imageEl Cuerpo de Marines de Estados Unidos se prepara para despedir oficialmente a uno de sus aviones de combate más emblemáticos: el AV-8B Harrier II, conocido mundialmente por su capacidad de despegue y aterrizaje vertical.

Tras más de cuatro décadas en servicio activo, el icónico “jump jet” realizará su último vuelo público esta semana en el marco de una ceremonia especial que marca el final de una era en la aviación militar estadounidense.

El evento central, denominado “Harrier Sundown Ceremony”, se llevará a cabo el miércoles en la Estación Aérea del Cuerpo de Marines de Cherry Point, en Carolina del Norte, donde se encuentra desplegada la última unidad operativa del modelo, el Escuadrón de Ataque de Marines 223 (VMA-223).

La ceremonia forma parte de una semana de actividades conmemorativas que reúnen a personal militar activo, veteranos, autoridades locales y familiares vinculados a la histórica comunidad del Harrier.

Un adiós simbólico a un avión único en su tipo

El AV-8B Harrier II ha sido durante décadas uno de los aviones más distintivos del inventario del Cuerpo de Marines.

Su principal característica es su capacidad de despegue y aterrizaje vertical o en pista corta (V/STOL), lo que le permite operar desde buques anfibios, bases improvisadas o pistas reducidas, algo que lo convirtió en un recurso estratégico clave en escenarios de combate donde la infraestructura aérea era limitada o vulnerable.

Desarrollado a partir del diseño británico del Harrier original, el AV-8B fue incorporado por el Cuerpo de Marines como una plataforma de ataque ligero capaz de brindar apoyo aéreo cercano a las fuerzas terrestres.

Su flexibilidad operativa lo convirtió en un símbolo de la aviación expedicionaria del USMC durante conflictos y despliegues en distintas regiones del mundo.

Con el paso del tiempo, sin embargo, la evolución tecnológica y la llegada de plataformas más modernas como el F-35B han ido desplazando progresivamente al Harrier, acelerando su retirada del servicio activo.image

El último vuelo y la ceremonia de “sundown”

El punto culminante de la despedida será un vuelo de formación compuesto por cinco aeronaves AV-8B Harrier II, que sobrevolarán la base de Cherry Point antes de aterrizar frente a una multitud estimada en varios miles de personas.

Este tipo de demostración aérea es habitual en ceremonias de retiro de sistemas de armas, y simboliza el cierre operativo de la plataforma dentro del servicio militar.

La ceremonia oficial está programada para las 10:00 de la mañana del miércoles, en la línea de vuelo de la base.

Según información del Cuerpo de Marines, el evento contará con la presencia de altos mandos de la aviación naval, líderes militares del USMC, autoridades estatales y locales, así como veteranos con vínculos directos con el programa Harrier.

El término “sundown” (puesta de sol) se utiliza en el ámbito militar estadounidense para referirse al retiro formal de una unidad o sistema de armas, marcando el final de su servicio activo.

En este caso, el Harrier recibe un homenaje tras más de 40 años de operaciones continuas.

VMA-223: la última línea del Harrier

El Escuadrón de Ataque de Marines 223, conocido como VMA-223, ha sido la última unidad en operar el AV-8B dentro del Cuerpo de Marines.

Esta unidad ha tenido un papel fundamental en la fase final del servicio del Harrier, manteniendo la aeronave en operaciones y participando en despliegues recientes.

De acuerdo con información del propio Cuerpo de Marines, un destacamento del escuadrón fue desplegado en el Caribe el año pasado como parte de un incremento de presencia militar estadounidense en la región.

Ese despliegue formó parte de una operación más amplia que culminó en una misión de fuerzas especiales el 3 de enero, en la que se capturó al presidente venezolano Nicolás Maduro, según el comunicado citado por fuentes militares.

Este tipo de operaciones refleja la versatilidad del Harrier incluso en sus últimos años de servicio, manteniendo su relevancia en misiones de apoyo y despliegue rápido.image

Una transición hacia una nueva era

El retiro del AV-8B Harrier II forma parte del proceso de modernización de la aviación del Cuerpo de Marines, que está sustituyendo progresivamente su flota por el F-35B Lightning II, un avión de quinta generación con capacidades avanzadas de sigilo, sensores integrados y también capacidad de despegue vertical.

Esta transición representa un cambio doctrinal importante dentro de la aviación naval estadounidense, pasando de plataformas altamente especializadas pero de generaciones anteriores, hacia sistemas multirrol más avanzados y conectados digitalmente.

Sin embargo, para muchos pilotos, mecánicos y veteranos, el Harrier representa mucho más que una simple aeronave.

Es un símbolo de una época en la que la innovación mecánica y la habilidad del piloto eran determinantes en combate, especialmente en escenarios donde la flexibilidad de despliegue era crucial.

Homenajes y legado

La ceremonia en Cherry Point no solo será un evento militar, sino también un homenaje a las generaciones de marines que operaron, mantuvieron y dieron soporte al Harrier durante más de cuatro décadas.

Se espera la asistencia de antiguos miembros del programa Harrier, así como de comunidades locales que han estado estrechamente vinculadas a la base aérea.

El evento incluirá actividades conmemorativas, exhibiciones y encuentros entre veteranos, en un ambiente que busca celebrar tanto la historia del avión como el legado humano detrás de su operación.

El Cuerpo de Marines ha descrito la ceremonia como una oportunidad para reconocer “el legado de la aeronave y de los marines que sirvieron con ella”, destacando su contribución a la historia de la aviación militar estadounidense.

El final de una era en la aviación de combate

Con su retiro, el AV-8B Harrier II deja atrás un legado único como uno de los pocos aviones de combate de despegue vertical en servicio operativo durante tantas décadas.

Su diseño, su uso en combate y su flexibilidad lo convierten en una de las plataformas más distintivas de la historia militar moderna.

El vuelo final en Cherry Point marcará el cierre oficial de su historia dentro del Cuerpo de Marines, pero su impacto perdurará en la doctrina militar, en la evolución tecnológica de la aviación y en la memoria de quienes lo volaron y lo mantuvieron en servicio.

Así, mientras los motores del Harrier se apagan por última vez en formación, el Cuerpo de Marines abre la puerta a una nueva generación de aeronaves, cerrando un capítulo histórico que definió una parte esencial de su identidad aérea durante más de 40 años.