 millones de euros para la compañía con el objetivo de apoyar el desarrollo de sus programas tecnológicos.
La operación no fue presentada oficialmente como una subvención personal a Jamaa, sino como financiación pública destinada a la empresa.
Además, posteriormente la Generalitat aprobó otros 10 millones de euros, elevando hasta 35 millones el volumen de préstamos concedidos a Openchip.
El acuerdo contempla incluso la posibilidad de convertir el primer crédito de 25 millones en participación accionarial, mientras las autoridades catalanas mantienen mecanismos de seguimiento sobre la situación económica y financiera de la compañía.
El dato de los fondos europeos también requiere precisión.
Openchip ha recibido alrededor de 111 millones de euros procedentes de los fondos Next Generation, según informaciones económicas publicadas sobre la empresa.
En 2025, además, se informó de una ayuda de 22,2 millones concedida por el CDTI para un proyecto de la compañía.
Precisamente aquí aparece una de las principales cuestiones que han alimentado la polémica.
Jamaa se incorporó a Openchip como vicepresidenta después de que la empresa hubiera obtenido una importante financiación pública.
Una información publicada en 2024 señaló que la compañía la contrató después de recibir los 111 millones y que Openchip atribuía su incorporación a su experiencia profesional en el sector tecnológico.
La propia compañía ha rechazado, además, algunas de las caracterizaciones que han circulado sobre el papel de Jamaa.
Según declaraciones recogidas en 2025, Openchip precisó que no era «codirectora» de la empresa, sino vicepresidenta de Alianzas Estratégicas, Marketing, Comunicación y Proyectos de Responsabilidad Social Corporativa.
Desde el entorno de Albares también se sostuvo que el Ministerio de Exteriores no interviene en la concesión de fondos tecnológicos y que el departamento dirigido por el ministro no tiene competencias sobre este tipo de ayudas.
El caso de Hispasat ofrece otro elemento relevante para entender la controversia.
Cuando Jamaa fue incorporada al consejo de administración de la compañía, el Gobierno explicó que su nombramiento no había sido propuesto por la SEPI, sino por Redeia, accionista mayoritario de Hispasat.
La propia empresa confirmó oficialmente que la propuesta procedía de Redeia.
Estos antecedentes no han impedido que las redes sociales hayan establecido conexiones políticas entre los diferentes cargos de Jamaa y la actividad pública del Gobierno.
Algunos mensajes han llegado a presentar las ayudas recibidas por Openchip como una consecuencia directa de su relación con Albares.
Esa conclusión no está acreditada con los datos disponibles.
Tampoco existe evidencia pública que permita afirmar que el ministro haya intervenido personalmente en la concesión de los 25 millones de euros de la Generalitat.
De hecho, la decisión corresponde al Ejecutivo catalán presidido por Salvador Illa, mientras que las ayudas europeas y estatales citadas proceden de diferentes programas y organismos.
El propio historial de Openchip muestra que el apoyo público a la compañía responde a un proyecto considerado estratégico dentro de la política europea de semiconductores.
La importancia económica de la operación, no obstante, explica que exista debate.
Openchip pretende desarrollar microprocesadores de alto rendimiento destinados a ámbitos como la inteligencia artificial, los centros de datos y la computación avanzada.
En junio de 2026, la Generalitat señaló que su apoyo buscaba garantizar la continuidad de los programas de investigación y desarrollo mientras la empresa buscaba cerrar una ronda de inversión con capital privado e institucional.
Por tanto, el dato central está confirmado: Openchip ha recibido 25 millones de euros en financiación de la Generalitat y su dirección incluye a Therese Jamaa, pareja de José Manuel Albares.
También está confirmado que la compañía ha recibido importantes cantidades de financiación pública europea y estatal.
Lo que no está demostrado es que esas decisiones fueran consecuencia de la relación sentimental de Jamaa con el ministro o que Albares haya utilizado su posición para favorecerla.
La polémica, por ello, queda abierta en el terreno político.
Las redes sociales han convertido la coincidencia en una acusación, mientras que la información disponible obliga a separar los hechos acreditados de las interpretaciones.
La cuestión sobre posibles conflictos de intereses, si se plantea formalmente, debería resolverse mediante documentos, procedimientos administrativos y explicaciones de las instituciones competentes, no mediante afirmaciones que todavía no han sido demostradas.
Descargo de responsabilidad: Este contenido puede haber sido creado por IA con fines de entretenimiento.
Cualquier parecido con personas, eventos o lugares reales es pura coincidencia.