La copiloto de Iberia, Ángeles Hernández, desveló los detalles de la conversación privada de 20 minutos que mantuvo con el Papa León XIV dentro de la cabina de mando durante el trayecto oficial entre Madrid y Barcelona

 

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En un relato fascinante, Ángeles Hernández, copiloto de Iberia, comparte su experiencia única al llevar al Papa León XIV en un vuelo de Madrid a Barcelona.

En una entrevista reciente, Hernández revela los momentos íntimos y significativos que vivió durante esos 20 minutos en la cabina con el Santo Padre.

Desde el momento en que se propuso el encuentro hasta las conversaciones que mantuvieron, cada detalle resalta la singularidad de esta experiencia.

La comunicación sobre el vuelo fue directa y sencilla, con la intención de que el Papa decidiera si quería embarcarse en este viaje.

Cuando se le propuso, el Papa no dudó en aceptar.

A su llegada al avión, se mostró decidido y entró en la cabina sin vacilar.

Durante el vuelo, el Santo Padre pasó alrededor de 20 minutos en la cabina, un tiempo en el que se generó una atmósfera de cercanía y respeto mutuo.

Hernández describe cómo, al inicio del vuelo, el Santo Padre hizo preguntas sobre el funcionamiento del avión, lo cual sorprendió a la tripulación.

Preguntó sobre la temperatura máxima que podían alcanzar los motores, una curiosidad poco común entre los pasajeros.

Este interés por lo técnico rompió el hielo y permitió una conversación más amena entre ellos.

 

La conversación del Papa León XIV en la cabina del avión con los pilotos  que lo han llevado a Barcelona

 

A medida que el vuelo avanzaba, la tripulación y el Papa comenzaron a interactuar de manera más personal.

Hernández recuerda cómo, en un momento, la cabina quedó vacía y solo quedaron ellos tres: el Papa, ella y el comandante.

Este instante se convirtió en una conversación íntima donde compartieron detalles sobre sus vidas y preocupaciones.

La conexión fue profunda, y Hernández sintió que estaban compartiendo un momento sagrado.

El Papa mostró una humildad y amor que impactaron a Hernández.

Ella describe cómo su mirada transmitía paz y serenidad, características que la acompañaron durante todo el encuentro.

La experiencia fue tan intensa que Hernández se sintió tocada por la presencia del Santo Padre, describiéndolo como un ser lleno de luz y dedicación.

La conversación fluyó, y se sintió en un espacio seguro para compartir sus pensamientos y sentimientos.

Durante el vuelo, también hubo momentos de protocolo y operación.

La tripulación tuvo que comunicarse con los controladores aéreos, y el Papa, al escuchar que estaban en contacto con ellos, se mostró interesado en participar en esas conversaciones.

Esto demostró su deseo de involucrarse y su humanidad, lo que hizo que la experiencia fuera aún más especial.

Hernández también recordó cómo el Papa se interesó por la vida personal de los miembros de la tripulación.

Preguntó por sus nombres y cómo estaban, lo que hizo que se sintieran valorados y escuchados.

Este gesto simple pero significativo dejó una huella en ellos, mostrando que más allá de su posición, el Papa era un ser humano que se preocupaba por los demás.

 

La conversación del Papa con los pilotos durante el vuelo a Barcelona:  «Rezamos por usted»

 

Al final del vuelo, el Papa pidió que le transmitieran sus bendiciones a todos, no solo a la tripulación, sino a todos los españoles y a las personas que enfrentan dificultades.

Este acto de bondad resonó profundamente en Hernández, quien sintió que su misión era llevar esas bendiciones a quienes más las necesitaban.

La experiencia de volar con el Papa fue, para Ángeles Hernández, el vuelo de su vida.

No solo por la importancia del pasajero, sino por la conexión humana que se estableció en esos breves momentos.

La oportunidad de estar cerca del Santo Padre, de compartir risas, preguntas y bendiciones, se convirtió en un regalo invaluable que llevará consigo para siempre.

Hernández concluye su relato expresando su gratitud por esta experiencia indescriptible.

Nunca imaginó que tendría la oportunidad de llevar al Papa en un vuelo, y la manera en que se desarrolló la experiencia superó todas sus expectativas.

La humildad, el amor y la paz que emanó el Papa fueron lecciones que marcaron su vida, y su historia es un recordatorio de la importancia de las conexiones humanas, incluso en los momentos más inesperados.

 

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