La Casa Fortaleza de Emilio “El Indio” Fernández en Coyoacán es una construcción de piedra volcánica del Xitle que funcionó como residencia, estudio cinematográfico y escenario de películas del cine de oro mexicano

 

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En el corazón de Coyoacán, Ciudad de México, se alza una construcción que desafía el tiempo y la lógica arquitectónica: la Casa Fortaleza de Emilio “el Indio” Fernández, actor, director y uno de los grandes pilares del cine de oro mexicano.

Levantada con piedra volcánica del Xitle, esta residencia no solo fue su hogar, sino también un estudio viviente, un museo personal y un escenario cinematográfico que reunió a figuras como María Félix, Dolores del Río y Agustín Lara.

Durante un recorrido reciente por el inmueble, un guía describió la magnitud del lugar con evidente asombro: “Es una casa muy grande, realmente parece un castillo”.

La estructura, construida en la década de 1940, mezcla elementos de palacio virreinal, hacienda mexicana y fortaleza medieval, con torres, pasillos conectados y muros de piedra que evocan una época dorada del cine nacional.

El propio guía historiador explicó el origen del material: “La piedra de la que está construida esta fortaleza es del volcán del Xitle”, recordando cómo este antiguo evento geológico transformó el paisaje del sur de la capital mexicana.

Esa misma piedra también se encuentra en espacios emblemáticos como Ciudad Universitaria de la UNAM o zonas de San Ángel, lo que conecta la casa con la historia urbana de la ciudad.

 

Casa Fortaleza de Emilio el Indio Fernández

 

En su interior, la residencia conserva objetos originales, enciclopedias del siglo XIX, esculturas inspiradas en el arte prehispánico y mobiliario de época.

Uno de los libros más llamativos es *México a través de los siglos*, una obra monumental editada durante el Porfiriato que buscaba construir una narrativa histórica desde las civilizaciones antiguas hasta el México moderno.

El guía comentó frente a una estantería: “Me llama la atención, él tiene esta enciclopedia que es México a través de los siglos… impresa en el porfiriato”.

La colección refleja el interés del director por la historia nacional y su deseo de integrar el pasado indígena con la identidad cultural contemporánea.

La casa también fue escenario de múltiples producciones cinematográficas.

Entre ellas destacan *María Candelaria* (1943), *Enamorada* (1946), *El rapto* y *El libro de piedra* (1968), esta última dirigida por Carlos Enrique Taboada.

En el recorrido, los visitantes reconocen una réplica del célebre niño de piedra, una figura que aún hoy genera inquietud entre los fanáticos del cine de terror mexicano.

“¿Le suena esta escalera?”, pregunta el guía frente a un tramo empinado sin barandal.

“Pertenece a las escenas donde María Félix y Jorge Negrete filman aquí la película de El rapto”.

En ese mismo espacio, según la narración, se habrían rodado algunas de las últimas escenas de Negrete, quien atravesaba serios problemas de salud en aquel momento.

 

El castillo secreto de Coyoacán donde las leyendas del cine vivían hasta el  amanecer

 

El ambiente cinematográfico se respira en cada rincón.

Un visitante comenta: “Es un lugar totalmente icónico”, mientras otro añade que el espacio “se presta para recrear el interior de una hacienda, del cine de oro mexicano”.

La arquitectura, pensada por Fernández, fue concebida como un escenario permanente.

Emilio Fernández, conocido por su carácter fuerte y su visión estética, dejó frases que aún resuenan en la memoria del lugar.

En una entrevista citada durante el recorrido, expresó sobre su obra: “Mi casa está hecha con espíritu… en lugar de que me hubieran admirado por el espíritu, comenzaron a tener celos y querían quitármela”.

La Casa Fortaleza también fue punto de encuentro de estrellas internacionales.

Se cuenta que figuras como Marilyn Monroe habrían visitado el recinto durante su estancia en México, donde incluso se realizó una célebre fotografía en compañía del director.

Aunque estos relatos forman parte de la tradición oral del cine, refuerzan el aura legendaria del lugar.

El historiador presente en el recorrido subraya la importancia cultural del sitio: “Fue una figura reconocida internacionalmente por la distribución de sus películas en el extranjero”.

Fernández no solo influyó en el cine mexicano, sino que proyectó una imagen del país al mundo durante la época dorada de la industria cinematográfica.

 

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En otra sala, fotografías de Dolores del Río recuerdan su estrecha relación profesional con el director.

“Cuando viene a México se topa con Emilio Fernández y entonces tiene un segundo aire dentro del cine mexicano”, explica el guía, destacando su regreso triunfal en producciones como *María Candelaria*.

La visita continúa hacia la cocina, donde aún se conservan utensilios tradicionales de barro y hornos antiguos.

“Los frijolitos, las lentejas… la cocina tradicional es el alma de la casa”, comenta el guía mientras señala una ventanilla por donde se servían los alimentos directamente al comedor.

El recorrido culmina en los jardines, donde patos nadan en pequeños estanques rodeados de vegetación exuberante.

Desde allí, la vista de la fortaleza completa refuerza la sensación de estar dentro de un escenario cinematográfico vivo.

“Imagínense cuántas celebridades no vinieron aquí”, reflexiona uno de los participantes.

Hoy, la Casa Fortaleza de Emilio “el Indio” Fernández permanece como un testimonio tangible del cine de oro mexicano, un espacio donde la arquitectura, la historia y la leyenda se entrelazan.

Más que una residencia, es un símbolo cultural que conserva intacta la esencia de una época en la que el cine mexicano conquistó el mundo.

 

Emilio “El Indio” Fernández - Kiosco de la historia