Gustavo Petro y Edwin Palma, ministro de Minas.

Una nueva tormenta política sacude al gobierno del presidente Gustavo Petro y esta vez el enfrentamiento no vino desde la oposición, sino desde el mismo corazón de la Casa de Nariño.

Lo que comenzó como una discusión técnica sobre proyectos energéticos terminó convirtiéndose en una explosiva pelea pública entre altos funcionarios del Ejecutivo, con acusaciones de “traición”, fuertes mensajes en redes sociales y una fractura interna que deja al descubierto las tensiones dentro del llamado proyecto progresista.

La polémica estalló luego de una publicación realizada por la abogada y asesora en energías renovables Daniela Mercado, quien cuestionó los resultados de la más reciente subasta del cargo por confiabilidad, mecanismo clave para garantizar el suministro energético del país en épocas de sequía o crisis climáticas.

Según los datos difundidos, la subasta asignó capacidad energética para nuevos proyectos térmicos, solares y eólicos.

Sin embargo, fue precisamente el componente relacionado con generación a gas lo que encendió las alarmas entre sectores cercanos al petrismo.

Mercado publicó cifras que mostraban la inclusión de megavatios térmicos dentro de la expansión energética y lanzó una pregunta que rápidamente se volvió viral: “¿Qué notan?”.

Ese mensaje fue suficiente para detonar una guerra política interna que terminó involucrando al ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, al embajador en Brasil, Alfredo Saade, y finalmente al propio presidente Petro.

Saade reaccionó con dureza en la red social X y habló abiertamente de una supuesta “traición al proyecto progresista”.

En su mensaje cuestionó quién había autorizado la inclusión de proyectos relacionados con gas y pidió al presidente intervenir de manera urgente para revertir lo que calificó como una “barbaridad”.

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La respuesta de Edwin Palma no tardó en llegar.

El ministro defendió la subasta, calificó las críticas como “inexactas” y aseguró que la información difundida estaba siendo manipulada.

Palma explicó que, aunque existía la posibilidad de expansión térmica hasta 2200 MW, únicamente fueron asignados 288 MW relacionados con gas, mientras que la mayoría de la nueva capacidad aprobada correspondía a energías limpias.

Según el ministro, la subasta incluyó 15 proyectos nuevos, de los cuales 14 pertenecen a energía solar y eólica.

Palma insistió en que la apuesta del gobierno sigue enfocada en transición energética y afirmó que las energías limpias aprobadas representan más de seis veces la capacidad asignada al gas.

Pero cuando parecía que el choque quedaría entre funcionarios, Gustavo Petro decidió intervenir directamente y el tono del conflicto escaló por completo.

En un mensaje publicado también en redes sociales, el presidente lanzó una de las acusaciones más fuertes que se han visto dentro de su propio gabinete.

Petro calificó lo ocurrido como una “alta traición” y aseguró que aprobar nuevos proyectos relacionados con gas iba en contra del corazón del programa de gobierno.

El mandatario incluso mencionó la llamada “línea negra”, territorio considerado sagrado por comunidades indígenas de la Sierra Nevada, y cuestionó por qué se permitirían iniciativas energéticas en zonas que él mismo había prometido proteger.

“Eso es una traición al progresismo colombiano, a la vida y a la humanidad”, escribió Petro en un mensaje que generó un terremoto político inmediato.

El presidente también afirmó que Colombia no necesita más gas y defendió la necesidad de reducir progresivamente el uso de combustibles fósiles en la economía nacional.

Además, dejó una frase que disparó todavía más las especulaciones políticas: “Alguien paga un dinero para realizar tan alta traición en el gobierno”.

La declaración fue interpretada por muchos como una insinuación gravísima sobre posibles intereses económicos o presiones dentro del propio Ejecutivo.

Mientras tanto, Alfredo Saade intentó bajar parcialmente el tono de la confrontación.

El embajador aseguró que él nunca llamó “traidor” al ministro y sostuvo que simplemente había preguntado quién autorizó los proyectos.

Sin embargo, también dejó claro que, tras el pronunciamiento de Petro, ahora será Edwin Palma quien deberá responder directamente ante el presidente.

Edwin Palma Egea - La Silla Vacía

La respuesta final del ministro fue igualmente contundente.

Palma asumió la responsabilidad política sobre la subasta y defendió los resultados como un éxito técnico para garantizar la estabilidad energética del país hacia los años 2029 y 2030.

Además, recordó que durante años anteriores Colombia no realizó suficientes subastas energéticas y aseguró que el actual gobierno ha impulsado más procesos de expansión y reconfiguración que administraciones pasadas.

“El Ministerio de Minas no autoriza ni aprueba proyectos de gas en una subasta”, afirmó Palma, intentando desmontar las acusaciones que circulaban en redes sociales.

Sin embargo, más allá de la discusión técnica, el episodio dejó al descubierto una fractura política cada vez más visible dentro del gobierno Petro.

Lo que antes eran diferencias internas manejadas discretamente ahora se transformó en enfrentamientos públicos transmitidos en tiempo real por redes sociales y seguidos minuto a minuto por millones de colombianos.

Para sectores de oposición, el escándalo refleja desorden interno, improvisación y falta de coordinación en el Ejecutivo.

Algunos analistas consideran que el presidente está perdiendo control político sobre sectores clave de su gabinete, mientras otros creen que Petro busca marcar distancia frente a decisiones técnicas que podrían generar costos políticos en el futuro.

El tema energético además toca una fibra especialmente sensible en Colombia.

En medio del aumento de tarifas eléctricas y la preocupación ciudadana por posibles riesgos de abastecimiento, cualquier discusión sobre generación de energía se convierte rápidamente en un debate nacional.

En redes sociales, miles de usuarios reaccionaron al choque interno con burlas, memes y fuertes críticas.

Algunos cuestionaron la manera en que altos funcionarios del gobierno se atacan públicamente entre sí, mientras otros defendieron la postura ambiental del presidente.

La gran pregunta que queda en el aire es si esta pelea terminará siendo solo otro episodio mediático o si podría provocar cambios reales dentro del gabinete.

Por ahora, lo único claro es que la tensión dentro del gobierno quedó completamente expuesta.

Y mientras Petro habla de “traición”, sus ministros intentan defender decisiones técnicas en medio de un ambiente político cada vez más caliente.

En el llamado “gobierno del cambio”, los enemigos ya no parecen estar únicamente afuera.

Muchas veces, el conflicto está sentado en la mesa del lado.

Edwin Palma es el nuevo ministro de Minas y Energía del gobierno Petro - El País