Los Tres Chiflados marcaron la historia de la comedia mundial con un estilo basado en el humor físico y el caos escénico interpretado por Moe, Larry y Curly

 

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Durante décadas, un trío de comediantes logró hacer reír a millones de personas en todo el mundo con un estilo basado en el caos físico, los golpes exagerados y situaciones absurdas que se convirtieron en un sello inconfundible de su humor.

Sin embargo, detrás de las risas y el éxito internacional, la historia de los actores que dieron vida a “Los Tres Chiflados” estuvo marcada por sacrificios personales, problemas de salud, dificultades económicas y finales marcados por la tristeza.

Uno de los miembros más recordados fue el actor que interpretó a Curly, cuyo nombre real era Jerome Howard.

Considerado por el público como el más querido del grupo, su personaje se convirtió en un ícono de la comedia.

Sin embargo, su transformación física fue uno de los primeros sacrificios de su carrera, ya que tuvo que afeitar completamente su cabeza para encajar en el papel, algo que en lo personal le generaba inseguridad respecto a su apariencia.

A pesar de ello, aceptó el cambio entendiendo la importancia del personaje dentro del conjunto.

Fuera de las cámaras, Jerome Howard era descrito como una persona sensible y tranquila, con un comportamiento muy distinto al de su personaje.

Tenía una vida privada discreta y se destacaba por su amor hacia los animales, llegando a rescatar miles de perros callejeros a lo largo de los años.

Esta faceta contrastaba fuertemente con la imagen cómica y explosiva que proyectaba en pantalla, lo que lo convirtió en una figura aún más compleja dentro de la historia del grupo.

 

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Con el paso del tiempo, su salud comenzó a deteriorarse.

Durante la década de 1940, su rendimiento en los rodajes empezó a verse afectado, mostrando dificultades de memoria y lentitud en la ejecución de escenas que antes realizaba con facilidad.

Estos problemas estaban relacionados con episodios previos de salud que incluyeron pequeños derrames cerebrales, aunque continuó trabajando pese a las señales de advertencia.

Finalmente, en 1946 sufrió un derrame cerebral grave que marcó el fin de su carrera activa.

Su estado de salud se deterioró progresivamente hasta su fallecimiento en 1952 a la edad de 48 años.

Tras su salida, el grupo incorporó a Shemp Howard, hermano de Curly, quien ya había formado parte del conjunto en etapas anteriores.

Su regreso permitió mantener la continuidad del estilo original, ya que conocía perfectamente la dinámica del trío.

El público lo aceptó como parte natural del grupo, aunque su participación también estaría marcada por un desenlace inesperado.

Shemp falleció en 1955 a causa de un ataque al corazón mientras regresaba a casa después de una actividad social, dejando nuevamente un vacío en la formación.

Posteriormente, el grupo incorporó a Joe Besser, cuya llegada representó un cambio significativo en el estilo de la comedia.

Su forma de actuar era menos física y más moderada, lo que contrastaba con la esencia tradicional del espectáculo basado en golpes y situaciones caóticas.

Además, su contrato incluía una cláusula que le permitía evitar escenas de violencia física excesiva, lo que modificó notablemente el ritmo habitual del grupo.

Esta transformación no fue bien recibida por parte del público, que percibió una disminución en la intensidad del humor característico.

Su permanencia fue breve, de aproximadamente dos años.

 

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Después de su salida, se integró Joe DeRita, conocido posteriormente como Curly Joe.

Su llegada marcó una nueva etapa en la historia del trío, ya que logró adaptarse al estilo del grupo aportando su propio enfoque.

Se destacó por su capacidad de improvisación y su agilidad física, lo que permitió recuperar parte de la esencia original de las producciones.

Durante este periodo, el grupo participó en diversas películas que mantuvieron su popularidad y les permitieron continuar con giras internacionales.

Mientras tanto, fuera del escenario, los otros integrantes del grupo también enfrentaban dificultades personales.

El líder visible del trío, conocido como Moe, desempeñaba un papel fundamental en la organización interna.

Además de actuar, se encargaba de la gestión de contratos, la coordinación del grupo y la toma de decisiones importantes.

Su papel fue clave para mantener la estabilidad del proyecto durante décadas.

Continuó activo en el mundo del entretenimiento hasta casi el final de su vida, realizando apariciones y recordando su trayectoria con orgullo.

Falleció en 1975 a los 78 años, poco tiempo después de ser diagnosticado con cáncer de pulmón.

 

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Por su parte, Larry Fine vivió una realidad marcada por problemas económicos.

Aunque durante años obtuvo ingresos considerables, parte de su fortuna se perdió debido a decisiones financieras poco favorables.

Con el tiempo, su situación económica se deterioró, especialmente tras sufrir un derrame cerebral en 1970 que afectó su movilidad.

En sus últimos años residió en una institución para actores retirados en Los Ángeles, donde, a pesar de sus limitaciones físicas, continuó manteniendo su característico sentido del humor, contando historias y haciendo reír a quienes lo rodeaban.

Falleció en 1975, el mismo año que Moe.

La historia de estos actores estuvo profundamente marcada por el contraste entre la comedia que ofrecían al público y las dificultades personales que enfrentaron fuera de escena.

El humor basado en caídas, golpes y situaciones extremas escondía una realidad en la que cada integrante vivió enfermedades, pérdidas, problemas económicos y sacrificios personales.

A pesar de todo, su legado artístico permaneció vigente, convirtiéndose en una de las expresiones más reconocidas de la comedia clásica a nivel mundial.

 

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