El empresario conocido como El Paisa reveló detalles de su estrecha relación con el cómico Pompín y el apoyo económico y personal que le brindó durante sus últimos años de vida

 

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La partida del recordado cómico Pompín ha dejado un profundo vacío en el mundo del entretenimiento popular y en quienes lo acompañaron en sus últimos años de vida.

Entre ellos, uno de los más cercanos fue el empresario conocido como *El Paisa*, dueño de la cevichería Rico Piura, quien decidió hablar públicamente tras el fallecimiento del artista y revelar detalles íntimos de la relación de apoyo, amistad y solidaridad que mantuvieron hasta el final.

Visiblemente afectado, el empresario relató cómo se enteró de la muerte del humorista, confesando que no recibió la noticia de forma directa ni oportuna.

“Yo me entero a las 8:30 de la noche y me entero por otro, ni siquiera me entero porque por un canal de televisión que lo veo ahí”, expresó con dolor.

Según su testimonio, Pompín habría fallecido alrededor de las 6 de la tarde, pero su entorno no le comunicó el hecho de inmediato, algo que le generó una profunda sensación de distancia e incomprensión tras todo lo que había hecho por él.

“Para mí fue doloroso porque yo dije, yo di mucho y yo tenía que saber en primera plana”, añadió.

Sin embargo, entre la tristeza, también quiso dejar claro que no guarda rencor: “Nadie me va a quitar eso. Nadie me lo va a quitar, me lo llevo en mi corazón”.

 

Muere cómico ambulante Pompín, recordado por su personaje 'Pompinchú'

 

El vínculo entre ambos no se limitó a una relación ocasional.

El Paisa explicó que su apoyo hacia el artista fue constante, tanto económico como personal, especialmente en los momentos más difíciles de salud y trabajo.

Recordó que el humorista acudía con frecuencia a su establecimiento, donde siempre encontraba ayuda sin condiciones.

“Él cada vez que venía para acá igualito… yo le daba sin condición a nada. Yo toma, compañero”, relató.

Cuando Pompín atravesó una etapa de inestabilidad laboral, el apoyo se volvió aún más necesario.

“Me decía: ‘Paisa, apóyame, ya no salgo’. Y yo le decía: toma compañero. Él feliz, feliz”, recordó el empresario, evidenciando la confianza y cercanía que existía entre ambos.

Uno de los gestos más significativos fue la decisión de financiar una costosa intervención médica con la esperanza de mejorar la calidad de vida del comediante.

El empresario explicó que su motivación no era económica ni de retorno, sino humana: “Yo lo operé porque dije, algún día andaré con él… que él pueda hacer su vida. Eso yo lo propuse”.

 

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El costo total de la operación y la atención médica asociada habría oscilado entre 75,000 y 80,000 soles, una cifra considerable que asumió sin esperar devolución.

“Ustedes saben que no todo es el dinero. El dinero no te compra la vida”, afirmó con firmeza.

El Paisa confesó que en su mente imaginaba un futuro distinto para su amigo, uno en el que pudiera volver a caminar y retomar su vida con normalidad.

“Yo pensé que él ya se recupere, quede bien”, dijo, recordando que incluso planeaban nuevas intervenciones y procesos de recuperación progresiva.

Sin embargo, el desenlace fue otro.

La salud de Pompín no logró sostenerse, lo que llevó al empresario a una reflexión más profunda sobre los límites del poder económico frente a la vida misma.

“El dinero no lo puede todo. A pesar de que hubo recursos, médicos, operación y ganas de salvarlo, la vida de Pompín no pudo sostenerse”, expresó con resignación.

En medio de su testimonio, también compartió su visión espiritual del fallecimiento del cómico, asegurando que encuentra consuelo en la idea de que su amigo ha partido en paz.

“Estoy muy contento porque él se entregó las cosas de Dios… él está con Dios”, dijo entre lágrimas. Y añadió con una mezcla de dolor y resignación: “Se fue a hacer chistes arriba, se fue a hacer obras arriba”.

 

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Más allá del duelo, El Paisa sorprendió al anunciar que planea extender su apoyo a otra figura cercana al entorno del humorista, un niño conocido como Ternurita, quien acompañaba frecuentemente a Pompín en sus actividades.

“Si a Ternurita me tocaría apoyarlo, vería la forma cómo lo voy a apoyar”, afirmó, dejando abierta la posibilidad de continuar con el legado de ayuda que inició junto al comediante.

El empresario también reflexionó sobre el sentido de la vida y la fragilidad humana.

“La vida está por delante de todo… somos aves de paso. Hoy estoy aquí, yo tampoco no sé cuánto tiempo voy a durar”, expresó, dejando en evidencia el impacto emocional que le ha dejado esta pérdida.

La historia de Pompín y El Paisa trasciende lo económico o lo mediático.

Es el relato de una relación construida desde la cercanía cotidiana, la ayuda silenciosa y la esperanza de una recuperación que nunca llegó.

Una historia que, en palabras del propio empresario, resume una lección inevitable: la generosidad puede sostener la dignidad, pero no puede vencer al destino.

“Yo propuse que él caminara, yo le ayudé para que él camine. Pero no fue así. Dios no lo quiso”, concluyó.