Hubo una reina en Perú? Eso sugieren nuevos descubrimientos arqueológicos -  The New York Times

El descubrimiento ocurrió en la cuenca de Cajamarca, a más de 3000 metros sobre el nivel del mar, en un terreno agreste que incluso hoy representa un desafío para cualquier proyecto de construcción.

Allí, el arqueólogo Jason Toohey, de la Universidad de Wyoming, dirigió un equipo de investigación que comenzó a excavar lo que inicialmente parecía una elevación común del terreno.

Pero poco a poco, la tierra empezó a revelar algo extraordinario.

Bajo la superficie apareció una estructura circular formada por enormes piedras colocadas verticalmente.

Cada bloque estaba cuidadosamente encajado con los demás, formando una especie de anillo perfecto sin el uso de argamasa ni mortero.

La plaza tiene unos 18 metros de diámetro, con un espacio interior de aproximadamente 16 metros, lo suficientemente amplio como para albergar reuniones comunitarias importantes.

Las piedras que forman el círculo no están talladas con precisión geométrica como en civilizaciones posteriores.

Sin embargo, su disposición muestra una comprensión sorprendente de equilibrio y estabilidad.

Es como si los constructores hubieran creado un rompecabezas de roca gigante, donde cada pieza sostiene a la siguiente.

Las pruebas de radiocarbono revelaron algo aún más impactante.

La estructura fue construida entre el 2884 y el 2632 antes de Cristo, durante el llamado periodo precerámico tardío.

Eso significa que es contemporánea de algunas de las primeras arquitecturas monumentales del mundo y aproximadamente de la misma era que lugares famosos como Stonehenge.

Pero a diferencia de otros complejos conocidos, el estilo constructivo de Kayakpuma no tiene precedentes claros en la arquitectura andina.

Amazing Painted Throne Room Of A Powerful Moche Queen And An Unknown Large  Structure Discovered In Peru - Ancient Pages

No parece copiar modelos costeros ni repetir patrones conocidos.

Más bien, parece haber surgido de forma independiente en este valle montañoso.

Esto sugiere que las comunidades que vivían aquí desarrollaron su propio lenguaje arquitectónico para expresar ideas religiosas o sociales.

El Dr.

Toohey propone que la plaza funcionó como un espacio ceremonial, un lugar donde las comunidades se reunían para realizar rituales colectivos.

En una sociedad donde la vida diaria probablemente estaba dominada por la caza, la recolección y los primeros experimentos agrícolas, la construcción de un espacio así habría requerido una enorme cooperación social.

La plaza no era simplemente una estructura física.

Era un símbolo.

Un punto de encuentro donde las personas negociaban su relación con el paisaje, con sus vecinos y con las fuerzas espirituales que creían presentes en el mundo natural.

Pero la historia del lugar no terminó con su construcción.

Los registros arqueológicos muestran que Kayakpuma siguió siendo un lugar sagrado durante más de dos mil años.

Generaciones de personas regresaron al sitio, dejando tras de sí objetos que revelan la continuidad de su importancia espiritual.

Entre los artefactos encontrados aparecen cuencos y tazas de cerámica, cristales de cuarzo y hasta una gema de lapislázuli sin tallar, un material extremadamente valioso que indica conexiones comerciales de largo alcance.

Cada uno de estos objetos sugiere que la plaza seguía siendo un lugar cargado de significado para culturas posteriores.

Sin embargo, en algún momento entre el 500 y el 200 antes de Cristo, ocurrió algo extraño.

El sitio fue sellado ritualmente.

En lugar de ser abandonado de forma gradual, parece haber sido cubierto deliberadamente, como si quienes lo utilizaban hubieran decidido cerrar el espacio sagrado de manera ceremonial.

Este gesto recuerda a lo ocurrido en otros sitios antiguos del mundo, como Göbekli Tepe en Turquía, donde estructuras monumentales también fueron enterradas intencionalmente después de siglos de uso.

¿Por qué hacerlo?

Los arqueólogos todavía no tienen una respuesta clara.

Tal vez un cambio religioso hizo que el lugar perdiera su función original.

Tal vez nuevas tradiciones reemplazaron a las antiguas.

O quizás el entierro fue en sí mismo un ritual final destinado a preservar el poder espiritual del sitio.

Mientras tanto, otros descubrimientos en Cajamarca están ampliando la historia de la región.

En el área conocida como Las Lomas de Ailambo, un residente encontró accidentalmente un cráneo mientras realizaba trabajos en su propiedad.

Ese hallazgo condujo al descubrimiento de tres esqueletos completos pertenecientes al periodo tardío de la cultura Cajamarca, junto con una figurilla de cerámica de unos 20 centímetros decorada con relieves complejos.

Estos hallazgos revelan prácticas funerarias sofisticadas y muestran que la región estuvo habitada y ritualizada durante milenios.

Al mismo tiempo, otro equipo liderado por la arqueóloga Solsiré Cusicanqui Marsano, de la Universidad de Harvard, ha iniciado excavaciones científicas alrededor del famoso Cuarto del Rescate en Cajamarca.

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Este es el lugar donde el emperador inca Atahualpa fue capturado por Francisco Pizarro en 1532.

En esa habitación histórica, Atahualpa ofreció llenar el espacio con oro y dos habitaciones adicionales con plata a cambio de su libertad.

A pesar de cumplir su promesa, fue ejecutado en 1533, marcando el comienzo del colapso del Imperio Inca.

Las excavaciones recientes alrededor de esta cámara han revelado restos de la ciudadela inca que la rodeaba, así como cerámicas de diferentes periodos, monedas coloniales, canales y restos de animales.

Todos estos descubrimientos juntos están revelando algo extraordinario.

Cajamarca no fue simplemente el escenario del encuentro entre españoles e incas.

Fue un centro humano activo durante casi cinco mil años.

Desde los constructores de plazas megalíticas hasta las sociedades preincaicas y finalmente los incas, diferentes culturas utilizaron este mismo paisaje para construir sus propias visiones del mundo.

La plaza de Kayakpuma, enterrada durante siglos bajo la tierra de las montañas, es una de las pruebas más poderosas de esa continuidad.

Y su existencia plantea una posibilidad fascinante.

Tal vez la civilización andina no surgió de un solo lugar o de un único momento histórico.

Tal vez fue el resultado de múltiples centros de innovación, donde diferentes comunidades experimentaron con arquitectura, religión y organización social al mismo tiempo.

Si eso es cierto, entonces los Andes guardan todavía muchas historias que no hemos descubierto.

Porque si una plaza monumental de casi cinco mil años pudo permanecer oculta durante tanto tiempo en las montañas de Cajamarca, es muy posible que otras estructuras igual de antiguas sigan esperando bajo la tierra… silenciosas, intactas y listas para cambiar nuevamente nuestra comprensión del pasado.