El 13 de junio de 2026, furzas armdas y plicías tomron el municipio de San Miguel Amatitlán, Oaxaca, tras el assinato directo a blazos del alcalde José Ángel Bravo Martínez dentro de su domicilio por parte de scarios mntados en un auto gris sin placas

 

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El pasado 13 de junio, el presidente municipal de San Miguel Amatitlán, Oaxaca, José Ángel Bravo Martínez, fue asesinado en su domicilio por un grupo armado.

Este hecho violento ha dejado a la comunidad en estado de shock y ha generado una serie de preguntas sobre la seguridad en la región y las medidas que las autoridades están tomando para enfrentar la creciente violencia.

Bravo Martínez, quien había sido electo por la alianza de los partidos PAN, PRI y PRD para el periodo 2025-2027, había sido víctima de un intento de secuestro semanas antes de su asesinato.

A pesar de haber solicitado protección a las autoridades estatales, esta nunca llegó.

El ataque se produjo cuando un hombre armado ingresó a su casa y disparó en dos ocasiones, causando la muerte inmediata del alcalde.

La reacción de las autoridades fue rápida.

Tanto las fuerzas estatales como federales implementaron un operativo de seguridad en el municipio, con el objetivo de garantizar la seguridad de los ciudadanos y localizar a los responsables del crimen.

Se establecieron retenes en varios puntos de la región y se intensificó la presencia policiaca.

La Fiscalía de Oaxaca también envió agentes de investigación y forenses al lugar del atentado para recolectar evidencias que ayuden a esclarecer el caso.

 

Asesinan a tiros a alcalde en zona azotada por el narco en México - Yahoo  Noticias

 

Los informes indican que el alcalde había expresado su preocupación por su seguridad en varias ocasiones, alertando sobre amenazas relacionadas con intentos de extorsión.

Durante una reunión de seguridad celebrada el 11 de mayo, Bravo Martínez solicitó medidas para proteger su integridad, pero las promesas de asignarle escoltas no se materializaron.

Esta falta de acción por parte de las autoridades ha sido objeto de críticas, ya que pone de manifiesto la vulnerabilidad de los funcionarios públicos en un entorno marcado por la violencia de grupos criminales.

El asesinato de Bravo Martínez no es un caso aislado.

En los días previos a su muerte, otro alcalde en Oaxaca, César Figueroa, también fue atacado a tiros, lo que subraya la grave situación de inseguridad que enfrentan los políticos en la región.

En este contexto, se han intensificado las investigaciones sobre la posible relación entre la delincuencia organizada y la política local.

Además, la violencia no solo afecta a los alcaldes, sino también a otros funcionarios.

Recientemente, la diputada local priista Paola Garate recibió una amenaza de muerte en forma de una corona fúnebre dejada frente a su casa.

Este acto ha sido interpretado como una intimidación por parte de grupos criminales, lo que refleja un clima de miedo y hostilidad hacia los políticos que se oponen a la delincuencia organizada.

 

Asesinan a Joel Bravo Martínez, alcalde de San Miguel Amatitlán, Oaxaca

 

La situación en Oaxaca ha llevado a las autoridades a revisar los protocolos de seguridad y protección para los funcionarios públicos.

Sin embargo, muchos se preguntan si estas medidas serán suficientes para frenar la ola de violencia y garantizar la seguridad de quienes desempeñan roles de liderazgo en sus comunidades.

En medio de este panorama, la población de San Miguel Amatitlán y otras localidades afectadas por la violencia espera respuestas claras y efectivas de sus autoridades.

La falta de protección adecuada para los funcionarios, junto con la creciente influencia de la delincuencia organizada, plantea serios desafíos para la gobernabilidad y la seguridad en la región.

El caso del asesinato del alcalde Bravo Martínez pone de relieve la necesidad urgente de abordar la crisis de seguridad en México, donde la violencia y la impunidad siguen siendo problemas persistentes.

Mientras las autoridades trabajan para resolver este caso y llevar a los culpables ante la justicia, la comunidad sigue lidiando con el impacto de esta tragedia en su vida cotidiana.

La pregunta que queda es: ¿qué medidas se implementarán para garantizar que no se repitan estos actos de violencia y que los funcionarios públicos puedan desempeñar su labor sin temor a represalias?

 

Asesinan al alcalde de San Miguel Amatitlán, José Ángel Bravo — El  Congresista