La Operación Caballo de Troya se ha consolidado como uno de los operativos más importantes ejecutados por el Estado peruano contra la minería ilegal en la provincia de Pataz, región La Libertad. La intervención fue realizada de manera conjunta por la Policía Nacional del Perú y las Fuerzas Armadas bajo la coordinación del Comando Unificado Pataz.

El objetivo principal fue desarticular una red criminal que operaba en bocaminas ilegales y que mantenía el control de zonas estratégicas dedicadas a la extracción ilícita de oro. Estas organizaciones no solo explotaban recursos minerales, sino que también ejercían dominio territorial mediante armas de fuego y violencia constante.

El operativo se desarrolló en la bocamina Ventura, ubicada en el anexo Pueblo Nuevo, sector La Porfía. Desde horas de la madrugada, unidades especializadas ingresaron en una acción táctica que combinó avance terrestre, cerco perimetral y apoyo aéreo. El despliegue buscó evitar fugas y asegurar el control total del área intervenida.

 

 

image

La operación incluyó el uso de tecnología de visión térmica, lo que permitió detectar la presencia de múltiples individuos ocultos dentro del socavón. Esta herramienta fue clave para confirmar que el lugar no era solo una mina ilegal, sino una base operativa utilizada por una organización criminal estructurada.

Durante el ingreso se halló un arsenal de guerra compuesto por fusiles de asalto, subametralladoras, municiones de distintos calibres y explosivos industriales. También se encontraron chalecos antibalas, placas de protección y material táctico, lo que evidenciaba preparación para enfrentamientos armados con las fuerzas del orden.

Las investigaciones vinculan esta estructura con la red liderada por Miguel Antonio Rodríguez Díaz, conocido como “Cuchillo”. Este individuo había sido señalado anteriormente como uno de los principales responsables de actividades criminales relacionadas con minería ilegal y violencia en la región.

Uno de los resultados más relevantes fue la captura de alias “El Gato”, identificado como presunto lugarteniente de la organización. Este sujeto habría mantenido operativa la red criminal tras la caída de su líder, coordinando actividades dentro de las bocaminas.

 

Bí mật bên trong băng đảng Sinaloa khét tiếng nhất Mexico ...

En total, decenas de personas fueron detenidas en la primera fase del operativo. Un aspecto relevante es que la mayoría de los intervenidos no eran originarios de Pataz, sino que provenían de distintas regiones del país, lo que evidencia la capacidad de estas redes para movilizar mano de obra criminal a gran escala.

Durante la intervención se registraron momentos de alta tensión cuando algunos individuos intentaron resistirse utilizando armas de fuego. Las fuerzas del orden respondieron bajo protocolos establecidos y lograron asegurar el control del socavón, evitando la fuga de los implicados y la pérdida de evidencia clave.

Días después, el Comando Unificado Pataz ejecutó una segunda intervención en la misma bocamina tras recibir información de inteligencia sobre una posible reocupación del lugar. En esta fase se incautaron nuevamente armas, municiones y explosivos, además de realizar nuevas detenciones.

En conjunto, ambas fases del operativo sumaron más de setenta detenidos. También se decomisó un importante volumen de armamento y material explosivo, lo que representa un golpe significativo a la capacidad operativa de estas organizaciones criminales.

 

image

Desde el inicio de las operaciones en la zona, el Estado ha intervenido múltiples bocaminas, socavones y campamentos ilegales. Se han decomisado decenas de armas de fuego, miles de municiones y grandes cantidades de explosivos utilizados en actividades ilícitas vinculadas a la minería.

El impacto económico de estas intervenciones es considerable, ya que se estima una afectación de cientos de millones de soles a las redes criminales. Estas estructuras dependen del control territorial para sostener la extracción ilegal y el tráfico de oro hacia mercados informales.

El caso de Pataz refleja la complejidad del fenómeno de la minería ilegal en el Perú, donde convergen crimen organizado, violencia armada y economía ilícita. Estas organizaciones no solo operan en la extracción de recursos, sino que también están vinculadas a delitos como extorsión y sicariato.

Las autoridades han señalado que el desafío continúa debido a la capacidad de reorganización de estas redes. Por ello, el Estado mantiene presencia militar y policial en la zona bajo un régimen de estado de emergencia prorrogado.

La Operación Caballo de Troya representa un golpe estratégico contra estas estructuras criminales. Sin embargo, también evidencia que la lucha contra la minería ilegal requiere presencia sostenida, inteligencia operativa y control territorial permanente para evitar su reactivación.