Identifican 303 nuevas figuras en las líneas de Nazca gracias a la inteligencia  artificial - Forbes Perú

El desierto de Nazca se extiende en la costa sur del Perú, aproximadamente a 400 kilómetros de Lima, entre las localidades de Nazca y Palpa.

Desde el suelo parece un paisaje vacío: una planicie árida, pedregosa y aparentemente sin nada especial.

Sin embargo, cuando se observa desde el aire, el terreno revela algo extraordinario.

Cientos de líneas rectas, trapecios gigantes, espirales y figuras de animales están grabadas directamente en la superficie del desierto.

Estas imágenes fueron creadas entre aproximadamente 500 antes de Cristo y 500 después de Cristo por culturas prehispánicas de la región.

Las líneas se formaron retirando las piedras oscuras de la superficie, dejando al descubierto el suelo más claro que hay debajo.

Gracias al clima extremadamente seco del desierto, estas marcas han podido sobrevivir durante siglos.

Hoy, el área protegida que contiene los geoglifos cubre más de 400 kilómetros cuadrados y fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1994.

Durante gran parte del siglo XX, los investigadores creían que el conjunto de figuras ya estaba relativamente catalogado.

Se conocían algunos iconos famosos: el colibrí, el mono, la araña, el cóndor, la ballena y varias figuras humanas.

Pero en los últimos años la tecnología ha comenzado a revelar algo inesperado.

Entre 2019 y 2020, un equipo internacional que utilizó drones y fotografías aéreas de alta resolución identificó 168 nuevos geoglifos.

Muchos de ellos eran tan pequeños o estaban tan erosionados que habían pasado desapercibidos incluso para los arqueólogos que habían estudiado la zona durante décadas.

Las sorpresas no terminaron allí.

En 2024, investigadores de la Universidad de Yamagata en Japón, en colaboración con IBM, entrenaron un sistema de inteligencia artificial para analizar enormes áreas del desierto utilizando imágenes aéreas detalladas.

La inteligencia artificial resolvió uno de los mayores misterios  arqueológicos dentro de las líneas de Nazca | Universidad de Yamagata | Ica  | Japón | Ciencia | La República

El resultado fue sorprendente.

El sistema detectó 303 nuevos geoglifos figurativos, casi duplicando la cantidad de diseños conocidos hasta ese momento.

Muchos de estos nuevos dibujos no son tan gigantescos como las figuras más famosas.

Algunos miden apenas unas decenas de metros.

Otros aparecen en laderas cercanas o en zonas donde el paso del tiempo ha erosionado casi por completo las líneas.

Pero todos comparten algo importante: son antiguos.

Las imágenes muestran camélidos —probablemente llamas o alpacas—, aves, felinos estilizados, serpientes y figuras humanas.

Algunas de estas figuras parecen representar guerreros o danzantes, mientras que otras muestran cabezas humanas aisladas que recuerdan las llamadas “cabezas trofeo”, un elemento conocido en la iconografía de la cultura Nazca.

Cada nuevo descubrimiento complica un poco más el misterio.

Durante décadas, los investigadores han propuesto varias teorías para explicar el propósito de las líneas.

Una de las hipótesis más aceptadas sostiene que los geoglifos formaban parte de rituales relacionados con el agua.

En una de las regiones más secas del planeta, las comunidades antiguas dependían profundamente de las lluvias y de los sistemas de irrigación.

Las figuras y líneas podrían haber sido caminos ceremoniales recorridos durante procesiones religiosas destinadas a pedir lluvia o agradecer a las divinidades de las montañas.

Otra teoría propone que algunas líneas funcionaban como marcadores simbólicos dentro de un paisaje sagrado, conectando lugares importantes como fuentes de agua subterránea o cerros considerados sagrados.

También existen estudios que sugieren que ciertas líneas podrían tener alineaciones astronómicas, relacionadas con la posición del sol o de determinados cuerpos celestes durante eventos como los solsticios.

Lo que la mayoría de los arqueólogos descarta hoy es la idea popular de que las líneas fueran pistas de aterrizaje para extraterrestres.

Las evidencias muestran claramente que las figuras fueron creadas con técnicas simples y que muchas de ellas estaban diseñadas para ser recorridas a pie durante rituales.

Sin embargo, los nuevos descubrimientos están revelando que el paisaje ritual de Nazca es mucho más complejo de lo que se creía.

Algunas de las figuras recientemente identificadas parecen ser más antiguas que la propia cultura Nazca y podrían estar relacionadas con la cultura Paracas, que habitó la región siglos antes.

Esto sugiere que el desierto no fue utilizado por una sola civilización, sino por varias generaciones de pueblos que fueron añadiendo símbolos al mismo paisaje a lo largo del tiempo.

En lugar de un simple conjunto de dibujos, Nazca podría ser un archivo cultural acumulado durante siglos.

Un enorme sistema de símbolos extendido por kilómetros de desierto.

Mientras tanto, el sitio enfrenta nuevos desafíos.

En los últimos años, el área de Nazca ha estado en el centro de controversias relacionadas con cambios en las zonas protegidas, así como con amenazas provenientes de actividades ilegales y minería.

Nazca: el asombroso descubrimiento de más de 300 geoglifos revelados con la  ayuda de la inteligencia artificial - BBC News Mundo

Aunque el gobierno peruano ha restaurado gran parte de las protecciones del área, el sitio sigue siendo extremadamente frágil.

Basta con que un vehículo abandone la carretera para que se destruya una línea que ha sobrevivido durante más de mil años.

Esto hace que los descubrimientos recientes sean aún más urgentes.

Muchos de los nuevos geoglifos detectados por inteligencia artificial están tan erosionados que podrían desaparecer en pocas décadas.

En cierto sentido, los arqueólogos se enfrentan a una carrera contra el tiempo.

El desierto está revelando figuras que durante siglos permanecieron ocultas… justo cuando algunas de ellas están a punto de desaparecer.

Y quizás ahí reside uno de los aspectos más inquietantes del misterio de Nazca.

Durante siglos, las personas caminaron sobre ese paisaje sin poder ver la totalidad de las figuras que estaban creando.

Solo desde el cielo puede apreciarse el diseño completo.

Hoy, gracias a drones, satélites y algoritmos de inteligencia artificial, los humanos finalmente están comenzando a leer ese gigantesco texto grabado en la tierra.

Pero cada nueva figura descubierta no resuelve el enigma.

Lo hace más grande.

Porque cuanto más observamos el desierto de Nazca, más parece que no estamos ante una simple colección de dibujos antiguos.

Estamos frente a un sistema de símbolos extendido a lo largo de generaciones, un lenguaje ritual inscrito en la arena por pueblos que entendían el paisaje como un espacio sagrado.

Y mientras la tecnología continúa revelando nuevas líneas ocultas bajo la arena, queda una pregunta inevitable.

Cuando el último geoglifo oculto finalmente sea descubierto… ¿habremos entendido realmente el mensaje de Nazca?

¿O solo habremos alcanzado a ver, por un instante, el eco de una conversación antigua entre el desierto, los dioses y las civilizaciones que una vez caminaron sobre él?