Mounir, padre de Lamine Yamal, sobre su ausencia en el Mundial
Mounir, padre de Lamine Yamal, sobre su ausencia en el Mundial: “No sé si podré ir para allá, como tengo el problema de la epilepsia. Cambiaría todo el dinero que tengo por lograr curarme”
⚽💔 Mientras toda España sueña con el Mundial, una ausencia muy especial rodea a Lamine Yamal.
Detrás del talento del joven futbolista hay una historia de sacrificio, enfermedad y momentos que marcaron para siempre a su familia.
Un relato que pocos conocen y que emociona tanto como lo que ocurre dentro del campo.

La Selección Española afronta uno de los momentos más decisivos del Mundial 2026 con la mirada puesta en seguir avanzando en el torneo.
Entre los jugadores llamados a liderar el ataque vuelve a aparecer el nombre de Lamine Yamal, quien, con apenas 18 años, se ha consolidado como una de las grandes figuras del fútbol internacional y una de las principales apuestas del seleccionador Luis de la Fuente.
Mientras el combinado nacional concentra todos sus esfuerzos en la competición, la atención también se ha dirigido hacia la situación personal del futbolista.
En las últimas horas ha trascendido que su padre, Mounir Nasraoui, podría no desplazarse para acompañarlo durante el campeonato debido a sus problemas de salud.
Sin embargo, conviene precisar que esta información no ha sido confirmada públicamente por el propio Mounir y se basa en un testimonio publicado por un medio de comunicación español.
Según esa versión, un empresario hostelero de Mataró, localidad donde reside la familia, aseguró haber conversado recientemente con el padre del internacional español.
De acuerdo con ese relato, Mounir habría explicado: «No sé si podré ir para allá, como tengo el problema de la epilepsia».

El mismo testimonio añade otra frase especialmente emotiva atribuida al padre del futbolista: «Cambiaría todo el dinero que tengo por lograr curarme».
Hasta el momento, estas declaraciones no han sido verificadas de forma independiente ni confirmadas públicamente por el propio Mounir, por lo que deben entenderse dentro de ese contexto.
Desde hace años, Mounir ha sido una de las personas más importantes en la vida de Lamine Yamal.
Siempre que las circunstancias lo han permitido, ha acompañado a su hijo en partidos, celebraciones y momentos decisivos de una carrera deportiva que ha avanzado a una velocidad extraordinaria.
Su presencia se ha convertido en una imagen habitual junto al futbolista, especialmente desde la irrupción del extremo en el primer equipo del FC Barcelona y posteriormente en la Selección Española.
La historia familiar de Lamine está marcada por el esfuerzo y los sacrificios.
Antes de que el joven se convirtiera en una estrella mundial, la familia atravesó una etapa económica muy modesta.
El propio futbolista ha hablado en varias ocasiones sobre aquellos años, recordando con total naturalidad cómo era su infancia.
«Cuando era pequeño, no teníamos posibilidad de comprar la Play o la Nintendo.
Entonces jugábamos con mis amigos en el patio con esas cartas, que valían un euro», explicó durante una entrevista concedida a ESPN.
Lejos de lamentar aquella situación, el delantero siempre ha destacado que esos recuerdos forman parte de su crecimiento personal y de los valores que mantiene actualmente.

Su camino hacia la élite tampoco estuvo exento de obstáculos dentro del propio fútbol.
A pesar de que su talento era evidente desde niño, su físico despertaba dudas entre algunos entrenadores durante su etapa en La Masía.
En una conversación en el pódcast Resonancia de corazón, presentado por José Ramón de la Morena, recordó una de las frases que mejor describen aquellos comienzos: «En juveniles no jugaba porque el entrenador veía un niño de 30 kilos».
Aquella situación también generó una enorme preocupación en su madre, Sheila Ebana, quien vivió con inquietud los primeros pasos de su hijo entre futbolistas mucho más desarrollados físicamente.
«Cuando empecé a jugar en el primer equipo, mi madre sufría porque era muy pequeño», confesó el propio Lamine, recordando el temor constante de verla enfrentarse a rivales de mucha mayor envergadura.

Con el paso de los meses, el crecimiento físico del jugador terminó despejando esas dudas y permitió que su enorme calidad técnica hablara por sí sola.
Su progresión fue tan rápida que pronto dejó de ser una promesa para convertirse en uno de los futbolistas más determinantes del panorama internacional.
Uno de los episodios más difíciles para la familia llegó en agosto de 2024, cuando Mounir Nasraoui fue víctima de un apuñalamiento en Mataró.
El suceso causó una enorme conmoción y obligó a su ingreso hospitalario.
Finalmente logró recuperarse favorablemente tras recibir atención médica.
Lamine recordó posteriormente cómo vivió aquellos instantes de enorme angustia.
«Estaba en el coche con mi primo Moha.

Me llamó mi prima, que estaba en Marruecos, y me lo empezó a contar», explicó el delantero.
Su primera reacción fue intentar regresar inmediatamente para estar junto a su padre.
«Lo primero que hice fue bajarme del coche e intentar irme a la estación de tren para ir a Mataró.
Imagínate que eres un niño y te dicen que han apuñalado a tu padre», relató.
Aquella experiencia fortaleció todavía más el vínculo entre ambos.
Ahora, mientras España lucha por seguir avanzando en el Mundial, el joven atacante vuelve a demostrar que detrás de cada actuación sobre el césped existe una historia familiar marcada por el esfuerzo, la superación y el apoyo incondicional.
Aunque la posible ausencia de su padre durante el torneo ha generado numerosas reacciones, hasta la fecha no existe una confirmación oficial sobre si finalmente podrá viajar para acompañar a su hijo ni sobre la evolución actual de su estado de salud.