Una investigación periodística reveló la existencia de una gigantesca base de datos vinculada a la campaña de Abelardo De la Espriella que incluye registros de funcionarios públicos y miembros de la Fuerza Pública.

El hallazgo abrió interrogantes sobre protección de datos, participación política y posibles responsabilidades institucionales.

Mientras crecen las exigencias de explicaciones y eventuales investigaciones, el caso amenaza con convertirse en uno de los episodios más polémicos de la recta final hacia la segunda vuelta presidencial.

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Una investigación realizada por una alianza de medios colombianos ha puesto bajo escrutinio a la campaña presidencial de Abelardo De la Espriella tras revelar la existencia de una base de datos que contenía más de 1,4 millones de registros de personas vinculadas al movimiento Defensores de la Patria.

El hallazgo ha generado preocupación por la presencia de miles de funcionarios públicos y miembros de la Fuerza Pública entre los inscritos, así como por las condiciones de seguridad en las que habría estado almacenada la información.

Según la investigación, la base de datos permaneció accesible en internet hasta finales de mayo y contenía información personal como nombres, números de identificación, teléfonos, direcciones, correos electrónicos y otros datos suministrados por ciudadanos que supuestamente se registraron para apoyar la candidatura presidencial.

El análisis de los registros permitió identificar aproximadamente 17.

000 personas que tendrían vínculos con entidades estatales.

De ellas, 5.

848 aparecen registradas con correos electrónicos institucionales pertenecientes a organismos públicos, incluidos gobiernos departamentales, alcaldías y entidades del orden nacional.

Los investigadores señalaron que la mayor concentración de estos registros se encontraba en entidades territoriales y organismos públicos de distintas regiones del país.

El hallazgo ha abierto un debate sobre los límites de la participación política de los servidores públicos durante procesos electorales y sobre el eventual uso de recursos o estructuras institucionales para actividades partidistas.

 

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La situación adquirió una dimensión aún más delicada al encontrarse registros asociados a miembros de la Fuerza Pública.

La investigación identificó 224 registros con correos electrónicos activos de la Policía Nacional y otros 537 vinculados a la Caja de Sueldos de Retiro de la Policía.

Algunos de esos usuarios aparecen además como “referidores”, una figura utilizada dentro de la plataforma para identificar a personas que incorporaban nuevos inscritos al sistema.

Este aspecto llamó especialmente la atención debido a que la Constitución colombiana establece restricciones específicas para la participación política de integrantes activos de la Fuerza Pública.

Los medios responsables de la investigación aclararon que la presencia de un nombre dentro de la base de datos no constituye por sí misma una prueba de participación indebida ni demuestra que la persona hubiera realizado actividades políticas.

También advirtieron que el sistema aparentemente no contaba con mecanismos robustos de verificación de identidad, por lo que no fue posible determinar cuántos registros fueron ingresados directamente por sus titulares y cuántos pudieron haber sido cargados por terceros.

 

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Uno de los aspectos más sensibles del caso tiene relación con la protección de datos personales.

Expertos consultados por los investigadores señalaron que la información recopilada incluye datos considerados sensibles por la legislación colombiana, debido a que permite inferir afinidades o preferencias políticas de los ciudadanos.

“El principio de seguridad exige adoptar todas las medidas técnicas y administrativas necesarias para evitar accesos no autorizados”, explicó una especialista en protección de datos citada en la investigación.

Según los expertos, la exposición pública de este tipo de información podría representar riesgos para la privacidad de los ciudadanos y, en determinados casos, para la seguridad de funcionarios y miembros de organismos estatales.

La investigación también identificó patrones de registro masivo que despertaron interrogantes entre los periodistas.

Algunos usuarios aparecen asociados a decenas de miles de inscripciones realizadas en períodos muy cortos de tiempo, incluidos días festivos y horarios poco habituales.

Estos comportamientos llevaron a los investigadores a plantear preguntas sobre el origen de parte de los datos y sobre la forma en que fueron incorporados al sistema.

Además, se encontraron casos en los que funcionarios públicos figuraban como referidores de personas que posteriormente aparecían vinculadas mediante contratos estatales con las mismas entidades donde aquellos ejercían funciones administrativas.

Los periodistas subrayaron que corresponderá a los organismos de control determinar si estos hechos constituyen o no irregularidades.

1.4 millones de datos personales en la base de la campaña de Abelardo De La  Espriella están expuestos en internet. La ley 1581 obliga a protegerlos,  pero su campaña no lo hizo.

 

 

 

Hasta el momento de la publicación de la investigación, los medios informaron que habían intentado obtener respuestas de la campaña de Abelardo De la Espriella y de varias de las personas mencionadas en el reportaje.

Algunas solicitudes permanecían sin respuesta al cierre de la investigación, mientras otras fueron incorporadas posteriormente en aras del equilibrio informativo.

El caso ha incrementado la presión sobre organismos como el Consejo Nacional Electoral, la Procuraduría General de la Nación y otras autoridades competentes, que podrían evaluar si existen elementos suficientes para abrir actuaciones administrativas o disciplinarias.

Mientras avanza el debate público, la controversia ha puesto en el centro de la discusión temas como la protección de datos personales, la transparencia electoral, la neutralidad de los servidores públicos y los desafíos que enfrentan las campañas políticas en la gestión de grandes volúmenes de información digital.

A pocas semanas de la segunda vuelta presidencial, el episodio se perfila como uno de los asuntos más sensibles y potencialmente decisivos del actual proceso electoral colombiano.