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Un nombre reemplazó al misterio, pero aún quedan muchas preguntas sin respuesta: la investigación por el ataque sicarial en el Malecón del Río entra en una nueva fase

Identifican a hombre asesinado en el Malecón del Río en Barranquilla tras ataque sicarial

Durante varias horas, la víctima era únicamente un hombre tendido sobre el pavimento en uno de los lugares más concurridos de Barranquilla. Los investigadores trabajaban entre cintas de seguridad, evidencias balísticas y testimonios fragmentados, mientras cientos de personas intentaban comprender cómo un espacio destinado al encuentro familiar y al turismo había terminado convertido en escenario de un homicidio ejecutado con precisión. Con el paso de las diligencias judiciales, la incertidumbre sobre la identidad de la víctima comenzó a disiparse, pero al mismo tiempo surgieron nuevos interrogantes que hoy concentran la atención de las autoridades.

La noche del crimen quedó grabada en la memoria de quienes se encontraban recorriendo el Gran Malecón del Río.

Era una jornada de intensa actividad. Familias disfrutaban del paisaje sobre el río Magdalena, turistas recorrían los senderos peatonales y comerciantes atendían normalmente sus establecimientos cuando el sonido de varios disparos alteró por completo la tranquilidad del lugar.

En cuestión de segundos, las personas comenzaron a correr buscando protección.

Algunos se refugiaron detrás de las estructuras del paseo peatonal, otros intentaban identificar el origen de las detonaciones, mientras varias llamadas ingresaban simultáneamente a las líneas de emergencia reportando un ataque armado.

Cuando las primeras patrullas de la Policía Metropolitana llegaron al lugar encontraron a un hombre gravemente herido por impactos de arma de fuego.

Pese a la rápida llegada de los organismos de socorro, los profesionales de la salud confirmaron poco después que la víctima había fallecido como consecuencia de las lesiones sufridas durante el atentado.

A partir de ese momento comenzó un trabajo técnico que resultaría determinante para la investigación.

Los funcionarios del Cuerpo Técnico de Investigación acordonaron completamente la escena y realizaron la inspección judicial correspondiente. Durante varias horas recopilaron evidencia balística, efectuaron registros fotográficos, levantaron planos del lugar y entrevistaron a quienes permanecían cerca cuando ocurrió el ataque.

Uno de los primeros objetivos consistía en establecer plenamente la identidad del fallecido.

De acuerdo con la información confirmada posteriormente por las autoridades, la víctima fue identificada como Jhony Ernesto Pérez Soza, conocido también con el alias de “El Negro Sosa”. Según la información oficial divulgada, se desempeñaba como prestamista bajo la modalidad conocida como “cobradiario” y registraba antecedentes judiciales por diferentes investigaciones. El homicidio ocurrió en el Gran Malecón del Río de Barranquilla y actualmente es materia de investigación por parte de la Fiscalía General de la Nación y la Policía Judicial. (Diario La Libertad, 29 de junio de 2026).

La identificación permitió abrir una nueva etapa dentro del proceso investigativo.

Conociendo quién era la víctima, los investigadores comenzaron a reconstruir sus actividades durante las horas previas al crimen, revisar sus desplazamientos recientes y analizar posibles situaciones que pudieran aportar información sobre el contexto del ataque.

Ese trabajo resulta esencial en investigaciones por homicidio.

Cada llamada telefónica, cada desplazamiento registrado y cada contacto reciente pueden convertirse en piezas fundamentales para comprender el motivo de un crimen.

Sin embargo, las autoridades han reiterado que, hasta el momento, no existe una conclusión definitiva sobre el móvil del asesinato.

Aunque una de las hipótesis que suele evaluarse en este tipo de hechos corresponde a un posible ajuste de cuentas, los investigadores han insistido en que ninguna línea puede darse por confirmada mientras no existan pruebas suficientes que la respalden.

Precisamente por ello, el expediente continúa abierto y bajo reserva.

Los especialistas también concentran buena parte de su trabajo en el análisis de la escena del crimen.

Durante la inspección judicial fueron recuperadas varias vainillas percutidas que ahora serán sometidas a estudios balísticos especializados.

Ese procedimiento permitirá establecer el tipo de arma utilizada y verificar si la misma pistola ha sido empleada anteriormente en otros hechos investigados por las autoridades.

