Milagro en Macuto: Rescatan a un niño tras 122 horas bajo los escombros en medio del drama por el doble terremoto en Venezuela - News

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Milagro en Macuto: Rescatan a un niño tras 122 horas bajo los escombros en medio del drama por el doble terremoto en Venezuela

El rescate milagroso de Carlos Miguel Colmenares, un niño de 12 años hallado con vida tras 122 horas bajo los escombros en Macuto por socorristas internacionales, encendió una luz de esperanza en el sexto día del doble terremoto que sacude a Venezuela

 

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La esperanza se resiste a desaparecer entre las ruinas en el estado La Guaira. En una extenuante jornada que se prolongó por más de cinco horas, desde la tarde hasta el anochecer, un equipo multidisciplinario de socorristas mexicanos, dominicanos y ecuatorianos logró una hazaña que ha sido catalogada como un auténtico milagro en medio de la devastación: el rescate de Carlos Miguel Colmenares, un niño de 12 años que permaneció atrapado durante más de 122 horas bajo los bloques de concreto en el sector de Macuto.

Los brigadistas internacionales detectaron señales de vida y, tras vencer momentos de profunda desesperanza, lograron suministrarle oxígeno e hidratación mediante sondas antes de extraerlo a salvo.

A pocos metros del epicentro de las maniobras, su padre, Don Carlos, aguardaba conteniendo el aliento hasta que una socorrista se acercó a abrazarlo al confirmarse el feliz desenlace.

Al tener cerca a su único hijo, el conmocionado padre le expresó la promesa que resume el sentir de toda una familia: “Te vamos a cuidar”.

Este emotivo salvamento se suma al registrado pocas horas después, cuando un contingente enviado desde Jordania localizó y salvó a un bebé que había alcanzado las 136 horas de confinamiento estructural, el cual recibió atención médica inmediata y se reporta en buenas condiciones.

 

Milagro en Venezuela: rescataron con vida a un bebé de 18 días tras pasar  32 horas bajo los escombros

Las imágenes de estos rescates in extremis inyectan una dosis de aliento a una nación sumida en la desolación en el sexto día posterior al doble terremoto que sacudió el territorio antes del anochecer del pasado miércoles.

Al cumplirse 137 horas del desastre, el balance provisional arroja la alarmante cifra de 1.719 personas fallecidas, mientras que los cálculos independientes sitúan el número de desaparecidos en más de 50.000 ante las severas críticas de la población hacia la gestión de la administración de Delcy Rodríguez, a la que los ciudadanos acusan de indolencia, incompetencia e inacción para mitigar el sufrimiento generalizado.

Las quejas por la falta de maquinaria pesada y la demora en la organización de los primeros auxilios estatales se replican en cada uno de los puntos donde colapsaron edificaciones habitacionales.

El contraste entre la solidaridad internacional y el abandono institucional es palpable en las calles varguenses, donde los familiares de las víctimas se agolpan frente a las ruinas intentando recabar cualquier indicio de sus seres queridos.

En una estructura colapsada de La Guaira, donde apenas dos máquinas remueven bloques desde hace escasos días, Yuraima Parra aguarda noticias de su esposo, Giovanni Sevilla, un dedicado profesor universitario que dictaba clases en el núcleo de la Universidad Simón Bolívar.

Él solía viajar desde Caracas los miércoles por la tarde para impartir sus materias los jueves y viernes, un trayecto de aproximadamente una hora que realizaba con absoluta entrega.

El drama de esta familia refleja la realidad de cientos de hogares que combinan el duelo con la frustración por los protocolos aplicados sobre el terreno.

 

🙏🇻🇪 Un nuevo milagro en medio de la tragedia., Tras 122 horas bajo los  escombros, Carlos Miguel, un niño de 12 años, fue rescatado con vida  gracias al trabajo incansable de los equipos de búsqueda y ...

Al ser consultada sobre el desarrollo de las labores de búsqueda a cargo del contingente extranjero, la señora Parra manifestó su preocupación por los métodos empleados en el sitio.

“Oye, esto es algo sumamente desastroso. Fíjate que, bueno, los únicos que se han quedado con nosotros son los de Jordania. Ellos nos habían hablado en un principio que iban a empezar a desmantelar de arriba hacia abajo. Luego nos indican que no se puede porque este edificio colapsó en un nivel, no sé cuál, pero es el nivel extremo donde el derrumbe fue el peor. ¿Qué hicieron ellos? Yo siento que ellos lo que hicieron, lo que están haciendo es demoler. Nosotros queremos nuestros cuerpos o nuestras personas vivas que ya obviamente con esto que están haciendo al martillar pues las personas más tapeadas van a ir quedando. Hemos conversado con ellos, pero ellos tienen una visión muy distinta de lo que de lo que nosotros queremos. Ellos dicen que son los expertos, que ellos están aquí continuamente, pero igual siguen siguen demoliendo encima”, relató con angustia.

La última comunicación de Yuraima con su esposo se produjo el mismo miércoles del sismo, a las cuatro de la tarde, apenas dos horas antes de que la tierra temblara.

“Él estaba aquí en ese momento. Estaba, él estaba preparándose la comida, estaba almorzando. Por lo general también hacía su siesta. Después de almorzar hacía la siesta”, recordó Parra, quien aún conserva la fe de que su esposo haya logrado salir de la estructura antes del impacto o que se encuentre bajo atención médica anónima en la capital del país.

“Claro, obviamente nuestra esperanza es que haya estado afuera, afuera de aquí al momento del terremoto porque aquí ya no queda nada. Ojalá y aparezca en un hospital, no sé, a lo mejor está en shock y a lo mejor pudiera estar también en un hospital”, añadió, haciendo eco de experiencias de otros ciudadanos que localizaron a sus allegados días después en centros de salud de Caracas tras haber sido trasladados en medio de la confusión general.

 

Milagro en medio de la tragedia: niño de 12 años fue rescatado tras 122  horas bajo los escombros que dejaron los devastadores terremotos en  Venezuela

La persistencia de los allegados en la zona cero choca constantemente con la percepción de que la ayuda llegó demasiado tarde debido a trabas burocráticas y la inacción gubernamental durante las primeras horas críticas del desastre.

Para los familiares que pernoctan junto a las montañas de concreto, la gestión del tiempo ha sido el factor más devastador en la carrera por hallar sobrevivientes.

“Sensibilizarnos como personas y ser empáticos. Aquí no hubo empatía por parte de muchas personas, incluyendo la gente del gobierno. Yo pienso que si estas cosas se hubiesen atacado a tiempo… estamos hablando de que la ayuda de Jordania, que son los únicos que en realidad se han quedado aquí, llegaron el día viernes en la madrugada, esto fue un día miércoles. No debieron haber esperado tanto porque las posibilidades de vida se agotan. Estas personas que están allí se estresan, se agotan y mueren”, concluyó Yuraima Parra frente a la mirada impotente de vecinos y rescatistas.

Mientras el tiempo avanza inexorablemente y las posibilidades estadísticas se reducen de forma drástica, las labores de rastreo prosiguen a lo largo del litoral central con la firme determinación de encontrar más personas con vida y llevar una pequeña luz de esperanza a un país sumido en una de las peores catástrofes naturales de su historia reciente.

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