Robert Kennedy fue asesinado en 1968 tras su victoria en las primarias de California, dejando un vacío político y un legado de lucha por los derechos civiles.
El atacante, Sirhan Sirhan, fue arrestado en el lugar, pero surgen teorías de conspiración que sugieren la existencia de un segundo tirador y posibles manipulaciones externas.

 

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El asesinato de Robert Kennedy, un evento que conmocionó a Estados Unidos en 1968, sigue siendo objeto de intensas especulaciones y teorías de conspiración.

Robert Francis Kennedy, conocido como Bobby, nació en el seno del famoso clan Kennedy el 20 de noviembre de 1925.

Desde joven, Bobby mostró un fuerte compromiso con la justicia social y la política, convirtiéndose en una figura clave en la lucha por los derechos civiles y un feroz opositor de la mafia.

La noche fatídica del 4 de junio de 1968, Robert Kennedy se encontraba en el Hotel Ambassador de Los Ángeles, celebrando su victoria en las primarias de California.

Mientras salía por la cocina, un hombre apareció y comenzó a disparar.

El atacante, Sirhan Sirhan, un palestino de 24 años, fue arrestado en el lugar.

Sirhan alegó que su motivación para asesinar a Kennedy se debía a su apoyo a Israel.

Sin embargo, su muerte no solo fue un golpe devastador para su familia, sino que también dejó un vacío en la política estadounidense que aún se siente hoy.

Kennedy murió al día siguiente, el 6 de junio, y su asesinato se convirtió en uno de los más célebres en la historia de Estados Unidos.

A lo largo de los años, han surgido numerosas teorías sobre el crimen.

Algunos creen que Sirhan no actuó solo, sugiriendo la existencia de un segundo tirador que nunca fue identificado.

Esta teoría se basa en la autopsia que reveló que la bala mortal impactó en la parte posterior de la cabeza de Kennedy, mientras que Sirhan estaba frente a él, lo que plantea interrogantes sobre cómo pudo haber realizado el disparo mortal.

 

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El contexto político de la época también alimentó las especulaciones.

Robert Kennedy había sido un acérrimo enemigo de la mafia y había llevado a juicio a numerosos mafiosos durante su tiempo como Fiscal General.

Su lucha contra el crimen organizado lo convirtió en un blanco para aquellos a quienes había perseguido.

La mafia, que había estado involucrada en la muerte de su hermano, el presidente John F.

Kennedy, podría haber tenido motivos para querer eliminar a Bobby.

Además, la relación de Kennedy con Jimmy Hoffa, el infame líder sindical, fue tensa y personal.

Hoffa, quien había sido un aliado de la mafia, se opuso ferozmente a los esfuerzos de Kennedy por desmantelar el crimen organizado.

En una reunión, Hoffa incluso se mostró insensible ante el asesinato de John F.

Kennedy, lo que añade otra capa de complejidad a la narrativa del asesinato de Bobby.

Con el paso del tiempo, la familia Kennedy se ha dividido en su opinión sobre el caso.

Algunos, como Douglas Kennedy, uno de los hijos de Robert, han expresado compasión hacia Sirhan, sugiriendo que debería ser liberado tras más de 50 años en prisión.

Sin embargo, la mayoría de sus hermanos y otros miembros de la familia se oponen firmemente a su liberación, recordando el dolor y el trauma que el asesinato de su padre les ha causado.

 

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La reciente recomendación de la junta de libertad condicional para Sirhan ha reavivado el debate.

La viuda de Robert Kennedy, quien estaba embarazada en el momento de su muerte, ha declarado que la liberación del asesino sería un insulto a la memoria de su esposo y a la pérdida que su familia sufrió.

Ella subraya que el dolor que causó Sirhan no puede ser olvidado, y que su liberación podría volver a abrir viejas heridas.

Las teorías de conspiración continúan proliferando.

Hay quienes creen que Sirhan fue manipulado por la CIA, convirtiéndolo en un asesino involuntario, similar al personaje de Jason Bourne.

Esta idea ha sido sostenida por algunos psicólogos que afirman que Sirhan podría haber sido hipnotizado para llevar a cabo el crimen sin ser plenamente consciente de sus acciones.

Otros han mencionado la misteriosa figura de una mujer con un vestido de lunares que fue vista en el hotel antes y después del tiroteo, sugiriendo que pudo haber tenido un papel en el asesinato.

A medida que la familia Kennedy se enfrenta a la posibilidad de la liberación de Sirhan, el legado de Robert Kennedy sigue vivo.

Su vida y su trágica muerte son recordadas no solo como un momento doloroso en la historia estadounidense, sino como un símbolo de la lucha por la justicia y los derechos civiles.

Las preguntas sobre su asesinato persisten, y el debate sobre si Sirhan debe ser liberado continuará dividiendo a la familia y al público en general.

La historia de Robert Kennedy es un recordatorio de que, a pesar del paso del tiempo, las heridas del pasado pueden seguir abiertas y que la búsqueda de la verdad a menudo está llena de complicaciones y contradicciones.

 

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