Se presentó una denuncia penal contra los congresistas JP Hernández, María Fernanda Cabal y Lina María Garrido por presunto menoscabo a la integridad nacional, con base en artículos del Código Penal que protegen la soberanía y la seguridad del Estado.

 

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En un giro inesperado en el ámbito político colombiano, se ha interpuesto una denuncia penal contra los congresistas JP Hernández, María Fernanda Cabal y Lina María Garrido por el presunto delito de menoscabo a la integridad nacional.

Este acto, enmarcado dentro del Código Penal, podría acarrear serias consecuencias legales para los implicados, quienes han sido acusados de atentar contra la soberanía y existencia del Estado colombiano.

Con voz firme y decidida, un representante político ha hecho un llamado a la ciudadanía para que se una a este tipo de denuncias, enfatizando que no se puede permitir que los representantes del pueblo busquen intimidar las instituciones democráticas.

En un contexto donde el respeto a la democracia y la soberanía son fundamentales, las declaraciones de los congresistas han suscitado una fuerte reacción.

El artículo 455 del Código Penal establece que cualquier acto que busque menoscabar la integridad territorial de Colombia, someterla al dominio extranjero o afectar su naturaleza de estado soberano, conlleva penas de prisión.

Por otro lado, el artículo 458 menciona que cualquier colombiano o extranjero que realice actos dirigidos a provocar guerra o hostilidades contra Colombia también incurrirá en prisión, con penas agravadas en caso de que se produzcan hostilidades.

 

La denuncia incluye a los congresistas Jhonatan (JP) Pulido Hernández, María  Fernanda Cabal y Lina Garrido. 🔗👇

 

La denuncia se originó a raíz de declaraciones realizadas por la congresista Lina Garrido, quien sugirió que la base antinarcóticos más grande del mundo debería ser establecida por Estados Unidos en Colombia.

“Bienvenido a Colombia, presidente Trump.

El pueblo colombiano lo espera”, fueron algunas de sus palabras que encendieron la polémica y llevaron al ministro de trabajo, Antonio Sanguino, a anunciar denuncias por promover conductas que afectan la soberanía nacional.

Las palabras de Garrido no solo fueron cuestionadas por sus colegas, sino que también generaron un debate sobre la legitimidad de tales declaraciones en el contexto político actual.

La denuncia presentada incluye referencias a otras declaraciones de JP Hernández, quien expresó su deseo de ver al expresidente Petro “capturado y tras las rejas”.

Este tipo de comentarios, según los denunciantes, no solo socavan la estabilidad institucional, sino que también afectan la imagen internacional de Colombia.

El contexto de estas denuncias se complica aún más al considerar que el discurso político en Colombia ha estado marcado por tensiones y polarización.

Las declaraciones de los congresistas han sido interpretadas como un llamado a la injerencia extranjera, lo que contradice los deberes constitucionales que tienen los miembros del Congreso de defender la soberanía y la integridad territorial del país.

En este sentido, se argumenta que tales mensajes no son un ejercicio legítimo de control político, sino que promueven escenarios peligrosos que podrían desestabilizar aún más el país.

La denuncia también menciona que el discurso a favor de la guerra no está protegido por la libertad de expresión, según lo estipulado en la Convención Europea para la Protección de los Derechos Humanos.

Este marco legal establece que, aunque toda persona tiene derecho a la libertad de expresión, este derecho puede estar sujeto a restricciones necesarias para la seguridad nacional y la integridad territorial.

 

Interponen nueva denuncia contra Lina Garrido, Jota Pe Hernández y María  Fernanda Cabal por “incentivar intervención militar extranjera” - Infobae

 

A medida que la situación se desarrolla, la Corte Suprema de Justicia se ha visto involucrada en el proceso, y se espera que se pronuncie sobre las denuncias interpuestas.

La investidura presidencial de Gustavo Petro se mantiene intacta, y se ha afirmado que la Corte tomará medidas para castigar penalmente a los congresistas si se determina que sus acciones constituyen delitos.

En un giro irónico de los acontecimientos, Lina Garrido ha manifestado haber cambiado de opinión respecto a sus declaraciones iniciales.

“He reflexionado y cambié de posición.

Ya no quiero que Trump venga por Gustavo Petro”, escribió en sus redes sociales, sugiriendo que la presión pública y las repercusiones legales la han llevado a reconsiderar su postura.

Su mensaje, cargado de sarcasmo, incluye una invitación a los candidatos presidenciales a pronunciarse sobre la posibilidad de extraditar al expresidente Petro, lo que añade una capa más de complejidad a la ya tensa situación política.

Este episodio revela no solo las divisiones dentro del Congreso, sino también la fragilidad de la democracia en Colombia, donde las palabras de los representantes pueden tener consecuencias graves.

La denuncia penal contra los congresistas es un recordatorio de que el discurso político debe ser manejado con responsabilidad, especialmente en un país donde los ecos de la violencia y la polarización aún resuenan.

A medida que avanza el proceso judicial, la atención del país se centra en cómo la Corte Suprema abordará estas denuncias y qué implicaciones tendrá para el futuro político de los involucrados.

La situación sigue siendo un tema candente en el debate público, reflejando la complejidad y la tensión que caracteriza el panorama político colombiano actual.

 

MinJusticia denuncia a María Fernanda Cabal, Jota Pe Hernández y Lina  Garrido por instigación a la guerra