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La detención de Serigne Mbayé, activista antirracista vinculado al entorno de Podemos y conocido por su labor como portavoz del colectivo de manteros en Madrid, ha abierto un nuevo frente de tensión política y social en España.

Los hechos ocurrieron este jueves en el distrito madrileño de Villaverde, donde una intervención policial derivó en un altercado con varios implicados, dejando un balance de siete detenidos y cinco agentes con lesiones leves.

Según la versión policial, todo comenzó cuando agentes de paisano identificaron a dos personas que merodeaban en un aparcamiento de la zona.

En ese momento, Mbayé se habría acercado al lugar, generando —según fuentes policiales— una situación de tensión que obligó a solicitar refuerzos.

“Se produjo un intento de impedir una detención, lo que derivó en un enfrentamiento”, explican desde el cuerpo, señalando que los arrestados enfrentan posibles cargos por atentado a la autoridad, resistencia y lesiones.

Entre los detenidos se encontraba el propio Mbayé, quien fue trasladado a la comisaría de Usera y puesto en libertad horas después.

Desde la policía insisten en que la actuación se enmarca dentro de un procedimiento habitual ante la sospecha de un delito y subrayan que uno de los agentes resultó con lesiones de mayor consideración, aunque fuera de peligro.

 

 

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Sin embargo, la versión del activista difiere radicalmente.

A su salida de comisaría, Mbayé difundió un vídeo en el que denunció lo ocurrido con contundencia: “Esto es racismo puro y duro, una persecución contra personas racializadas.

Esta detención le tiene que dar vergüenza a todo español que no esté contra el racismo”.

Sus palabras han tenido un amplio eco en redes sociales y han sido respaldadas por su entorno político.

Desde Podemos, las reacciones no tardaron en llegar.

La secretaria general del partido, Ione Belarra, elevó el tono crítico contra las fuerzas de seguridad y el Ministerio del Interior.

“Basta de violencia policial”, declaró, añadiendo que este tipo de actuaciones recuerdan a prácticas vistas en otros países: “Parar y perseguir a personas por el color de su piel no puede tener cabida en una democracia”.

El partido también ha señalado directamente al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, como responsable último de lo ocurrido, reclamando explicaciones y una revisión de los protocolos policiales.

En paralelo, un grupo de vecinos y activistas se concentró frente a la comisaría en señal de protesta, coreando consignas contra el racismo y denunciando lo que consideran un uso desproporcionado de la fuerza.

 

 

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Frente a estas acusaciones, fuentes policiales rechazan cualquier motivación discriminatoria y defienden la actuación de los agentes.

“La intervención respondió exclusivamente a criterios operativos”, insisten, subrayando que el uso de la fuerza fue proporcional a la situación generada en el momento.

El caso ha trascendido rápidamente al ámbito mediático, donde ha generado una fuerte polarización.

El periodista Vito Quiles intervino en el debate con un mensaje contundente que ha avivado aún más la controversia: “Celebro que la policía detenga a este delincuente.

No solo practica un negocio ilegal, también me amenazó con violencia en un acto.

Cárcel y deportación inmediata sería el modo lógico de proceder”.

Sus declaraciones han sido duramente criticadas por sectores que las consideran incendiarias y estigmatizantes.

La figura de Mbayé no es ajena al foco público.

Con una trayectoria marcada por el activismo en defensa de los derechos de los migrantes, especialmente dentro del colectivo de vendedores ambulantes, su presencia en el debate político y social ha sido constante en los últimos años.

Este nuevo episodio vuelve a situarlo en el centro de la controversia, en un contexto donde las tensiones en torno a la inmigración, la seguridad y los derechos civiles siguen muy presentes.

Mientras tanto, los hechos permanecen bajo análisis y a la espera de posibles actuaciones judiciales que permitan esclarecer lo ocurrido.

El caso, lejos de cerrarse, ha abierto un nuevo capítulo en el debate sobre la actuación policial, el racismo institucional y los límites de la intervención del Estado en situaciones de orden público.