Cepeda puso en su lugar a Abelardo por usar símbolos patrios
🚨 POLÉMICA EN PLENA CAMPAÑA 🚨
Durante años se presentó como defensor de la legalidad, la patria y las instituciones.
Sin embargo, viejas declaraciones, grabaciones y documentos vuelven a poner bajo el foco a Abelardo de la Espriella y su relación con uno de los mayores escándalos financieros de Colombia.
📌 Una defensa férrea de David Murcia.
📌 Millonarias gestiones políticas.
📌 Nombramientos que hoy vuelven a generar preguntas.
Lo que ocurrió antes y después de la caída de DMG sigue alimentando un debate que vuelve a sacudir la actualidad política colombiana.
👇 Lee la historia completa.

La relación profesional entre el abogado Abelardo de la Espriella y el empresario David Murcia Guzmán, fundador de DMG, vuelve a ocupar el centro del debate político colombiano tras la reaparición de antiguos testimonios, grabaciones y declaraciones que han reavivado una controversia que parecía archivada por el paso del tiempo.
Antes de la intervención estatal de DMG y de la posterior captura de Murcia en Panamá, De la Espriella se convirtió en uno de sus más visibles defensores.
En múltiples apariciones públicas cuestionó duramente las actuaciones del Gobierno de la época y sostuvo que la intervención de la empresa carecía de fundamento jurídico.
“La intervención que hoy se ha dado a todas luces es inconstitucional e ilegal”, afirmó entonces el abogado, quien también pidió al entonces presidente Álvaro Uribe abrir un espacio de diálogo para evitar perjuicios a los miles de colombianos vinculados a la compañía.
En otra de sus declaraciones más recordadas, De la Espriella llegó a asegurar: “Dos días antes de la captura de David Murcia no había nada contra Murcia, no había un solo expediente”.
Asimismo, calificó la actuación de las autoridades como un “linchamiento” y comparó el tratamiento recibido por su cliente con los castigos del antiguo circo romano.

Aquella férrea defensa se produjo en medio de una creciente presión institucional contra DMG, modelo de negocio que posteriormente sería catalogado por las autoridades como una estructura financiera ilegal.
Sin embargo, años después aparecieron nuevos elementos que alimentaron la polémica.
Entre ellos figuran unas grabaciones divulgadas públicamente en las que presuntamente se menciona una suma de 760 millones de pesos destinada a gestiones relacionadas con proyectos legislativos en el Congreso.
En una de las conversaciones difundidas se escucha: “Abelardo tiene que mover unas cosas al interior del Congreso y necesita 760”.
Posteriormente, el propio David Murcia se refirió a ese episodio durante una entrevista, donde explicó que el dinero correspondía, según le había sido planteado, a actuaciones encaminadas a influir en iniciativas legislativas relacionadas con el movimiento de efectivo en el país.
“Él vino y dijo que había que tocar algunos congresistas para que estuvieran en contra de esa ley”, manifestó Murcia al recordar aquellos hechos.

La controversia aumentó con las declaraciones posteriores del fundador de DMG, quien aseguró que el Gobierno de entonces habría ofrecido incentivos a personas cercanas para colaborar con las investigaciones.
Dentro de ese contexto, Murcia vinculó esas supuestas actuaciones con el nombramiento del padre de Abelardo de la Espriella en una notaría de Bogotá.
“Ese tema de la notaría lo tomo como una prueba de que el Gobierno sí le dio prebendas”, afirmó Murcia, sugiriendo la existencia de un conflicto de intereses.
Los señalamientos se apoyan en la existencia de decretos oficiales mediante los cuales Abelardo Gabriel de la Espriella, padre del abogado, fue designado en notarías de la capital colombiana.
La coincidencia temporal entre algunos de esos nombramientos y los acontecimientos relacionados con DMG ha sido utilizada por diversos sectores para plantear interrogantes sobre la situación.
No obstante, hasta la fecha, tales interpretaciones continúan siendo objeto de controversia política y jurídica, mientras distintas versiones mantienen abierto el debate sobre lo ocurrido en aquellos años.

La cronología resulta especialmente llamativa para quienes siguen el caso.
En septiembre de 2008, Abelardo de la Espriella defendía públicamente a David Murcia con declaraciones contundentes contra el Gobierno.
En noviembre de ese mismo año, Murcia era capturado en Panamá.
Apenas semanas después, en diciembre, se producía uno de los nombramientos notariales que hoy vuelven a ser citados por sus críticos.
Más de una década después, el episodio regresa al escenario político en un momento en que Abelardo de la Espriella mantiene una destacada presencia pública.
Sus detractores consideran que estas revelaciones plantean preguntas legítimas sobre su actuación durante el caso DMG, mientras que sus seguidores sostienen que se trata de hechos antiguos utilizados con fines políticos.
Lo cierto es que las imágenes, declaraciones y documentos de aquella época han vuelto a circular con fuerza, reabriendo una discusión que parecía cerrada.
Una discusión en la que convergen poder político, justicia, intereses económicos y uno de los mayores escándalos financieros que ha vivido Colombia en las últimas décadas.
Y aunque el tiempo ha pasado, las preguntas siguen siendo las mismas: qué ocurrió realmente detrás de la defensa de DMG, cuáles fueron las relaciones entre sus protagonistas y hasta qué punto los acontecimientos posteriores estuvieron conectados con una de las crisis más recordadas de la historia reciente del país.