🚨 La tensión política en Colombia acaba de subir otro nivel.

En plena campaña presidencial, el ministro de Defensa respondió con dureza a las acusaciones sobre una supuesta desmotivación de la fuerza pública y lanzó un mensaje que ya está generando fuertes reacciones en todo el país.

Mientras el debate sobre seguridad divide opiniones, las declaraciones contra Abelardo de la Espriella abrieron una nueva batalla política que mezcla elecciones, militares y acusaciones de manipulación electoral.

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La campaña presidencial colombiana volvió a tensionarse tras las declaraciones del ministro de Defensa, Pedro Sánchez, quien respondió de manera contundente a los cuestionamientos realizados desde sectores de oposición sobre el estado de la fuerza pública durante el gobierno de Gustavo Petro.

En medio de un clima político marcado por la polarización y el debate sobre seguridad, el funcionario rechazó las afirmaciones que aseguran que las Fuerzas Militares y la Policía Nacional se encuentran desmotivadas o limitadas operativamente.

La controversia surgió luego de que el candidato presidencial Abelardo de la Espriella y dirigentes cercanos a sectores de derecha insistieran en que las tropas estarían “con las manos amarradas” frente al avance de estructuras ilegales y el deterioro de la seguridad en varias regiones del país.

Las declaraciones generaron una rápida respuesta desde el Ejecutivo, que calificó esas afirmaciones como falsas y peligrosas en medio del contexto electoral.

Durante una intervención pública, Pedro Sánchez lanzó un mensaje directo dirigido a todos los sectores políticos.

“Una de las peticiones que también hacemos a todos los partidos es que no instrumentalicen a la fuerza pública para hacer sus campañas”, afirmó el ministro, marcando distancia frente a cualquier intento de convertir a las instituciones armadas en un escenario de confrontación política.

 

 

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El pronunciamiento no terminó ahí.

Sánchez rechazó de manera frontal las versiones sobre una supuesta desmotivación dentro de las Fuerzas Armadas y defendió la continuidad de las operaciones militares y policiales en distintas regiones del país.

“Hay algunas personas que son mentirosas, irresponsables, que dicen que la fuerza pública está desmotivada”, aseguró.

Luego agregó: “Nosotros lo que tenemos es ganas de seguir protegiendo al país.

Que dicen que estamos con las manos amarradas.

Falso”.

Las palabras del ministro provocaron un inmediato impacto en redes sociales y en el debate político nacional.

Mientras sectores afines al Gobierno respaldaron la postura del Ejecutivo y denunciaron una campaña de desprestigio contra las instituciones, dirigentes opositores insistieron en que sus críticas responden a una preocupación legítima por el aumento de la violencia y la expansión de grupos armados ilegales en varias zonas del territorio nacional.

La discusión se produce en uno de los momentos más sensibles de la campaña presidencial, donde la seguridad se ha convertido en uno de los principales temas de confrontación entre oficialismo y oposición.

Cada operativo militar, cada atentado y cada anuncio sobre orden público son utilizados como argumentos políticos en una contienda marcada por la tensión y el choque de narrativas.

 

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Desde el Gobierno nacional sostienen que las operaciones contra estructuras criminales continúan de manera permanente y que las Fuerzas Militares mantienen plena capacidad operativa.

“Todos los días seguimos haciendo operaciones”, afirmó Sánchez, quien además pidió que el debate político se base en propuestas y no en lo que calificó como desinformación.

“Aquí la única invitación es a que ganen las ideas y no ganen las mentiras”, señaló el funcionario.

El ministro también aseguró que todos los candidatos presidenciales cuentan con garantías de seguridad por parte del Estado, independientemente de su posición política.

“Todos los candidatos, sin distinción alguna, así como todos los electores, tienen garantizada su protección y su seguridad”, declaró.

La reacción del Ejecutivo refleja la preocupación del Gobierno frente al impacto que pueden tener ciertos discursos sobre la percepción ciudadana respecto a la estabilidad institucional y el papel de la fuerza pública.

En la Casa de Nariño consideran que algunos sectores políticos buscan instalar una narrativa de debilitamiento institucional para afectar la imagen del Gobierno en plena recta final hacia las elecciones.

 

 

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Por su parte, dirigentes opositores continúan advirtiendo sobre el crecimiento de estructuras ilegales y cuestionan los resultados de la política de seguridad impulsada por Gustavo Petro.

La oposición sostiene que existe un deterioro del control territorial en varias regiones y que las estrategias del Gobierno frente a grupos armados no han dado los resultados esperados.

En medio de este escenario, las declaraciones de Pedro Sánchez buscan enviar un mensaje de tranquilidad y respaldo a las Fuerzas Armadas, pero también marcar una línea política clara frente al uso electoral de temas relacionados con la seguridad nacional.

El debate, sin embargo, sigue abierto y promete intensificarse a medida que se acerca la jornada electoral.

Mientras tanto, millones de colombianos observan con preocupación cómo la seguridad y el papel de las instituciones armadas se convierten nuevamente en uno de los principales ejes de confrontación política en el país.

La tensión entre Gobierno y oposición no solo refleja diferencias sobre estrategias de seguridad, sino también una disputa más profunda por el control del relato político en uno de los momentos más decisivos para Colombia.