La balística comparativa constituye una herramienta de enorme valor dentro de este tipo de investigaciones.

Cada arma imprime marcas microscópicas particulares sobre los proyectiles y las vainillas disparadas. Esas características funcionan como una especie de “huella digital” que permite relacionar diferentes casos cuando el mismo armamento ha sido utilizado en múltiples delitos.

Paralelamente, otro equipo de investigadores revisa cuidadosamente las cámaras de seguridad instaladas en distintos puntos del Gran Malecón.

Este corredor turístico cuenta con un importante sistema de videovigilancia que puede aportar información sobre la llegada de los atacantes, el recorrido realizado antes del crimen y la ruta utilizada para abandonar el lugar después de los disparos.

Las imágenes también permitirán establecer si la víctima fue seguida durante varios minutos antes del atentado o si los agresores aguardaban específicamente su presencia en ese punto del Malecón.

Cada segundo registrado por las cámaras representa una pieza potencialmente decisiva para reconstruir cronológicamente los hechos.

Mientras tanto, los funcionarios judiciales continúan entrevistando a comerciantes, visitantes, trabajadores del sector y demás personas que presenciaron el ataque.

Aunque muchos testigos únicamente alcanzaron a escuchar las detonaciones, otros podrían aportar detalles sobre la apariencia física de los responsables, el vehículo utilizado para escapar o comportamientos sospechosos observados momentos antes del crimen.

Especialistas en criminalística recuerdan que los homicidios ejecutados mediante la modalidad de sicariato suelen caracterizarse por una planificación previa.

Los responsables normalmente seleccionan cuidadosamente el lugar, estudian las rutas de escape y ejecutan el ataque en pocos segundos con el propósito de reducir las posibilidades de captura.

Sin embargo, esa forma de ejecución por sí sola no permite establecer automáticamente el motivo del crimen.

Precisamente esa diferencia resulta fundamental desde el punto de vista judicial.

La manera en que se desarrolla un atentado puede orientar las primeras hipótesis, pero únicamente las pruebas materiales obtenidas durante la investigación permitirán confirmar o descartar cada una de ellas.

Mientras la investigación avanza, el homicidio también ha generado preocupación entre residentes y comerciantes del Gran Malecón del Río.

Este espacio se ha consolidado durante los últimos años como uno de los principales símbolos urbanos de Barranquilla y recibe diariamente miles de visitantes nacionales e internacionales.

La ocurrencia de un hecho violento en un lugar de tan alta afluencia plantea nuevos desafíos para las autoridades encargadas de garantizar la seguridad ciudadana.

Por esa razón, la Policía Metropolitana ha reiterado que continuará fortaleciendo los patrullajes preventivos y las labores de vigilancia mientras se desarrollan las investigaciones correspondientes.

Hasta el momento, las autoridades no han informado oficialmente sobre capturas relacionadas con este homicidio.

Los operativos continúan orientados a identificar tanto a los autores materiales del ataque como a cualquier persona que eventualmente hubiera participado en su planeación o facilitado la huida de los responsables.

Cada nuevo elemento incorporado al expediente acerca un poco más a los investigadores hacia la reconstrucción completa de los hechos.

Los resultados de los análisis balísticos, las imágenes obtenidas por las cámaras de seguridad, las entrevistas practicadas durante las diligencias y los estudios técnicos desarrollados por la Policía Judicial serán determinantes para comprender exactamente cómo se produjo el atentado.

Por ahora, las únicas circunstancias plenamente verificadas son la identidad de la víctima, su fallecimiento por impactos de arma de fuego en el Gran Malecón del Río y la existencia de una investigación penal que continúa bajo la dirección de la Fiscalía.

Las razones que motivaron el ataque, la identidad de quienes participaron en él y las responsabilidades penales correspondientes únicamente podrán establecerse cuando todas las pruebas hayan sido analizadas conforme a las garantías del debido proceso.

Mientras tanto, el Gran Malecón intenta recuperar el ritmo habitual de sus visitantes. Sin embargo, quienes estuvieron presentes aquella noche difícilmente olvidarán el momento en que varios disparos transformaron uno de los espacios más emblemáticos de Barranquilla en el escenario de un crimen que todavía espera una respuesta definitiva por parte de la justicia.

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