“No me dejaron verla”: el desgarrador relato de la madre de Natalia Villalba que volvió a conmover al país
Algunas noticias parecen detener el tiempo. No importa cuántos días hayan pasado desde que ocurrieron los hechos, siempre aparece un nuevo detalle capaz de reabrir el dolor y despertar más preguntas que respuestas. Eso es exactamente lo que ha sucedido con el caso de Natalia Villalba, la diseñadora gráfica y modelo cuyo asesinato continúa estremeciendo a Colombia.
Mientras las autoridades avanzan en la investigación para esclarecer el crimen, la voz de Claudia Villalba, madre de la víctima, volvió a ocupar el centro de la atención pública. En una entrevista cargada de emoción, compartió por primera vez varios momentos que vivió desde que recibió la noticia de la muerte de su hija, así como los difíciles instantes posteriores al hallazgo del cuerpo.
Sus palabras no solo revelaron nuevos detalles sobre la investigación. También mostraron el inmenso dolor de una madre que todavía intenta comprender cómo una conversación cotidiana con su hija terminó convirtiéndose, pocos días después, en una tragedia que cambió para siempre la vida de toda una familia.
Todo comenzó con un silencio.
Durante años, Natalia y su madre habían mantenido una comunicación constante. Las llamadas, los mensajes y las conversaciones hacían parte de la rutina familiar. Sin embargo, llegó un momento en que ese contacto simplemente desapareció.
Al principio, la ausencia de respuesta parecía una situación pasajera.
Pero conforme pasaban las horas, la preocupación comenzó a crecer hasta convertirse en angustia. La familia intentó localizarla de diferentes maneras sin obtener noticias, sin imaginar que detrás de ese silencio se escondía una realidad devastadora.
La confirmación llegó días después.
Natalia Villalba fue encontrada sin vida dentro de una maleta en un apartamento ubicado en el norte de Bogotá. El cuerpo permanecía en el baño del inmueble y, según conoció posteriormente la familia, la ducha estaba abierta cuando fue descubierto por personal que ingresó al lugar una vez terminó el período de alquiler.
Sin embargo, Claudia Villalba explicó que ella no conoció esos detalles inmediatamente.
Según relató, solo cuando llegó a la Fiscalía los investigadores le explicaron las condiciones en las que había sido encontrado el cuerpo de su hija.
La noticia fue un golpe imposible de describir.
Escuchar que Natalia había permanecido dentro de una maleta, en el baño del apartamento y con el agua corriendo, convirtió una tragedia ya dolorosa en una imagen que todavía hoy resulta difícil de aceptar para la familia.
Pero el sufrimiento no terminó allí.
Uno de los momentos que más impactó a la madre ocurrió durante el proceso de identificación.
Explicó que las autoridades le comentaron que las manos de Natalia presentaban un importante deterioro, situación que habría complicado la toma de huellas dactilares necesarias para confirmar oficialmente su identidad.
Al recordar ese instante, confesó que aún intenta encontrar una explicación para el estado en que fueron halladas las manos de su hija. Cree que el contacto permanente con el agua durante varios días pudo haber influido, aunque aclaró que esa es únicamente una impresión personal y no una conclusión oficial de la investigación.
Esa revelación generó nuevas preguntas entre la opinión pública.
Aunque la Fiscalía no ha confirmado oficialmente que el agua hubiese sido utilizada para alterar la escena del crimen o eliminar evidencias, la existencia de la ducha abierta continúa siendo uno de los elementos analizados por los investigadores mientras reconstruyen los acontecimientos ocurridos dentro del apartamento.
Sin embargo, hubo otra decisión que marcó profundamente a la familia.
Claudia Villalba contó que las autoridades le recomendaron no ver el cuerpo de su hija debido al estado en que se encontraba. Finalmente, fueron el padre de Natalia, una prima y una amiga cercana quienes realizaron el reconocimiento.
Ella nunca pudo despedirse personalmente.
Con evidente dolor explicó que esa es una de las experiencias más difíciles que ha debido afrontar desde que comenzó todo este proceso. Aceptó la recomendación de los funcionarios, pero reconoció que todavía le cuesta asumir que no tuvo la oportunidad de verla por última vez.
Entre lágrimas también recordó las últimas conversaciones que sostuvo con Natalia.
Según explicó, su hija atravesaba un momento que describía como positivo tanto en el plano personal como en el profesional. Le había contado que estaba conociendo a un ciudadano extranjero y que además se encontraba ilusionada por nuevas oportunidades laborales que acababan de aparecer en su vida.
Nada hacía pensar que esos planes quedarían interrumpidos tan repentinamente.
Precisamente por eso, la familia continúa intentando comprender qué ocurrió durante las últimas horas de vida de Natalia y cómo una historia que parecía avanzar hacia una nueva etapa terminó de forma tan violenta.
Mientras tanto, la investigación continúa avanzando.
Las autoridades mantienen como principal sospechoso al ciudadano británico Matthew Ashley Foster-Smith, quien abandonó Colombia y posteriormente fue ubicado en Ecuador. El extranjero ha negado haber estado en el apartamento donde apareció el cuerpo y sostiene que salió del país debido a supuestas amenazas relacionadas con una deuda económica.
No obstante, esa versión no coincide completamente con la línea de tiempo que manejan los investigadores, quienes continúan analizando registros de cámaras de seguridad, testimonios y diferentes elementos probatorios para reconstruir con precisión lo ocurrido.
En paralelo, el informe forense confirmó recientemente que Natalia falleció como consecuencia de un trauma contundente, una conclusión científica que permitió orientar con mayor claridad las investigaciones y descartar algunas de las hipótesis que habían circulado durante los primeros días del caso.
Pero más allá de los documentos judiciales y de las pruebas periciales, la historia continúa teniendo un profundo componente humano.
Cada declaración de la madre refleja el vacío que dejó una hija cuya vida terminó de manera inesperada. Sus palabras no buscan reconstruir técnicamente un crimen, sino transmitir el dolor que experimenta una familia que todavía espera respuestas.
También representan un llamado para que el proceso judicial avance hasta esclarecer completamente lo sucedido.
Claudia Villalba ha insistido en que su único deseo es conocer toda la verdad y que las personas responsables respondan ante la justicia. No habla desde el resentimiento, sino desde la necesidad de encontrar una explicación que permita darle algún sentido a una pérdida que hoy parece imposible de comprender.
Mientras fiscales, investigadores y peritos continúan reuniendo pruebas, la familia intenta seguir adelante enfrentando una ausencia que se hace presente todos los días.
Porque detrás de cada expediente judicial existe una historia que no aparece en los informes oficiales.
Existe una madre que todavía recuerda la última conversación con su hija, que nunca pudo despedirse de ella y que ahora espera que la verdad complete las piezas de un rompecabezas que comenzó con un silencio y terminó convirtiéndose en uno de los casos más impactantes del país.